Capítulo 22: Risas en frío

304 24 27
                                        

-¡Maldita sea!-exclamó Sirius debajo de la capa invisible.

-¡Chist!-susurró James a su lado.

Febrero había llegado sin que los estudiantes se dieran cuenta. Entre los deberes, las clases, que cada vez eran más exigentes debido a la cercanía de los TIMOS, y, en el caso de James, los entrenamientos de quidditch, los estudiantes de quinto curso se encontraron a mediados de febrero sin percatarse del paso de los días.

James, Sirius y Peter caminaban haciendo el menor ruido posible por los pasillos del cuarto piso mientras en el horizonte el sol iba escondiéndose tras las montañas. Habían tenido que tomar un atajo a través del cuadro de Egberto el Iluminado debido a que Snape andaba husmeando en el sexto piso. James habría jurado que Snape se había percatado de su presencia a pesar de ir cubiertos por la capa.

-¿Por qué no guarda su grasienta nariz en su Sala Común?-preguntó Sirius, exasperado.

-Es Quejicus.-dijo sencillamente James.

-¿Por qué no le gastamos una broma?-preguntó Peter.

-Sí, es buena idea.-respondió Sirius, sonriendo maliciosamente.

James miró a Sirius, y vio algo en sus ojos que no le gustó.

-Sirius, no te atrevas.-suplicó James.-Nos pondrás en peligro a todos.

Sirius no respondió. James se detuvo y lo cogió del brazo fuertemente para detenerlo.

-Canuto, mírame.-ordenó James.

Sirius clavó sus ojos claros en los ojos marrones de James.

-No hagas lo que creo que estás pensando.-repitió este.

-Descuida, Cornamenta.-repuso Sirius, y los tres retomaron el camino.

Aquella noche un lobo, un ciervo, un gran perro y una rata deambularon por los terrenos del castillo. Por dos veces el ciervo y el perrazo tuvieron que tomar una actitud agresiva para impedir que el lobo escapara de ellos. Tras eso, el lobo se calmaba y emitía un gruñido que se asimilaba a una risa. El perro, el ciervo y la rata también parecía que sonreían al lobo. Cuando empezaron a salir los primeros rayos de sol, los cuatro animales se encontraban en las inmediaciones del lago. El lobo emitió un aullido y comenzó a transformarse en un chico. Los otros tres animales lo miraron y también se transformaron.

James, Sirius y Peter miraron a Remus. Su amigo estaba desnudo, con pequeños trozos de la ropa a lo largo de su cuerpo, debido a que la misma se había hecho jirones en la transformación.

-¿Dónde has dejado la ropa, Lunático?-preguntó Sirius.

Remus, temblando de frío, señaló la enorme silueta del Sauce Boxeador.

-Tendremos que hacer algo para remediarlo.-dijo James, y comenzó también a quitarse la ropa.

-¿Qué haces, Cornamenta?-preguntó Peter.

-Remus no va a ser el único que pase frío.-respondió este.

Sirius asintió y también empezó a desvestirse. Peter los miraba con los ojos como platos. Cuando Sirius y James hubieron terminado, James levantó la varita y señalando a Remus dijo:

-Wingardium leviosa.

Remus fue elevado por los aires mientras gritaba. James lo movía con su varita como un titiritero maneja una marioneta y lo desplazaba hasta encima del agua. Cuando Remus estaba encima del lago, James finalizó el encantamiento, y Remus se precipitó al agua, provocando una gran onda en la superficie del lago.

James y Sirius estallaron en carcajadas y fueron corriendo hasta el lago, chapuzándose en el mismo. El agua helada hizo que se les cortara la respiración por un segundo, y los tres, riendo, se intentaban hacer ahogadillas los unos a los otros. Pasados cinco minutos y sin parar de reír, los tres amigos salieron del agua y se dieron la vuelta para ver un enorme tentáculo romper la superficie del agua, agitándose en forma de saludo. Los tres chicos devolvieron el saludo al calamar gigante.

Una vez llegaron al lugar donde habían dejado la ropa y mientras se vestían, James preguntó:

-¿Dónde está Colagusano?

Sirius señaló un poco más alante en la hierba. Una rata gris se acercaba a ellos, y cuando estuvo a su lado, se transformó en un joven gordito que portaba un uniforme roto del colegio.

-Lo he recogido de la Casa de los Gritos.-explicó Peter, cuando los otros lo miraron sorprendidos.

-Gracias, Peter.-dijo Remus.

Sirius se acercó y miró los diferentes pedazos de ropa que había traído Peter. Extrajo la varita de un bolsillo de su túnica:

-Reparo-pronunció, agitando la varita.

Las distintas partes del uniforme de Remus se juntaron y se remendaron. Sirius se dio la vuelta y sonrió a su amigo.

-Ya puedes vestirte, Lunático.-dijo.

--------------------------------------------------------------

¡Hola de nuevo! Primero de todo, pediros disculpas por haber estado unos días sin poder publicar, pero por diversas circunstancias no tenía Internet, por lo que me era imposible. Hoy tendremos dos capítulos nuevos seguro y puede que un tercero si me da tiempo, este es un poco corto, pero los que vienen van a ser muy emocionantes.

Como siempre, tengo en cuenta vuestras opiniones acerca del capítulo. ¿Qué os ha parecido? ¡Os leo!

Amato animo animato animagus |Lily y los Merodeadores. Año Quinto|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora