A mediados de octubre, el tiempo empezó a cambiar. La lluvia arreciaba durante toda la mañana, mientras el equipo de quidditch de Gryffindor buscaba refugio en los vestuarios. El capitán del equipo estaba dando un discurso motivador antes del entrenamiento.
-Bien, equipo, tenemos que empezar a entrenar para vencer a Slytherin dentro de dos semanas.-acabó James Potter.
James era el capitán del equipo y uno de los cazadores, y tenía un talento innato para la práctica del quidditch. Ese era uno de los motivos que lo habían catapultado a la fama en el colegio.
Miró a sus compañeros de equipo, todos ataviados con las túnicas escarlatas de la casa y las protecciones bien colocadas. Los otros dos cazadores del equipo eran Mary Mcdonald y Andrew McLaggen. El colegio entero consideraba a los cazadores de Gryffindor como invencibles. Las golpeadoras, Kim Mitchell y Lisa Parr, eran dos estudiantes de cuarto curso muy competentes en su posición. Frank Longbottom, de séptimo curso, tenía la posición de guardián. Y Marlene Mckinnon completaba el grupo en el puesto más importante del equipo, la buscadora.
-Salgamos al campo. Tenemos que entrenar.-ordenó James.
Los integrantes del equipo cogieron sus gafas de protección, agitaron sus varitas diciendo "Impervius" y, con sus escobas al hombro, salieron al campo de quidditch.
Los siete jugadores montaron en sus escobas, dieron una patada al suelo salpicando agua y barro, y se elevaron en el aire. James exprimió al máximo a todo el equipo. Los cazadores practicaron dos nuevas tácticas aprendidas por James durante el verano, Kim y Lisa acertaron nueve de diez golpeos de bludger y Marlene pudo atrapar las pelotas pequeñas encantadas por el resto del equipo, aunque no sin dificultad. Cuando el equipo se sentó exhausto en los bancos del vestuario, James sonreía satisfecho.
-Este año revalidaremos la Copa de Quidditch. Buen trabajo.-dijo, muy ufano, y se revolvió el pelo, lo que provocó que unas gotas de agua salpicaran a Frank.
Kim y Lisa rieron. Marlene puso los ojos en blanco. Sabía que sus compañeras estaban perdidamente embobadas con James, pero él solamente tenía ojos para Lily.
James chocó la mano con Marlene y se metió en el despacho del capitán. Los chicos fueron a las duchas del vestuario y las chicas se dirigieron a sus homónimas.
Al salir de la ducha, James encontró a Sirius en el vestuario.
-¿Vamos a ver a Hagrid?-preguntó Sirius.-Hace tiempo que no lo vemos.
-Sí, vamos a ver al grandullón.-respondió James, cariñosamente.
-James, ¿has visto mi peine?-dijo una voz detrás de ellos. Los dos se dieron la vuelta. Marlene había vuelto de la ducha con una toalla que dejaba al descubierto unos gemelos entrenados. -Ah, hola, Black.-dijo ella al ver a Sirius.
-Mckinnon.-saludó Sirius. Los dos se miraron durante unos segundos que se hicieron eternos. Eran miradas cargadas de antipatía.
-Te dejaste el peine en la túnica de la equipación, Marls.-apuntó James, cortando la tensión existente.
-Gracias, James.-respondió ella, y buscó en el bolsillo de la túnica escarlata un peine de cerdas finas.
-Nos vamos a ver a Hagrid.-informó James.-¿Luego nos vemos, Marls?
-Estaré en la sala común.-aseguró Marlene. James levantó el pulgar en señal de aceptación.
Sirius y James salieron de los vestuarios del equipo. Fuera, la lluvia continuaba cayendo. Sirius sacó su varita de un bolsillo de su túnica y la alzó al aire.
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Amato animo animato animagus |Lily y los Merodeadores. Año Quinto|
FanfictionHogwarts, 1975. Lily, los Merodeadores y Snape comienzan su quinto año de estudios en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Un año que se antoja complicado, con los TIMOS por un lado y por otro, protegidos pero no ajenos a las noticias del mund...
