Cap. 31 No le digas nada

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—Guau… eso fue tan... caliente.
—¡Judy!
—¿Qué? Es la verdad.
—Fue maravilloso.
—Por fin, tu primera vez.
—Y estoy tan contenta de que haya sido con él —dije con una gran sonrisa—. Aún puedo sentir sus manos sobre mi piel.
—¿Y por fin decidiste dejar ese plan estúpido de vengarte de él?
—Sí… no sé si volví a sentir cosas por él, o si simplemente nunca dejé de sentirlas.
—¿Y Christopher? ¿Sabe algo?
—No le digas nada, Judy.
—Pero tarde o temprano tendrás que decírselo. Es tu hermano.
—Lo sé… pero ya sabes que a mi hermano nunca le ha gustado Caleb.
—Pero si tú quieres a Caleb y quieres estar con él, Chris podrá aceptarlo. Él siempre ha querido que seas feliz.
—Lo sé, pero creo que es mejor esperar. Prométeme que no se lo dirás.
—Te lo prometo. Y te apoyaré en todo lo que necesites.
—Gracias —le di un fuerte abrazo—. Ah, y por cierto, mañana Caleb nos llevará en coche a la escuela.
—¿No habías dicho que lo vuestro sería un secreto?
—Nadie tiene por qué enterarse. Nos dejará cerca y ya está.
—Me parece increíble que te haya pedido llevarlo en secreto —dijo con mala cara.
—Yo tampoco quiero que todo el instituto se entere de que estoy saliendo con Caleb Donson.
—Pero da la sensación de que se avergüenza de ti.
—No se avergüenza. Hace pocos días que lo dejó con Dulce. No quiere que la gente empiece a cuchichear… y yo tampoco.
—Bueno, tú misma. Haz lo que quieras. Ya sabes que te apoyaré en lo que sea.
—Lo sé —nos abrazamos—.
—Bueno, llevo una semana sin dormir con mis padres, así que tengo que irme.
—Genial. Te espero mañana a las ocho.
—Aquí estaré. Te quiero, ¡chao!
—Hasta luego.

Después de que Judy se fue, caí derrotada en la cama. Estaba agotada. Y mañana me esperaba un día duro. Hay que ver todo lo que puede cambiar en un fin de semana...

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Nicole

Al día siguiente, desperté con dos sensaciones mezcladas: ilusión y miedo.

Mi novio iba a venir a buscarme para llevarme al instituto... pero era una relación secreta. Hace pocos días rompió con su exnovia —que, por cierto, me odia—. Increíble, ¿no? Pero así es el amor: odioso y maravilloso.

De repente, una voz me sacó de mis pensamientos:

—¡Vamos, arriba! Si no, llegarás tarde.
—¡Voy! —me levanté rápidamente.

Fui al baño, me duché, hice mis necesidades, me vestí y me maquillé en cinco minutos. Bajé a desayunar, y tras cepillarme los dientes, justo cuando terminé, sonó el timbre.

Al abrir la puerta, vi a Chris y a Judy besuqueándose como siempre. Tosí falsamente para que se separaran.

—¡Nicole! Buenos días.
—Christopher ya me los dio por los dos —ella rió.
—¿A qué hora nos va a venir a buscar? —preguntó Judy, y se quedó blanca... igual que yo.
—¿Venir a buscaros? ¿Quién? —dijo Christopher, sin entender.
—Una amiga.
—¿Amiga? Pensaba que no tenías más amigas que Judy —Christopher se cruzó de brazos. Sospechaba que le estaba mintiendo.
—Es nueva en el instituto —dije rápidamente—. Ya te la presentaremos, pero ahora tenemos prisa.

Cogí a Judy de la mano y salimos por la puerta. Una vez fuera, la miré con seriedad:

—¿Cómo se te ocurre? —dije en voz baja.
—¿Qué? No he dicho su nombre.
—¡Ya, pero se supone que íbamos andando!
—Nicole, te lo vuelvo a decir… se enterará tarde o temprano.
—Lo sé. Pero ya te lo dije ayer: aún no estoy preparada para contárselo. Ya sabes que a mi hermano Caleb no le cae nada bien.
—¿Y cuándo va a venir?
—Tenemos que ir una calle más allá, para que Chris no vea el coche de Caleb.

Saqué el móvil y vi un mensaje suyo: “Ya voy a por ti. Te amo.”
—Ya viene. Tiene que estar al llegar.

Cinco minutos después, apareció el coche de Caleb. Bajó la ventanilla, me acerqué y lo besé en los labios.
—Hola, guapa —me dijo. Luego miró a Judy—. ¿Qué tal, Judy?
Ella simplemente asintió con la cabeza.

—Subid, os llevo al instituto.

Nos subimos y pusimos rumbo. Un poco antes de llegar, le pedí a Caleb que parara.
—Nos bajamos aquí. Luego te veo.

Nos volvimos a besar. Emprendí el camino hacia la escuela, pero al girarme noté que Judy no me seguía.

—¿Vienes?
—Enseguida. Tengo que hablar un momento con Caleb.

Me pareció extraño, pero asentí y seguí caminando.

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—¿Tú quieres hablar conmigo? —preguntó Caleb, algo confundido—. Que te haya traído hoy no significa que seamos amigos. Solo lo hice porque eres la mejor amiga de mi novia.
—No busco tu amistad, Caleb. Solo quiero dejarte las cosas claras —dijo Judy, cruzándose de brazos.

Él suspiró.
—Está bien. Habla. Soy todo oídos.

—¿Sabes que Nicole es mi mejor amiga, no? Y no solo eso: también es la hermana de mi novio.
—Sí, lo sé. Pero no entiendo a dónde quieres llegar.
—Es una de las personas más importantes que tengo en mi vida. La quiero.
—Vale. Yo también la quiero.
—Justo ahí quería llegar. No creo que seas un mentiroso, Caleb, pero tampoco creo que seas la persona más sincera del mundo.
—¿Me estás diciendo que la estoy utilizando o algo así?
—Solo te digo que más te vale estar siendo sincero con ella. Porque si me entero de que todo esto es una burla, o le rompes el corazón, vas a conocerme enfadada. Y te aseguro que no quieres conocerme así.
—¿De verdad crees que soy tan mala persona como para fingir sentir todo esto por Nicole solo para burlarme de ella? Yo la quiero. La quiero de verdad. Sé que en el pasado le hice daño, pero ahora estoy enamorado. Jamás la dañaría.
—Más te vale. Porque si no... te aseguro que me vas a conocer muy bien. Y no te va a gustar.

Judy giró sobre sus talones y siguió su camino hasta el instituto. Al llegar, yo ya la esperaba en la entrada, con cara de pocos amigos.

—¿Qué pasa? —preguntó Judy, intentando parecer tranquila.
—Vamos, Judy… no soy tonta. ¿Qué le dijiste a Caleb?
—Nada...
—Judy, te conozco.
—Vale, sí. Le eché el sermón de que no te hiciera daño.
—¡JUDY! ¿Por qué hiciste eso?
—Porque eres mi mejor amiga.
—¿Pero no entiendes que no tiene ningún sentido? Por favor, Judy. Yo empecé a acercarme a él para vengarme, ¡y al final me volví a enamorar! No puedes echarle ese sermón cuando fui yo la que más daño quiso hacerle. Así que ni se te ocurra volver a hacerlo. ¿Entendido?
—Vale… lo siento.

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Lo que ninguna de las dos sabía...
Era que alguien las estaba escuchando.
Y ese alguien podía hacerle mucho daño a Caleb...
Pero aún más a Nicole.

"Vaya… así que la dulce Nicole no solo sabe vestirse como una zorra, sino también comportarse como tal. Aquí veo mi oportunidad para recuperar a Caleb…"

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EL AMOR DE TU MIRADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora