Capítulo 21

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Suspiró pesadamente, sintiendo sus piernas flaquear con cada paso que daba. No podía escuchar nada, más que los latidos de su corazón en sus sienes.

Su mano temblorosa dudaba en sí abrir la puerta de su casa.

Finalmente giró el pomo a duras penas.

Cuando dio el primer paso dentro, sintió su estómago retraerse de dolor, su garganta ardía y sentía que en cualquier momento colapsaría.

Caminó despacio, intentando hacer el menor ruido posible. Quizás así podría escabullirse en su habitación y evitar aquella incómoda charla, al menos por esa noche.

Pero sus planes se fueron al carajo porque al intentar llegar, sus padres lo esperaban en la sala. Minho se paralizó en su lugar.

Su madre estaba cabizbaja, evidentemente sollozando y su padre ni siquiera le dedicaba una simple mirada a pesar de que ya se había percatado de su presencia.

La tensión era palpable, tan incómoda.

-Siéntate -siseó su padre, con un tono tan calmado y suave que resultaba alarmante.

Minho tomó asiento frente a ellos.

Su padre sacó su teléfono celular y colocó aquel video frente a él, sin decir absolutamente nada, pero en sus ojos se podía notar el fuego de su ira.

-Dime, ¿que significa esto?

-¿En serio tengo que explicarlo?

su madre sollozó más fuerte.

-Minho, ya habíamos hablado sobre esto. Prometiste que cambiarías.

-Jamás prometí nada.

-Minho -el tono de su padre se hacía cada vez más duro.

-¿Tanto les cuesta entender que nunca me gustaron las mujeres, no me gustan ni me gustarán jamás? Que parte de eso no entienden.

-Podemos solucionar esto, solo estás confundido.

-¡No papá! ¡No lo estoy! -vociferó exaltado-, Créeme, quisiera ser normal, lo deseé tantas veces, tantas que ya perdí la cuenta, y todo eso para satisfacerlos a ustedes. ¿Pero saben qué? Me cansé, no puedo cambiar lo que soy y no quiero hacerlo. Sigo siendo su hijo... ¿Por qué no pueden quererme?

-Sí te queremos, es solo-

-¡No! ¡No! ¡No! ¡Yo no quiero tener un hijo homosexual! Es... Es asqueroso, ¿cómo te pueden gustar los hombres? Simplemente no lo entiendo, es tan jodidamente absurdo y nefasto -dijo su madre hablando por primera vez-. Por algo nos cambiamos de ciudad, para que pudieras empezar una nueva vida lejos de todos esos rumores sobre ti... Y ahora las cosas resultaron mucho peor. ¿Qué pensará la gente de nosotros? Dios, ¡Que vergüenza!

-Mamá, tu mejor amigo es gay, ¿cómo puedes ser tan malditamente hipócrita?

-No me hables así. Otras personas pueden hacer lo que se les de la jodida gana, no me importa. ¡Pero tú-

-Pero yo que, que lo hace diferente -se levantó exaltado, encarando a sus padres-. Debería preocuparte más tu doble moral de mierda y dejar de fijarte en pendejadas madre.

Recibió una bofetada limpia, provocando que su mejilla se pusiera roja al instante y comenzara a hincharse.

La estancia se inundó de un silencio sepulcral.

-En cuanto te gradues nos iremos del país. Quizás apacigües tu absurda rebeldía. Ahora lárgate a tu habitación -siseó su padre, entre dientes, con tono brusco y arisco.

Minho se dio media vuelta y comenzó a subir las escaleras indignado.

-Y más te vale dejar de ver a ese chico, y a cualquiera que esté igual de enfermo, no me obligues a encerrarte de nuevo.

Minho se encerró en su cuarto. Una vez en su habitación sus piernas se debilitaron y cayó al suelo.

Su corazón bombeaba con fiereza en su pecho y el aire le empezó a faltar. Las lágrimas acumuladas en sus ojos, empezaron a caer lentamente, dejando un deje amargo en su garganta.

Tenía una mezcla entre furia y tristeza.

Se sentía tan impotente.

Odiaba ser tan débil.



[...]


Los siguientes días en la escuela eran difíciles. Minho y Jisung evitaban hasta mirarse.
Todos los ojos estaban puestos sobre ellos y las fuertes burlas y comentarios despectivos no se hicieron esperar.
Sin embargo tampoco era tan terrible como creían que sería, pero aún así necesitaban un tiempo hasta que las aguas se calmaran.

Minho no soportaba las miradas juzgadoras a donde sea que fuera, bastante tenía con las de su casa, así que por varios días se quedó simplemente existiendo en las aprisionantes paredes de su habitación, aunque incluso ahí se sentía inseguro y juzgado.

Jisung estaba igual o peor. Sus padres no le habían dicho nada, se podría decir que lo apoyaban, pero aún así ir a la escuela era casi un infierno, ya que incluso los profesores habían cambiado su trato con él.

Quedaban escasas semanas antes de la graduación.

Ambos se habían distanciado demasiado.

Habían dicho que afrontarían cualquier cosa juntos, pero es más fácil decirlo que vivirlo en carne propia.





-Deberíamos ir Jisung, necesitas distraerte... Jeongin también irá, lo convencí de que fuera, no todo tiene porque ser tan malo. Recuerda que es nuestro último año -dijo Hyunjin intentando animarlo de ir al viaje escolar.

-No tengo muchas ganas de ir.

Jisung había cambiado drasticamente. Ya no bromeaba ni tenía la misma energía de antes.

Después de mucho insistir Hyunjin finalmente lo convenció de ir.


[...]


Minho aprovechó que sus padres habían salido para ver un poco de televisión. En cuanto la encendió, apareció el canal de noticias.

Estaba a punto de cambiarle cuando debajo del presentador aparecían unas letras grandes, que al leerlas inmediatamente se le heló la sangre.


-Grave accidente en Preparatoria ******. Autobús se descarrila en pleno viaje escolar...


















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Actualización después de 30 años 🤑✌🏿

Embarrassment || MINSUNGDonde viven las historias. Descúbrelo ahora