CALEB
Llegué algo aturdido a casa después de lo que había pasado en casa de Nicole. Nada más entrar, me encontré con mi madre.
—Hijo, ¿dónde estabas?
—En casa de Nicole.
—¿Y qué tal?
—Tenías razón, mamá… estoy enamorado de ella —subí las escaleras, todavía confundido—.
Me levanté al día siguiente muy cansado. Apenas había dormido esa noche, pero tenía que ir a clase. De mala gana me arrastré fuera de la cama y bajé a desayunar. Mi madre estaba en la cocina.
—Buenos días, mamá.
—Hola, cariño —dijo con dulzura.
Un silencio incómodo se formó entre los dos mientras yo me servía leche en una taza. Desde que le dije que sabía que estaba enamorado de Nicole, no habíamos vuelto a tocar el tema.
Mi madre se acercó a mí.
—Dime, mamá.
—Ahora que lo sabes… —bajé la mirada— ¿vas a hablar con ella?
—¿Y qué voy a decirle, mamá?
—Pues la verdad, hijo. Que estás enamorado de ella.
—No tengo el valor suficiente para hacerlo.
—Caleb, tarde o temprano tendrás que ser sincero con ella y confesarle tus sentimientos.
—No puedo pensar en eso ahora, mamá… Estamos intentando volver a ser amigos.
—Piénsalo, Caleb, antes de que sea demasiado tarde.
—¿A qué te refieres con eso?
—A que puede que ella se olvide de lo que siente por ti.
—No sé lo que ella siente por mí.
—Ella te lo confesó hace menos de un año.
—La verdad… no sé si sigue sintiendo lo mismo.
—Solo lo sabrás si le confiesas tus sentimientos.
Hice oídos sordos a lo que mi madre me decía y simplemente respondí:
—Me voy a la escuela.
Puse rumbo al colegio. Al llegar, Dulce me agarró de la camiseta. Tenía los ojos rojos e hinchados.
—¿Por qué me haces esto?
—Dulce, ya lo hablamos. Es mejor que no estemos juntos.
—Pero yo te quiero…
—¡PERO YO NO TE QUIERO A TI! ¡NO TE QUIERO, DULCE!
Dulce se quedó en shock. Todo el instituto nos miraba. Me dio una fuerte bofetada y se fue. Me llevé la mano a la mejilla, suspiré y me dirigí a clase. Nicole ya estaba allí, y me senté a su lado. Me sonrió.
—¿Estás bien?
—¿Lo has visto, no?
—Yo y todo el instituto… ¿Estás bien?
—Sí —suspiré—.
—¿Estás seguro? Te ha golpeado muy fuerte.
—No es la primera bofetada que me dan, Nicole.
Ella rió, y yo le devolví una pequeña sonrisa. Me puso la mano en la rodilla. Su mano estaba caliente.
—Me alegra que estés bien.
Después de las aburridas clases, llegó la hora de volver a casa. Quería hablar con Nicole antes de que se fuera. Cuando la vi, corrí hacia ella y le agarré del brazo.
—Oye, Nicole…
—Sí, dime.
—Nada… solo quería decirte que… me alegro de que volvamos a ser amigos. Gracias por perdonarme.
—Yo también me alegro. Y… no tienes que darme las gracias. Todos cometemos errores.
—aun así… gracias.
Era el momento. Me acerqué lentamente a ella y junté mis labios con los suyos. Después de cinco segundos, me aparté. La miré, mordiéndome el labio. Ella tenía los ojos como platos. Simplemente dije:
—Adiós.
Me fui a casa, pero cuando llegué, me sentí preocupada. Cuando lo besé… sentí algo. ¿Y si Judy tenía razón? Solo llevo un día intentando esto y ya tengo dudas… pero no pienso rendirme. Voy a seguir hasta el final.
—Hey, enana. ¿Qué tal? —dijo mi hermano cuando llegué.
—Bien…
—¿Te pasa algo?
—Es el plan…
—Ah… eso. ¿Qué pasa? ¿Ya te diste cuenta de que vas a acabar mal?
—Creo que se me está yendo de las manos… Hoy lo he besado y… he sentido algo.
—¿Ves? Judy te lo dijo, corrías el riesgo de volver a enamorarte —suspiró pesadamente—. ¿Qué vas a hacer ahora?
—No me he vuelto a enamorar. Solo digo que el beso… me gustó. Ya está. Nada más.
—Nicole, tienes que dejar este plan absurdo. Puede que ahora solo haya sido un beso, pero ya sabes cómo puedes terminar.
—Chris… Caleb me rompió el corazón. Solo quiero que pase por lo mismo que yo. Y no, no es venganza. Lo que quiero es justicia.
Sin darme cuenta, una lágrima salió de mi ojo derecho. Solo con recordar lo mal que lo pasé los últimos meses, el corazón se me encogía.
Chris se acercó y secó la lágrima de mi mejilla con su pulgar.
—No llores, ¿vale? Haz lo que tú creas. Siempre estaré aquí para lo que necesites.
Lo abracé con fuerza. Eran muchas emociones a la vez. Ahora era una persona más fuerte, pero todo esto me abrumaba.
Llamé a Judy para que viniera a casa. Pasaba más tiempo aquí que en la suya, pero siempre había sido así, incluso antes de que saliera con mi hermano. Unos minutos después, Judy entró en mi habitación.
—Hola, Judy.
—¿Ya entendiste que es un plan estúpido?
—No. Voy a seguir con el plan, pero…
—Nicole, vi el beso.
—Vale. Sí. El beso me gustó.
—Te lo dije. Te estás volviendo a enamorar.
—No… solo… me gusta.
—Deja de engañarte.
—No me engaño. Solo digo la verdad. Y pienso seguir con el plan hasta el final.
—Nicole… lo digo por ti. ¿No ves que puedes salir herida de todo esto?
—Me da igual si salgo herida. Lo único que quiero es justicia.
—Deja de llamarlo así. No es justicia. Es venganza.
—Mira, Judy… puedes intentarlo, pero no vas a conseguir que deje el plan.
—Eres tan cabezota…
—Lo sé. Y me gusta ser así.
Judy suspiró.
—Mira… te apoyaré porque te quiero. Pero solo te pido que lo pienses.
Me abrazó. Sentí su apoyo.
—Gracias, amiga.
—Tanto en las buenas como en las malas —me sonrió—.
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EL AMOR DE TU MIRADA
Novela JuvenilEn esta historia descubriras el amor ente Nicole y Caleb, Nicole es una chica inocente que se enamora locamente de su compañero de pupitre, Caleb, el típico chico popular que solo juega con las chicas, se hacen muy amigos pero cuando Nicole cree que...
