Capítulo 17: Creando apodos

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Al día siguiente, los cuatro jóvenes bajaron a desayunar al Gran Comedor. Todos presentaban grandes ojeras de no haber dormido, tenían un aire de cansancio pero a la vez parecían más alegres que en días anteriores.

-Estos han estado haciendo alguna travesura por la noche.-dijo Lily, entrecerrando los ojos.

-No te preocupes tanto, Lils.-respondió Arista, reprimiendo un bostezo.

Los cuatro chicos se sentaron alejados de las amigas. Un grupo de chicas de tercer curso pasó cuchicheando y saludaron a James y Sirius. Sirius devolvió el saludo con una sonrisa, lo que hizo que las chicas se ruborizaran y apretaran el paso. Marlene entrecerró los ojos, dolida.

-Veo que alguien tiene interés por Black.-se burló Lily.

-¿Quién? ¿Yo? ¡Já!-espetó Marlene, muy digna.

Las tres chicas rieron cuando la rubia pinchó con el tenedor el aire por estar distraída mirando a Sirius.

-¿Cómo os habéis atrevido?-preguntaba Remus en la zona de los Merodeadores.

-No te íbamos a dejar solo con tu problema peludo, Remus.-dijo James.

-Eso,-añadió Sirius-y así además podemos salir de noche una vez al mes.

Remus sonrió. Peter también estaba excitado.

-Tenemos que planear aventuras.-repetía a menudo.

-Tranquilo, Pet.-dijo James después de un cuarto de hora.

-Se me está ocurriendo-empezó Sirius, mientras pelaba un huevo duro-que podíamos utilizar apodos.

-Me parece buena idea.-secundó Peter.

-¿Qué dices, Lunático?-preguntó James con una sonrisa.

-Calla, Cornamenta.-repuso Remus. Sirius y Peter se echaron a reír.

-¡¿Cómo que Cornamenta?!-preguntó James, haciéndose el ofendido.

-Te transformas en ciervo, ¿no?-respondió Remus, llanamente, en voz baja. James no se atrevio a rebatir.

-Todavía quedan Sirius y Peter.-dijo James al rato, puesto que Sirius y Peter no paraban de reír.En ese momento a los dos chicos se les cortó la risa.

-No seas aguafiestas, Corni.-bromeó Sirius.

-Pero tiene razón.-dijo Remus.-Si nosotros dos tenemos apodo, os tenemos que buscar algo a vosotros.

Los cuatro chicos se quedaron durante unos minutos callados, reflexionando. Fue James el que se atrevió a romper el silencio.

-El de Sirius tiene que ser algo relacionado con perro.-murmuró para que no lo oyera la gente de alrededor.-¿Qué tal perrazo, perruno?

Sirius negó con la cabeza.

-Poco glamuroso.-respondió sencillamente.

-¿Y Canuto?-preguntó dubitativo Peter.

-¡Eh! Ese me gusta. Concuerda con mi personalidad.-y los cuatro se rieron.

-Solo faltas tú, Peter.-dijo James.

-No quiero ningún apodo que tenga que ver con ratas.-pidió él.

-Lo tengo.-dijo Sirius chasqueando los dedos.-Colagusano.

Cuando los otros tres lo miraron extrañados, Sirius se limitó a encogerse de hombros.

-Si no quiere nada que tenga que ver con rata, es lo único que se me ocurre. Y más después de verte transformado.

-¿Qué quieres decir?-inquirió Peter.

-Que tu cola de rata es anillada y larga como un gusano, Peter.-rió James.Peter también rió.

-Me vale, al menos no me habéis puesto Ratuno.

Después de desayunar, los alumnos volvieron a sus respectivas salas comunes para recoger sus pertenencias. A las once, la mayoría de alumnos se encontraban en la estación de Hogsmeade colocando sus baules en las rejillas de portaequipaje de los compartimentos. Y con un sonoro pitido, el tren emprendió la marcha, llevando a los estudiantes de vuelta a su hogar hasta que acabasen las vacaciones navideñas.

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¡Hola! Hoy capítulo muy corto por falta de tiempo. Pero en los próximos días habrá sorpresas y reencuentros con personajes muy queridos. ¡Os leo!

Amato animo animato animagus |Lily y los Merodeadores. Año Quinto|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora