—Mira, Nicole... No sé si estoy malinterpretando lo que estás diciendo, pero… ¿Me estás diciendo que te gusto?
—Sí, Caleb. Me gustas. Desde que te sentaste a mi lado el primer día de clase. Y sé que tú también sientes algo, aunque sea poco.
—Nicole… yo… Tú me pareces una chica muy guapa, inteligente, simpática… pero solo te quiero como mi mejor amiga. Siento si te hice creer otra cosa. Pero no siento nada más. Solo amistad.
—No, Caleb… estás mintiendo. Puede que estés confundido, a mí también me pasó. Pero sé que hay algo. Este fin de semana en la playa, ¿de verdad no sentiste nada? Yo sentí esa conexión, algo que nos unía...
—Te he dicho la verdad. Eres mi mejor amiga, nada más. Pero puedes creer lo que quieras.
Él desvió la mirada, negó con la cabeza y se alejó. Intenté detenerlo.
—¡No, Caleb, espera!
No me escuchó. Siguió andando.
Lo arruiné todo. Me equivoqué. ¿Cómo pude pensar que Caleb sentía lo mismo?
Vamos, es Caleb Donson, el chico más guapo del instituto. Nunca podría fijarse en alguien como yo.
Pero no puedo perderlo.
Mañana… mañana hablaré con él. Al menos quiero seguir siendo su amiga.
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AL DÍA SIGUIENTE...
Caminaba hacia la entrada del instituto con la mochila al hombro. Me detuve frente a la puerta. Dudé.
Me moría de vergüenza al pensar en verlo, pero si quiero recuperar su amistad, tengo que intentarlo. Respiré hondo y entré.
Subí las escaleras hacia las aulas. Al llegar, lo vi. Caleb estaba en un rincón, hablando con sus amigos. Me acerqué.
—Caleb…
Él se giró, sorprendido. Se quedó inmóvil un segundo.
—¿Tú qué quieres?
Me paralicé. ¿Por qué me hablaba así? Nunca lo había hecho con ese tono… como si le molestara verme.
—Solo quiero hablar contigo.
—¿De qué?
—De... de lo de ayer. Lo que dije sobre nosotros.
—¿"Nosotros"? Nicole, no hubo, no hay, ni habrá un “nosotros”. ¿Te queda claro?
—Pero Caleb… yo solo—
—¡Joder, Nicole! —gritó, sobresaltándome—. ¡Déjame en paz! ¡Ayer ya te lo dije todo! Si tú quieres seguir creyendo que estoy enamorado, que soy tu príncipe azul o cualquier gilipollez que te hayas inventado… ¡pues sigue pensándolo! Pero olvídate de mí. ¡Déjame en paz!
—Yo solo quería que... siguieramos siendo amigos.
—¿Amigos? ¡Sí, claro! ¡Vete e intenta follarte a otro!
—Eres… ¡ERES UN CABRONAZO!
—Sí, sí, lo que tú digas. Ahora vete. Estoy ocupado.
—No sin hacer esto.
Le di una bofetada que resonó en el pasillo y salí corriendo. Me daba igual faltar a clase.
¿Cómo pudo hacerme eso? ¿Tratarme así?
Delante de todos.
Yo no tenía la culpa de enamorarme.
Ya no había nada entre nosotros. Ni siquiera esa amistad que para mí significaba tanto.
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DÍAS DESPUÉS...
Estaba con Aden, tomando algo en una cafetería del centro.
—Nicole, ¿por qué no le dices a Caleb que venga?
Bajé la mirada. Evité su ojos.
—Aden... no te lo he contado, pero Caleb y yo ya no somos amigos.
—¿Qué? ¿Cómo? Si estabais súper unidos…
—Cuando volvimos de la playa, me armé de valor y le confesé lo que sentía. Pensaba que él sentía lo mismo... pero no fue así. Me rechazó —mordí mi labio para aguantar el dolor—. Me arrepentí. Al día siguiente quería hablar con él. Solo quería... —mi voz se quebró con un sollozo— solo quería que pudiéramos seguir siendo amigos. Pero él...
Las lágrimas salieron sin pedir permiso. Me tapé la cara con las manos.
—Ey, Nicole... ¿Qué te dijo?
—Me gritó. Dijo que le dejara en paz, que podía seguir creyendo mis gilipolleces.
Y cuando le dije que solo quería recuperar su amistad... —tragué saliva— me respondió que me fuera a intentar acostar con otro.
—¿¡QUÉ!? —Aden se levantó bruscamente, con furia en los ojos.
—Aden, no… no hagas nada —me limpié las lágrimas con la manga.
—¿Cómo que no? ¡Ese imbécil necesita que le bajen los humos! ¿No vive en la calle Balstrom?
—¡No, Aden! No hagas ninguna locura. Solo vas a empeorar las cosas.
—¡Me da igual, Nicole! ¡Le advertí! Le dije que no te hiciera daño. Y lo ha hecho. El que avisa no es traidor.
—Por favor...
—Ya sé dónde vive.
—Aden, no… por favor —susurré.
Lo vi alejarse.
Por un segundo sentí que el suelo se deshacía bajo mis pies.
Solo me faltaba ser más humillada aún.
Ya había visto cómo era Caleb en realidad. Y si Aden iba a enfrentarlo, probablemente acabaría en el suelo con un puñetazo. Y luego Caleb se reiría. Me miraría con esa sonrisa cruel, como diciendo: "¿Tanto te dolió que te rechazara que ahora mandas a tu amiguito a pelear por ti?"
Yo no necesitaba a nadie que me defendiera.
Solo necesitaba entender por qué el chico que tanto quise… me destrozó de esa manera.
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EL AMOR DE TU MIRADA
Teen FictionEn esta historia descubriras el amor ente Nicole y Caleb, Nicole es una chica inocente que se enamora locamente de su compañero de pupitre, Caleb, el típico chico popular que solo juega con las chicas, se hacen muy amigos pero cuando Nicole cree que...
