—Ejem.
Alguien carraspea cerca de mi oído, pero yo aún tenía sueño y no tenía ganas de averiguar lo que pasaba en el mundo exterior, así que me giro y abrazo más la almohada. La almohada me abraza de vuelta y siento su respiración en mi mejilla.
Esperen ¿qué?
Los recuerdos de anoche pasan por mi mente y abro los ojos como platos. El rostro aniñado y adormilado de Jared es lo primero que veo. De pronto, soy muy consciente de mi cuerpo, más específicamente de cómo estaba ubicado... en el cuerpo de Jared: Estaba prácticamente sobre su cuerpo aferrada cómo un Koala a su rama.
Mi rostro se vuelve caliente en microsegundos. Un sonrojo violento que me hace removerme de manera nerviosa. Los ojos de Jared se amplían y sus mejillas se tornan de color rosa. Detengo mis movimientos al darme cuenta de que practicamente me estba restregando encima de él.
Jared mira algo por encima de mi hombro.
– No es por arruinar el momento, pero tu mamá está justamente detrás tuyo... y no se ve muy contenta –susurra Jared, con miedo.
—¿Piensas levantarte algún día de encima de Jared o quieres que lo haga yo? —dice mi madre, evidentemente molesta.
¡Maldición! ¿Cómo pude haberme quedado dormida justo en esa posición?
Me levanto de sopetón, sintiendo mis mejillas arder. Y no en el buen sentido. Mi madre está vestida para ir a trabajar, con una camisa de botones azul claro y una falda de tubo negra. Sus facciones —por lo general relajadas—, se encuentran tensas, en un ceño muy, muy fruncido.
Por seguridad, me alejo unos cuantos pasos de ella.
—Vamos a tu habitación.
—Mamá... —empiezo vacilante, pero ella ya está subiendo las escaleras.
Estoy tan muerta.
—Se ve bastante enfadada —dice Jared, quien ahora está sentado en el sofá luciendo incómodo.
—Enfadada es un eufemismo.
Arreglo mi cabello y acomodo mi ropa, que está arrugada. Cuando ya no me queda nada que hacer para retrasar lo inevitable, subo las escaleras con pesar. Mi madre me espera de pie al lado de la puerta con las manos en la cadera.
—Quiero una explicación, y más te vale que sea buena señorita.
Realmente no había mucho que explicar, simplemente me había quedado dormida en alguna parte de la película, y en la noche terminé encima de Jared. No era creíble, de hecho era bastante improbable y cliché, pero era la verdad.
Obviamente mi mamá no se lo creyó.
—Estás castigada —sentencia con la mirada firme.
—¿Pero por qué? ¡Te dije la verdad!
—Porque soy tu madre, y así se queda.
Mantiene su vista fija en mi unos segundos más y luego se va de la habitación. Gruño y cierro la puerta con un golpe seco. Abajo, se escucha la puerta principal abriéndose y cerrándose.
Me parece tan injusto. ¡No hice nada!
Decido darme un ducha fría para bajar la molestia, así que tomo mi toalla y me voy directo al baño.
La yo de once años, odiaba bañarse. Mi hermano igual, y siempre hacíamos apuestas sobre quién se iría a bañar primero. Siempre perdía yo.
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Una chica rubia
Novela JuvenilAmérica Parker es una chica de dieciséis años que podría haber pasado su último año de secundaria medianamente aceptable... De no ser por un pequeño accidente que la llevará a decir más de lo que debería, formar parte de un extraño código de rubias...
