Cap. 33 Solo te esta utilizando

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—¡Dulce, por enésima vez te lo repito: ¡déjame en paz! —exclamó Caleb, completamente fuera de sí.

—Pero tienes que escucharme. Llevo semanas intentando hablar contigo y no me das ni una sola oportunidad...

—Porque no tengo nada que escuchar. No quiero hablar contigo. Tú y yo ya no estamos juntos, entiéndelo.

—¿Y qué pasaría si te dijera que sé lo tuyo con esa mosquita muerta de Nicole?

—¿¡Qué!? ¿Cómo te has enterado?

—¿Y eso es lo único que te importa? ¿Cómo me he enterado? ¿No te afecta que, a los dos días de dejarme, ya estés con otra? ¿No te importa que yo aún sienta algo por ti?

—Respóndeme, Dulce. ¿Quién te lo ha contado?

—No me lo ha contado nadie. Escuché a tu noviecita hablando con su amiga —respondió, pasándose el brazo por debajo de la nariz con desdén.

Caleb suspiró, conteniendo la rabia.

—Está bien. Solo te advierto una cosa: ni se te ocurra humillarla ni hacerle daño. ¿Entendido? Porque si lo haces...

—No quiero hablar de eso contigo —le interrumpió ella, tajante—. No he venido a discutir. He venido a advertirte. Tu novia no está contigo porque te quiera. Solo te está utilizando. Quiere vengarse. Solo quiere devolvértela.

—¿Qué? Dulce, estás completamente loca. ¿De verdad te inventas semejante chorrada solo para que vuelva contigo? Pues lo llevas claro. Lo nuestro se acabó. Acéptalo. Sigue con tu vida... y déjame vivir la mía.

—No te lo digo para que vuelvas conmigo, Caleb. Te lo digo porque todavía me importas. No quiero que esa chica te haga daño. Mereces saber la verdad.

—¡Estás loca, Dulce! Nicole jamás me haría algo así. Ella no es como tú. Déjanos en paz, a ella y a mí.

—Si no me crees… pregúntale a tu novia.

—Estás... loca.

—No digas que no te lo advertí —susurró. Luego se giró sobre sus talones y se marchó sin mirar atrás.

EL AMOR DE TU MIRADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora