Cap.27 The power to love

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—Hijo, hoy tu padre y yo vamos a cenar fuera. He dejado comida en el horno para ti y para Nicole —dijo su madre, mientras se ajustaba el abrigo frente al espejo.

—Vale, ¿a qué hora volveréis?

—No lo sé, seguramente tarde. Después de la cena pensábamos ir a bailar —respondió con una sonrisa divertida—. ¿Por qué?

—Solamente quería proponerle a Nicole ver una película, para estar tranquilos.

—Sí, no te preocupes, podéis ver la película. Ya te digo que tu padre y yo vamos a tardar en volver.

—Vale, genial, mamá —dijo Caleb, y le dio un beso en la mejilla antes de verla salir.

Después, Caleb subió las escaleras y fue a la habitación donde se hospedaba Nicole. Golpeó suavemente la puerta.

—Hola, guapa... Ay, perdón —dijo de inmediato, dándose la vuelta al verla salir del baño envuelta en una toalla.

—No te preocupes, somos amigos —dijo ella con naturalidad, sentándose en la cama—. Dime.

—Mis padres van a salir esta noche. ¿Te parece si hacemos palomitas y vemos una peli?

—Sí, claro... Oye, no seas necio, puedes darte la vuelta —dijo con una sonrisa divertida.

Él se giró con timidez.

—¿Ves? No pasa nada —añadió, aún sentada en la cama con la toalla envuelta en el cuerpo.

—Bueno, mis padres se irán en nada. Te espero en el salón mientras te vistes —dijo Caleb, comenzando a retroceder hacia la puerta.

—Genial, gracias —respondió Nicole, con una sonrisa suave.

Diez minutos después...

Nicole bajó al salón y encontró a Caleb ya acomodado en el sofá.

—Ya estoy —dijo.

—¿Qué película quieres ver?

—Ya sabes que me gustan las de amor —respondió ella, sonriendo con dulzura.

—Lo sé —rió él—. Y sé que tu favorita es The Power to Love.

—¿Aún lo recuerdas?

—Claro.

Ella sonrió, conmovida de que él aún recordara su película favorita después de todo un año.

—Vale, la pongo —dijo Caleb, tomando el mando.

—Voy a hacer las palomitas —añadió Nicole.

Fue a la cocina y, cinco minutos después, volvió al salón justo cuando Caleb ya tenía puesta la película. Se sentó junto a él, con el bol de palomitas apoyado en sus piernas. De vez en cuando Caleb alargaba el brazo para coger algunas, aunque estaba un poco lejos.

—Caleb, te vas a acabar dando un tirón en el brazo. Puedes acercarte más si quieres, no muerdo —dijo ella, divertida.

—No es por eso. Si estoy lejos de ti... es porque si me acerco, vamos a hacer muchas más cosas que solo ver la película.

Nicole estalló en una carcajada.

—Déjalo, ya me acerco yo —dijo, moviéndose lentamente hasta que sus cuerpos quedaron juntos. Apoyó la cabeza en su hombro, disfrutando del calor que irradiaba, de la firmeza de sus músculos bajo la camiseta.

—La verdad... no sé por qué quise ver esta película —dijo Caleb tras unos segundos.

—Porque te gusta.

—En verdad no. No me gusta nada.

—¿En serio? Yo creía que te gustaba. La hemos visto varias veces juntos.

—Sí, pero creo que... es porque quiero que pase en la realidad.

Nicole se incorporó ligeramente, curiosa.

—¿Qué quieres decir?

—Quiero que nos pase lo mismo que a los personajes.

—Pero...

—Pero nada —la interrumpió Caleb.

En un instante, la tomó por los muslos y la colocó sobre él, a horcajadas. Nicole lo miró con los ojos abiertos, su respiración acelerada.

—Caleb...

—Me gustas, Nicole —dijo él, acercándose hasta que sus labios rozaban los de ella. Sus manos subían y bajaban lentamente por sus muslos, acariciándola con ternura—. Siempre me has gustado. Desde el primer momento que te vi.

Seguía rozando sus labios, cada vez más cerca. Nicole ya no podía más.

—Caleb... bésame de una vez.

EL AMOR DE TU MIRADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora