Cap. 4 ¿Quién es ese chico?

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Me revisaba el pelo, el vestido, el maquillaje... no podía parar. Hoy íbamos todos al cine y estaba realmente nerviosa. Por un lado, era la primera vez que iba al cine con Caleb. Por otro, iba a ver a Aden, mi mejor amigo… al que había besado ayer. Aún era más incómodo porque Aden sabe perfectamente lo que siento por Caleb, y yo sé lo que él siente por mí. Estaba tan confundida como seguramente lo estaría él.

—Tranquila, Nicole. Puedes hacerlo —me dijo Judy acariciándome el hombro.

Yo suspiré. Decirle a Aden que el beso fue un error era difícil. Muy difícil.

—Sé que puedo hacerlo… pero no es fácil —respondí con voz baja.

Fuimos caminando hacia la entrada del cine: Judy, Christopher y yo. Y ahí estaba él, con sus ojos azules y su cabello oscuro. Cada vez que lo veía perdía la razón. Caleb me volvía loca.

—Hola, Caleb —dije simpática mientras él me abrazaba.

—Hola, Nicole. ¿Cómo te encuentras?

—Mejor, gracias.

Saludó a Judy con dos besos y a Christopher con un apretón de manos. Estuvimos un rato esperando y entonces llegó Aden. No paraba de mirarme… y yo tampoco a él.

—Hola a todos.

Todos le respondimos de forma similar. Cuando fuimos a comprar las entradas, aproveché para coger a Aden del brazo y llevarlo a un lugar más privado.

—Aden, quiero hablar contigo. Es sobre lo de… lo de ayer.

—¿Te refieres al beso?

—Sí. No sé qué me pasó. Supongo que fue un acto reflejo… estábamos tan cerca y… simplemente lo hice. Después de haberte dicho que solo quería tu amistad… lo siento —le dije mirándolo a los ojos.

—Ya, ya… Sé que no querías hacerlo. No pasa nada, ¿vale? Yo solo quiero estar bien contigo.

—¿Entonces… amigos otra vez?

—Claro que sí, tonta —respondió sonriendo mientras me envolvía en un fuerte abrazo.

—¡Chicos, ya tenemos las entradas! —Caleb apareció de pronto y nos vio abrazados—. Perdón, no quería interrumpir.

—Tranquilo, no interrumpes nada. ¿Entramos?

Caleb asintió, aunque no dejó de mirarme. Entramos a ver la película. Era muy divertida, pero en mitad de la función hubo una pequeña pausa, y Judy, mi hermano y yo fuimos al baño, dejando a Caleb y Aden solos.

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Mientras tanto…

—Caleb, quiero hablar contigo —dijo Aden.

—Claro, dime… ¿Jaden, verdad?

—Soy Aden.

—Ah, cierto. Dime, Aden.

—Mira, me caes bien. Me pareces un buen tipo. Pero te voy a advertir algo: si me entero de que Nicole ha sufrido, aunque sea un poquito, por tu culpa… vas a conocerme enfadado. No quiero que vuelva a ser lastimada.

—Si es por lo que pasó con Dulce, no tienes que preocuparte. No volverá a pasar. No dejaré que nadie vuelva a tocarla. Sé que quieres protegerla a toda costa, lo entiendo. Es tu mejor amiga. Pero también es mi amiga, y tampoco quiero que sufra. Puedes estar tranquilo.

—Eso espero. No me gusta verla llorar.

—Te lo aseguro. Puedes confiar en mí.

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Al volver a casa, todos fuimos hacia la mía. Aden se despidió y se fue a la suya. Judy y Christopher entraron, pero yo me quedé fuera, hablando con Caleb. Entonces, me hizo la pregunta que no quería escuchar.

—¿Por qué cuando fui a buscaros estabas abrazando a Aden?

—Bueno… ayer tuvimos una pequeña discusión y estábamos intentando arreglarlo. ¿Por qué?

—No sé… cuando os fuisteis al baño durante el descanso, él empezó a advertirme. Me dijo que no te hiciera daño, que si lo hacía, me conocería enfadado —dijo Caleb, encogiéndose de hombros.

Me quedé anonadada.

—¿En serio?

Caleb asintió.

—Él siempre ha sido muy protector conmigo. Y… bueno, también siente algo por mí. Así que no se lo tengas en cuenta.

—Ya sabía que él sentía algo por ti. Se nota a kilómetros. ¿Y por qué no lo intentas con él? —me preguntó sonriendo.

—Lo quiero mucho, eso no te lo niego. Pero como amigo. Además… yo estoy enamorada de otro chico —sentí cómo el calor subía a mis mejillas.

—¿En serio? ¿Y quién es ese chico?

—No lo conoces… ni siquiera vive aquí.

—¿Y cómo lo conociste?

—Antes vivía en España, en una casa de playa con mis tíos. A veces seguimos yendo allí los veranos. Así fue como lo conocí.

¿Cómo se me ocurrió esa historia tan rápido? Hasta yo misma me sorprendí.

—Vaya… Pues suerte con él. Y siento que hayas discutido con Aden. Y también siento haberte hecho tantas preguntas. Solo quería conocerte un poco mejor —me dio un fuerte abrazo, y se marchó.

EL AMOR DE TU MIRADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora