Llegué a casa y abrí la puerta. Nada más entrar, Christopher vino hacia mí con paso firme.
¿Qué excusa podía ponerle para que no se enfadara conmigo?
—¿Por qué has llegado tan tarde? —preguntó, cruzado de brazos.
—Eeeem... me quedé hablando con un profesor por un examen —improvisé.
—No me digas que has suspendido.
—No, claro que no. Solo no entendía una pregunta, por eso tardé.
—Vale. Vamos a comer.
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Después de comer, llamaron al timbre. Fui a ver quién era.
—¿Caleb?
—Hola... Venía a darte esto. —Tenía mi mochila en las manos. Me la entregó y yo la tomé.
—Gracias.
Fui a cerrar la puerta, pero él me detuvo con suavidad.
—Espera. También quería pedirte perdón por lo que pasó en mi casa. No quería incomodarte... me salió solo.
—No pasa nada, Caleb. Solo... olvídalo.
Cerré la puerta. Cuando me giré, vi a Christopher observándome, serio.
—¿Por qué me mentiste?
—No creí que fuera adecuado contarte que había estado en su casa.
—Pues claro que no es adecuado. ¿Por qué fuiste a su casa? ¿Y a qué se refería con "lo que pasó"? —dijo marcando comillas con los dedos.
—Solo fuimos a hablar de nuestra discusión, y una cosa llevó a la otra... acabamos discutiendo más. Salí rápido y me dejé la mochila. Ya está. ¿Contento?
—No quiero que vuelvas a ir a su casa, ¿de acuerdo? Y no me mientas más.
—Ay, Chris... Solo lo hice para evitar una discusión contigo. Voy a llamar a Judy. Cuando llegue, dile que venga a mi habitación.
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Llamé a Judy por teléfono y, pocos minutos después, entró por la puerta de mi cuarto.
—¿Qué ha pasado? Me preocupaste con tu llamada. Además, te estuve esperando a la salida, pero no apareciste. Así que me fui... y Christopher me acaba de decir que estuviste en casa de Caleb.
—Eso es lo que quería contarte. Es una larga historia, pero quiero empezar por lo que más me preocupa... y por lo que peor me hace sentir.
—Bueno, pues... tú dirás.
—No puedo creer que esté diciendo esto. Apenas puedo hablar del horror y la vergüenza que siento...
—Le he sido infiel a Aden.
—¿¡Qué!? ¿¡Pero con quién!?
—Eso es lo peor, Judy... Le he sido infiel con Caleb.
—¿¡¿Con Caleb?!? ¿Pero cómo, cuándo, dónde?
—Sé que es difícil de creer, pero fue con él. Y yo no le detuve. Fui una... ¡estúpida, estúpida, estúpida! —Puse mi cara entre las manos. Cuando la levanté, vi a Judy mirándome con tristeza—. Si hubiera dejado que siguiera... hubiera pasado algo más. Y eso sí que no me lo perdonaría jamás.
—La verdad, Nicole... no sé cómo has podido hacerlo.
—¡He podido porque estoy enamorada de Caleb! —Apoyé la frente en la palma de mi mano—. ¿Crees que debería contárselo a Aden?
—¡Ni se te ocurra! Le harías muchísimo daño.
—Pero Judy, ocultarle esto también es hacerle daño. No creo que pueda callarlo por mucho más tiempo... Además, me siento aún más culpable porque... quería que siguiera. Si hubiera pasado algo más...
—Tú misma lo has dicho: si hubiera pasado. Pero no pasó. Solo fueron unos besos. Sí que puedes ocultarlo. A veces, es mejor callar ciertas cosas.
—¿De verdad lo crees?
—Sí. —Asintió—. Y ya lo sabes: estoy aquí para lo que necesites.
—Gracias por estar siempre conmigo, Judy. —La abracé con fuerza.
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Cuando Judy subió a hablar con mi hermana, me puse la chaqueta y salí.
Estoy seguro de que Nicole me está ocultando algo... y la única persona que puede decírmelo... es Caleb.
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EL AMOR DE TU MIRADA
Teen FictionEn esta historia descubriras el amor ente Nicole y Caleb, Nicole es una chica inocente que se enamora locamente de su compañero de pupitre, Caleb, el típico chico popular que solo juega con las chicas, se hacen muy amigos pero cuando Nicole cree que...
