Al día siguiente, los cuatro jóvenes bajaron a desayunar al Gran Comedor. Todos presentaban grandes ojeras de no haber dormido, tenían un aire de cansancio pero a la vez parecían más alegres que en días anteriores.
-Estos han estado haciendo alguna travesura por la noche.-dijo Lily, entrecerrando los ojos.
-No te preocupes tanto, Lils.-respondió Arista, reprimiendo un bostezo.
Los cuatro chicos se sentaron alejados de las amigas. Un grupo de chicas de tercer curso pasó cuchicheando y saludaron a James y Sirius. Sirius devolvió el saludo con una sonrisa, lo que hizo que las chicas se ruborizaran y apretaran el paso. Marlene entrecerró los ojos, dolida.
-Veo que alguien tiene interés por Black.-se burló Lily.
-¿Quién? ¿Yo? ¡Já!-espetó Marlene, muy digna.
Las tres chicas rieron cuando la rubia pinchó con el tenedor el aire por estar distraída mirando a Sirius.
-¿Cómo os habéis atrevido?-preguntaba Remus en la zona de los Merodeadores.
-No te íbamos a dejar solo con tu problema peludo, Remus.-dijo James.
-Eso,-añadió Sirius-y así además podemos salir de noche una vez al mes.
Remus sonrió. Peter también estaba excitado.
-Tenemos que planear aventuras.-repetía a menudo.
-Tranquilo, Pet.-dijo James después de un cuarto de hora.
-Se me está ocurriendo-empezó Sirius, mientras pelaba un huevo duro-que podíamos utilizar apodos.
-Me parece buena idea.-secundó Peter.
-¿Qué dices, Lunático?-preguntó James con una sonrisa.
-Calla, Cornamenta.-repuso Remus. Sirius y Peter se echaron a reír.
-¡¿Cómo que Cornamenta?!-preguntó James, haciéndose el ofendido.
-Te transformas en ciervo, ¿no?-respondió Remus, llanamente, en voz baja. James no se atrevio a rebatir.
-Todavía quedan Sirius y Peter.-dijo James al rato, puesto que Sirius y Peter no paraban de reír.En ese momento a los dos chicos se les cortó la risa.
-No seas aguafiestas, Corni.-bromeó Sirius.
-Pero tiene razón.-dijo Remus.-Si nosotros dos tenemos apodo, os tenemos que buscar algo a vosotros.
Los cuatro chicos se quedaron durante unos minutos callados, reflexionando. Fue James el que se atrevió a romper el silencio.
-El de Sirius tiene que ser algo relacionado con perro.-murmuró para que no lo oyera la gente de alrededor.-¿Qué tal perrazo, perruno?
Sirius negó con la cabeza.
-Poco glamuroso.-respondió sencillamente.
-¿Y Canuto?-preguntó dubitativo Peter.
-¡Eh! Ese me gusta. Concuerda con mi personalidad.-y los cuatro se rieron.
-Solo faltas tú, Peter.-dijo James.
-No quiero ningún apodo que tenga que ver con ratas.-pidió él.
-Lo tengo.-dijo Sirius chasqueando los dedos.-Colagusano.
Cuando los otros tres lo miraron extrañados, Sirius se limitó a encogerse de hombros.
-Si no quiere nada que tenga que ver con rata, es lo único que se me ocurre. Y más después de verte transformado.
-¿Qué quieres decir?-inquirió Peter.
-Que tu cola de rata es anillada y larga como un gusano, Peter.-rió James.Peter también rió.
-Me vale, al menos no me habéis puesto Ratuno.
Después de desayunar, los alumnos volvieron a sus respectivas salas comunes para recoger sus pertenencias. A las once, la mayoría de alumnos se encontraban en la estación de Hogsmeade colocando sus baules en las rejillas de portaequipaje de los compartimentos. Y con un sonoro pitido, el tren emprendió la marcha, llevando a los estudiantes de vuelta a su hogar hasta que acabasen las vacaciones navideñas.
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¡Hola! Hoy capítulo muy corto por falta de tiempo. Pero en los próximos días habrá sorpresas y reencuentros con personajes muy queridos. ¡Os leo!
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Amato animo animato animagus |Lily y los Merodeadores. Año Quinto|
FanfictionHogwarts, 1975. Lily, los Merodeadores y Snape comienzan su quinto año de estudios en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Un año que se antoja complicado, con los TIMOS por un lado y por otro, protegidos pero no ajenos a las noticias del mund...
