Cap 7 ¡TE LO ADVERTÍ!

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—Lo siento…

—¿Y exactamente qué significa eso de “lo siento”? —Dulce me miraba muy seria, con los brazos cruzados sobre el pecho.

—Que… lo siento. Quiero que volvamos a lo que teníamos —Estábamos fuera de mi casa. La había llamado porque quería recuperar lo nuestro. Lo único que nos separó fue Nicole, y ella ya no estaba en mi vida.

—Siempre dijiste que lo nuestro no era nada. Después me dejaste de hablar por tu amiguita... ¿Y ahora vienes como si nada, queriendo volver? Pues escúchame bien: no pienso aguantar a Nicole otra vez. Así que adiós.

—Dulce, espera… Nicole y yo ya no somos amigos.

—¿Ah, no? ¿Y por qué?

—Es una historia larga —le cogí las manos—, pero créeme… tú me gustas. Siempre me gustaste. ¿Por qué no volvemos a intentarlo?

—No sé, Caleb… no quiero volver a pasar por lo mismo. Me haces sentir como un segundo plato.

—Nunca fuiste eso. Te lo juro. Nicole y yo ya no somos nada… y tú me gustas. Me gustas mucho.

Ella sonrió, con algo de desconfianza… pero también con esperanza.

—Bueno… está bien.

Nos abrazamos. Pero en cuanto nos separamos, un puño me golpeó el pómulo y me tiró al suelo. Me llevé la mano al rostro, adolorido e hinchado, y miré hacia arriba, intentando entender qué acababa de pasar.

—¡TE LO ADVERTÍ, IDIOTA! —rugió una voz que reconocí de inmediato—. ¡TE DIJE QUE NO LE HICIERAS DAÑO!

—¿Aden?

—¡CLARO QUE SOY YO, GILIPOLLAS! ¡ME CONOCES DE SOBRAS!

—¿Pero tú estás loco o qué? —Dulce me ayudó a levantarme—. ¿A qué ha venido eso?

—¿Que a qué ha venido? ¿Tú te escuchas? ¿Te parece normal todo lo que le dijiste a Nicole?

—Ah, veo que te lo ha contado… ¿Y qué querías? ¿Que le mintiera? ¿Que le dijera que la quería cuando no es cierto? Hice lo correcto. No iba a fingir sentimientos que no tengo.

—¡Yo no te dije que la quisieras! ¡Solo te pedí que no la hicieras pedazos! ¿Tan difícil era decirle un simple "lo siento, no siento lo mismo"?

—¿Lo que te molesta es que la rechacé o que no fuiste tú quien la tuvo primero? Te jode darte cuenta de que la chica que quieres también cayó por Caleb Donson.

Otro puñetazo voló hacia mi cara. Intenté devolverlo, pero Aden se apartó justo a tiempo y casi me caigo otra vez.

—Que sea la última vez que llamas a Nicole “una más”. Porque no lo es —espetó Aden, con rabia.

—Por favor, no la pongas por las nubes. Que esté buena no la convierte en la mejor persona del mundo.

—No solo es guapa —replicó con voz firme—. Es humilde, alegre, inteligente… y después de todo lo que ha pasado, sigue sonriendo. ¿Tienes idea de lo que ha vivido? Superar algo así no es algo que cualquiera logre.

—¿De qué estás hablando?

—Da igual. Una persona sin corazón ni cerebro como tú jamás lo entendería.

Se acercó, me apuntó con el dedo y dijo con voz baja pero llena de amenaza:

—Te lo advierto por última vez: si vuelves a hacerle daño, te vas a arrepentir. Y no serán solo un par de golpes. —Luego giró la cabeza hacia Dulce—. Y tú, ni se te ocurra volver a levantarle la mano. O también lo lamentarás.

Y se fue. Sin decir una palabra más.

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En casa de Nicole...

Estaba en el sofá, viendo cualquier cosa en la tele. Desde que ocurrió lo de Caleb, no tenía ánimos ni para salir. Solo esperaba que Aden no hubiera hecho ninguna locura. Le había pedido que no hiciera nada... y confiaba en que lo hubiera entendido.

Ya casi me estaba quedando dormida cuando sonó el timbre. Supuse que era Chris.

Fui a abrir la puerta.

—¡Hola, C… ¿tú?

Era Caleb. Con un moratón evidente en el pómulo.

—¿Puedo pasar? —preguntó, casi con culpa en la voz.

—No. No tienes nada que hacer aquí. Vete.

—Nicole…

—¡VETE!

—Solo quiero hablar contigo. No pienso irme hasta que me escuches.

Suspiré y abrí la puerta.

—Está bien. Pasa. ¿Qué quieres?

—Lo siento.

—¿Lo siento? ¿En serio? ¿Lo sientes por qué? ¿Por dejarme en ridículo delante de todo el instituto? ¿Por decirme que me fuera a follar a otro? ¿Por hablarme como si fuera basura? ¿Por tratarme como si solo pensara gilipolleces?

—Lo siento por todo eso, Nicole. Me enfadé. Perdí los estribos… Me pasé. Lo sé.

—¿"Un poco"? Caleb, eres un insensible. ¡Un cabronazo! ¡Un sinvergüenza! ¡TE ODIO! —Empecé a golpear su pecho, sin fuerza real. Él apenas se movía.

—Por favor, Nicole… no me digas eso —su voz temblaba. Y por primera vez en mucho tiempo, parecía de verdad herido.

—¿Y qué esperas? ¿Que te dé las gracias? ¿"Gracias, Caleb Donson, por romperme el corazón"? —La voz se me quebró, los ojos se me llenaban de lágrimas. No llores, Nicole, no ahora…

—¡EN NINGÚN MOMENTO HE DICHO QUE ME AGRADEZCAS NADA!

—¡¿ENTONCES QUÉ QUIERES DE MÍ?!

Me cogió de los hombros. Me acercó a él. Me miró a los ojos.

—Nicole, yo solo…

Esperaba una respuesta, pero no decía nada. Solo me miraba, como si se debatiera entre mil pensamientos.

—¿¡QUÉ!? ¡Contesta!

—¡NO PUEDO! ¡NO SÉ QUÉ DECIRTE! ¡SOLO PUEDO HACER ESTO!

Antes de darme cuenta, sus manos estaban en mis mejillas. Y sus labios, en los míos.

Me besó.

Un beso desesperado, confuso, intenso. Mis ojos estaban abiertos, en shock. Pero no me aparté. No podía. Lo deseaba, aunque no lo entendiera.

¿Por qué me besaba si decía que no sentía nada?
¿Por qué me besaba así?

Sentía su lengua rozar la mía, sus manos temblaban ligeramente. Era experto, pero inseguro. Yo no sabía qué hacer… no había besado a muchos chicos, y nunca así. Hasta que reaccioné.

Me separé de golpe, con el corazón en un puño.

—¿Qué demonios haces, Caleb? —Lo miré, entre furiosa y rota.

—N-no lo sé… tenía que hacerlo. Lo necesitaba.

Mis ojos se humedecieron más con cada segundo que pasaba. Él seguía ahí, mirándome con esa mezcla de culpa y deseo.

—Vete —dije con firmeza, caminando hacia la puerta y abriéndola.

—Nicole, yo… lo siento. No quería…

—Vete, por favor —mi voz era apenas un susurro.

Bajó la cabeza y salió. Cerré la puerta tras él, apoyé mi espalda en ella… y me dejé caer al suelo.

Y lloré.

¿Por qué me hace esto?
Yo solo quería olvidarlo.
Y me besa.

¿Por qué?
Ahora solo me gustaba más.

Sal de mi cabeza, Caleb Donson.
Sal, por favor.

EL AMOR DE TU MIRADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora