Aquella noche James Potter no podía dormir. Lily Evans, la chica de la que estaba enamorado desde hacía años, estaba agradecida de que la hubieran defendido de los malditos puristas de la sangre. Estaba tan despejado que fue el primero que se levantó a eso de las seis de la mañana. Se acercó a Peter y lo despertó.
-Peter, es la hora.-dijo.
Este se vistió sin hacer ruido y los dos se echaron por encima la capa de invisibilidad de James. Ambos bajaron la escalera de los dormitorios y atravesaron el retrato de la Dama Gorda. Avanzaron por los pasillos con toda la cautela que les era posible.
En dos ocasiones tuvieron que desviarse por la presencia de la Señora Norris, la gata del celador, con el cual mantenía una especial conexión que hacía que Filch llegase a los dos segundos de que la Señora Norris le avisara, y otra vez tuvieron que parar debido a que Peeves estaba en uno de los corredores que habían tomado.
Finalmente, llegaron al vestíbulo, se acercaron a la puerta principal, que abrieron despacio, y salieron al patio.
Bajaron hasta que vieron la cabaña de Hagrid y siguieron más allá, hasta la linde del Bosque Prohibido. Peter estaba temblando, pero a una mirada de James, asintió, decidido, y ambos se adentraron en la espesura del bosque.
Cada vez se veía menos la luz del amanecer, debido a que los árboles crecían tanto en esa parte del bosque que era difícil que penetrase nada a través de ellos. Finalmente, llegaron a un punto en el que las hojas estaban repletas de gotas de rocío.
James iba a desembarazarse de la capa de invisibilidad cuando Peter lo detuvo. Había oído algo. Un momento después, se oyeron unos ruidos detrás de ellos, y James y Peter se tiraron al suelo justo antes de que una gran araña de metro y medio pasase por encima de ellos.
Cuando el monstruo desapareció, Peter salió de debajo de la capa, extrajo un frasco y metió dentro varias gotas de rocío. Al darse la vuelta tropezó con la raíz de un árbol y cayó. Por suerte, mantuvo bien sujeto el frasco con las gotas de rocío.
-¡Peter!-oyó gritar a James.
Peter se dio la vuelta justo para ver como una cabeza con ocho ojos se acercaba chascando las pinzas. James se guardó la capa y apuntando con su varita, gritó:
-¡Flipendo maxima!
El haz de luz rojo impactó en el vientre de la acromántula y la hizo volar unos metros. Sin embargo, la araña se puso en pie rápidamente. James agarró a Peter y lo levantó.
-¡Vamos, hay que salir de aquí!-gritó nervioso.
James y Peter empezaron a correr, pero la acromántula era más rápida que ellos.
-¡Desmaius!-gritó Peter.
-¡Arania exumai!-gritó a su vez James.
El hechizo de Peter golpeó en la piel de la araña, sin efecto alguno, mientras que James falló, golpeando a una piedra que estalló en mil pedazos. James y Peter corrían todo lo que podían, la acromántula estaba prácticamente encima de ellos cuando una figura bajó en escoba, llevando otra en la mano.
-¿Os vais de aventura sin mí?-preguntó sarcásticamente Sirius, y le lanzó la otra a James.
Rápidamente, este montó, esperó a que Peter subiera detrás de él y pegó una patada en el suelo justo cuando la araña extendía una de sus patas para agarrarlos. Sirius, Peter y James se alejaron a toda velocidad mientras oían los chasquidos furiosos de la acromántula por haber perdido a sus presas.
-Ahora solo nos queda esperar.-dijo Sirius.
Los tres llegaron a la torre de Gryffindor, y Peter se escabulló a los lavabos para ir a vomitar. Una vez que el chico hubo terminado, los tres subieron al dormitorio y se acostaron. Había sido una noche de fuertes emociones.
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Capítulo corto pero intenso a la hora de escribirlo, cargado de adrenalina. Los tres tienen ya todos los ingredientes, ¿qué pensáis que ocurrirá ahora? ¡Os leo!
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Amato animo animato animagus |Lily y los Merodeadores. Año Quinto|
FanficHogwarts, 1975. Lily, los Merodeadores y Snape comienzan su quinto año de estudios en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Un año que se antoja complicado, con los TIMOS por un lado y por otro, protegidos pero no ajenos a las noticias del mund...
