Capítulo 1

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Entonces así es cómo se acaba mi vida.

   Ya puedo decirle adiós a mi existencia tranquila y fuera de el radar que antes llevaba, a la inocente fantasía en la que vivía. Es cómo si ahora el mundo fuera diferente y nuevas puertas se abrieran. Tantas cosas pueden pasar...

   Bueno, bueno, tal vez estoy exagerando un poco.

   Mi vida no va a terminar no te asustes, sólo que ahora mi vida va a cambiar. Pero en proporciones monumentales y posiblemente, catastróficas.

Todo por una simple confusión...


***

Una semana antes.

—¡Hija ya es hora de despertarse! ¡Estamos llegando tarde!

   Gruño, tapándome aún más con la sábana. Tenía la esperanza de qué tal vez si ignoraba a mi mamá, ella se iría y me dejaría dormir más tiempo, ¡porque eran vacaciones! Sus dedos fríos dan varios toques en mi pierna antes de que las retire, gruñendo aún más alto. Escucho unas pisadas alejándose y mi cuarto por fin queda en silencio, con un suspiro de felicidad vuelvo a vagar entre el mundo de la inconsciencia. Y justo cuando estoy a punto de dormirme, se escucha el grito de mi madre.

— ¡AMÉRICA LEA PARKER! ¡Te me levantas en este mismo momento y no te atrevas a ignorarme señorita!

   La sábana con la que me cubría la cabeza fue jalada y frías gotas de agua caen en mi rostro como una cascada. Mi grito histérico suena en toda la habitación, me levanto a trompicones de el colchón, cayendo al suelo de trasero.

—¡¿Qué demonios te pasa mujer?! —grito furiosa, mirando a mi madre a través de los mechones de cabello mojado en mi cara—. ¿No puedes ser una madre normal? ¿Una que despierte a su hija con un beso de buenos días? ¡No! ¡En cambio me tiras un vaso de agua fría en el rostro!

Escurro mi cabello castaño y me sobo el  trasero, aquella caída había dolido bastante.

— Deja el drama niña. Eso es para la próxima que decidas ignorarme, te acuerdes de las consecuencias—. Dice, riéndose entre dientes. Arrugo el ceño, molesta por su actitud.

   Me levanto a duras penas, ya extrañaba la comodidad de mi cama. Estaba en vacaciones, ¿qué demonios hacía despierta tan temprano? Bueno, yo suponía que era temprano, ya que por mi ventana se filtraban rayos de sol muy brillantes. Agarro el teléfono de mi mesita de noche.

— ¡Las nueve de la mañana! —miro a mi madre con ojos bien abiertos—. ¡Pero es demasiado temprano y estoy en vacaciones! ¿Por qué me despiertas a esta hora?

Mi mamá acomoda sus mechones de cabello corto, sonriendo.

—Oh sí, eso. En media hora vamos a la peluquería de Thomas, tienes que estar lista a tiempo.

—Aún no entiendo por qué tuviste que despertarme, estaba en la mejor parte de el sueño.

—Porque ya es hora de un nuevo corte de cabello para esa cabeza tuya.

¿Qué?

—Hmm, ¿hola? ¿Ibas a preguntarme alguna vez si yo quiero cortarme el cabello? —. Me siento en la esquina de la cama—. Porque sabes, no quiero.

—Cierto, tienes razón. Un corte de cabello no te vendría bien.

Sonrío satisfecha, pensé que iba a ser más difícil convencerla. Todo lo relacionado a mi cabello era sagrado, por ende, intocable. No me gustaba ni cortarme las puntas, aunque lo toleraba cuando se me formaban muchos nudos.  Y en estos momentos mi cabello no necesitaba ningún corte, ni un futuro próximo para variar.

Una chica rubia Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora