Venga, Judy, solo son tres semanas.
—No puedo más. Necesito irme ya de vacaciones. Tengo muchísimas ganas de ir a la playa contigo, con Chris y con Aden.
—Solo son tres semanas, Judy. Estoy segura de que podrás aguantar. Aunque, sí, yo también tengo muchas ganas de estar los cuatro juntos, de vacaciones, sin pensar en nada más que en nosotros... y en pasarlo bien.
—Sí, Nicole, es nuestro verano. Y, sobre todo, recuerda: es para olvidar.
—Judy, ya casi lo tengo superado del todo. No te preocupes, ahora estoy muy feliz con Aden.
Los días pasaron, y por fin llegó el último día de clase, igual que el último día de sufrimiento. Un par de días después, nos iríamos a casa de mis tíos para pasar un verano increíble.
—Me cuesta creer que, por fin, haya llegado el último día de clase. Pensé que estas tres semanas se iban a hacer eternas.
—Te dije que aguantarías. Ahora solo piensa que, en unos días, estaremos en un lugar increíble.
Al final del día me estaba despidiendo de algunos compañeros. No es que tengamos una gran relación, pero, al fin y al cabo, son compañeros. Entonces apareció Caleb.
—Nicole...
—Caleb...
—Nada, solo quería desearte un buen verano.
—Gracias, Caleb. Igualmente.
Vi cómo se acercaba a mí. ¿Qué pretendía? ¿Besarme? Ay, tengo que dejar de pensar tonterías. Él no siente nada por mí. Además, no quiero que lo haga. Las veces que lo hizo solo conseguí llorar. Pero, para mi suerte, solo se inclinó y me besó la mejilla. Sus labios sobre mi piel ardían. El calor que provoca en mí... no ha cambiado.
—Adiós, Nicole.
—Adiós, Caleb.
Cuando ya no podía verme, una traviesa lágrima escapó de mis ojos. La sequé rápidamente y bajé la mirada. En ese momento, Judy apareció frente a mí.
—¿En serio? ¿Aún sigues enamorada de él?
—¿A quién voy a engañar? Sí, Judy... Me siento tan estúpida.
—No eres estúpida. El amor es así: dulce y amargo.
Me abrazó fuerte durante unos minutos, y luego nos fuimos a casa.
—¿Crees que Aden lo sabe?
—¿El qué?
—Que sigo enamorada de Caleb...
—No lo sé, la verdad. O no lo sabe, o no quiere saberlo. No hay problemas entre vosotros. Si lo supiera, creo que ya habríais discutido, ¿no?
—No sé... pero me siento mal. Me siento como la mala de la película.
—¿Por qué?
—Porque parece que no tuviera ni idea... y no sé, es como si lo estuviera engañando.
—Nicole, lo sabes desde el primer momento. Y él también. Le dijiste que si estabas con él era, en parte, para olvidar a Caleb.
—Sí... pero él es el pobre chico enamorado que está siendo utilizado. Y yo soy la mala que está usando al chico inocente para olvidar al típico capullo que solo juega con las mujeres.
—Por favor, Nicole. Te estás complicando la vida, llenándote la cabeza con culpas.
De repente, mi hermano entró al salón.
—¿Culpable? ¿Por qué?
—Se siente mal por Aden, porque aún está enamorada de Caleb. Cree que lo está engañando —respondió Judy.
—Nicole, ya hablamos de esto. Estás con él porque te hace feliz.
—Sí, le quiero mucho... pero como amigo. No lo amo como amé a Caleb.
—Sí, pero Caleb te hacía infeliz. Aden te hace sentir bien, te hace reír, te cuida.
—Ya... pero ¿y si acabo haciéndole daño?
—Él sabe perfectamente que eso puede pasar. Aun así, decidió estar contigo.
—Mejor dejemos esta conversación aquí, porque vamos a terminar discutiendo.
—Sí, mejor. Vámonos a dormir. Mañana tenemos un viaje largo y todavía hay que hacer las maletas.
—Tienes razón...
Chris tiene razón. Aden me hace feliz. Pero, aunque él sea consciente de que puede salir herido, sigue siendo mi mejor amigo, y me duele hacerle daño, incluso sin querer. No quiero. Pero eso nunca se sabe.
Y como lo que quiero es ser feliz, seguiré con Aden. Porque lo consigue. Me hace reír, me hace sentir bien. No debería pensar más en Caleb. Me voy de vacaciones. Se supone que tengo que pasarlo bien, ¿no? Pues eso voy a hacer.
Voy a pensar en mi novio. En mis amigos. En la playa. En bailar. En caminar por la orilla. En salir a comer juntos. Nada más.
Este es el verano para olvidar a Caleb Donson.
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Al día siguiente...
Sonó el timbre y fui a abrir.
—Hola, guapa —dijo Aden, entrando con una gran maleta verde y dándome un beso corto—. ¿Preparada?
—Casi. Solo me falta meter un par de cosas más en la maleta y ya estaré lista.
—Vale, aquí te espero.
—Ahora bajo.
Subí las escaleras y entré en la habitación de mi hermano. Los encontré besándose contra la pared, con la maleta a medio hacer.
—Eh, tortolitos. Menos besos y más terminar la maleta, que Aden ya está aquí.
Fui a mi cuarto, metí el neceser y mi bikini, cerré la maleta y bajé.
—Ahora bajan Judy y mi hermano... estaban, digamos... ocupados.
—Podríamos estarlo tú y yo también —dijo Aden con una sonrisa pícara.
Reí.
—No seas tonto. Tenemos que irnos. Si no, llegaremos tarde.
—¡Judy! ¡Ayúdame a bajar la maleta! —gritó Chris desde arriba.
—¡Ya voy, cariño!
Bajaron juntos la gran maleta plateada.
—¡Daos prisa! Hay que coger un taxi para ir al aeropuerto. Si no, perdemos el avión.
Salimos a la calle emocionados. Teníamos muchísimas ganas de irnos. En cuestión de minutos, un taxi paró frente a casa. Lo tomamos rumbo al aeropuerto.
Poco después, ya estábamos en el avión. Algo en mi cuerpo me decía que todo estaba a punto de cambiar. Sabía que, al volver, ya no sería la misma. Era hora de dejar atrás a la antigua Nicole... para dar paso a una nueva versión de mí.
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EL AMOR DE TU MIRADA
Novela JuvenilEn esta historia descubriras el amor ente Nicole y Caleb, Nicole es una chica inocente que se enamora locamente de su compañero de pupitre, Caleb, el típico chico popular que solo juega con las chicas, se hacen muy amigos pero cuando Nicole cree que...
