¡Hola chicas(os)! Tengo una noticia emocionante, si quieren saber de qué trata, lean la nota de autora, al final.
¡Feliz lectura!
—¿No les parece que usar ese término suena muy...dramático?
Colectivamente las cinco chicas rubias sueltan un jadeo de sorpresa y horror, gracias a mi cerebro aún revuelto y en estado de shock no se me ocurre la razón a su disgusto. Con una mano en la cintura y una mirada significativa, Tifanny dice:
—Las rubias somos dramáticas por naturaleza América... Además, nunca es como, suficiente drama, o sea.
—Pero, ¿una guerra? ¿Por qué?
—Las rubias y pelirrojas sólo tenemos una cosa en común, y es el Código Sagrado: el libro que dispone de todas las reglas fundamentales para que cada código –rubias y pelirrojas– pueda convivir en paz sin ocasionar una tragedia—. Explica Meghan.
» Una de las reglas más respetadas e importantes es que jamás, nunca jamás se deben separar a dos amigas en diferentes códigos, sin importar qué. Aunque Maggie y yo nos hallamos separados en diferentes bandos después de crear el libro, la consecuencia por infringir una regla es la misma: una guerra de jugarretas pesadas.
¿Maggie y Meghan habían estado antes en el mismo bando? ¿Cómo es que yo no me había enterado?
—Y si realmente sucedió lo que nos dijiste sobre... el beso entre Maggie y Jared, entonces supongo que ella está buscando meterse contigo.
—Eso no tiene sentido. Hace menos de un año estoy segura de que Maggie ignoraba mi existencia, ¿por qué ahora sí la notaría? —pregunto.
Taylor chasquea la lengua y no hay que ser adivino para saber que esa mueca en su rostro significa que se encuentra exasperada por mi falta de comprensión. En mi sitio recostada de un casillero, me encongo de hombros.
—América, es sabido que Maggie quiere a Jared sólo para ella, girando a su alrededor cómo un perro faldero. Pero al parecer el niño bonito está interesado en otra chica que es rubia... —me sonrojo y abro la boca para discrepar—. No te molestes en negarlo, toda la escuela ha notado cómo se lanzan miraditas durante las clases y en el receso.
—Jared y yo no nos lanzamos miraditas o lo que sea—murmuro avergonzada. Taylor blanquea los ojos, ignorando mi comentario.
—La cuestión es que por esa razón Maggie te ve como una potencial competencia, y si ella no puede obtener a Jared... pues tendrá a la niña pelirroja, ejem, Mía—. Una pequeña sonrisa maliciosa aparece en sus labios—. Lo que es genial porque, seamos sinceras, todo esto se estaba volviendo aburrido.
—¡Correrá sangre! —grita Hanna, haciéndome brincar de el susto. Una mirada demente cruza por sus ojos.
—¿S-sangre?
—No te asustes América, Hanna sólo estaba bromeando, ¿verdad Hanna? —masculla entre dientes Nina, quién pellizca el brazo de la rubia.
—¡Maldicion Nina! Eso duele. —se queja. Luego dice—: Era sólo un mal chiste América... hace dos años que no corre sangre de pelirrojas.
Esa última parte susurrada me perturba. ¡Yo no quería que corriera sangre! ¡Ni siquiera quería formar parte de esta situación agresiva! No era culpa mía que una pelirroja estuviera obsesionada conmigo. Cuando todas las chicas alzaron sus voces y el sentido de las oraciones se pierde entre los gritos del barullo, sujeto los extremos de mi cabeza y grito:
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Una chica rubia
Novela JuvenilAmérica Parker es una chica de dieciséis años que podría haber pasado su último año de secundaria medianamente aceptable... De no ser por un pequeño accidente que la llevará a decir más de lo que debería, formar parte de un extraño código de rubias...
