Un ruido a vidrio me saca de mi ensoñación sobre los labios de Ania.
Adentro del departamento puedo ver a Amy y Ania ambas riéndose de la pobre de Natasha, que esta semi desmayada colgando de los hombros de las chicas y hablando incoherencias.
El señor Cubert ha desaparecido y veo a Mike charlando con July en el sofá grande.
La causa del alboroto es la botella verde. Se cayó al suelo y hay líquido negro esparcido por el parqué.
- Déjenme ayudarlas – le digo a Amy y a Ania y en cuanto digo eso lo siento venir. Es cómo la crónica de una catástrofe, la calma antes de la tempestad…
Natasha se incorpora patosamente y me mira, pone lo que parece ser un intento de pose sensual y se dispone hablar. Pero claro, nunca llega a hacerlo, porque de su boca no salen palabras, sino… bueno su porción de la cena. Lo mejor, es que se dirige directo a mí.
- Oh Dios! – Amy y Ania gritan al unísono, y luego explotan en una carcajada, mientras toman en el aire a Natasha que ya está cayendo.
Cuando creo que no puedo estar más impresionado, Amy suelta a Natasha, la toma por los pies y deja a Ania a cargo de los hombros. Y si, se dirigen al baño.
La puerta se cierra y una July un poco ebria me dice:
- Señor Collins, se ve horrible… no creo que salga- me informa moviendo la cabeza.
- Yo puedo ayudar con eso- dice Diego- tengo algo de ropa que te puede entrar – me informa, examinándome. El es más bajo y flaco que yo. Pero no voy a ponerme quisquilloso ahora, que estoy cubierto de vómito.
- Seguro, te lo agradecería amigo.- a pesar de que en un inicio no me gusto Diego por su trato con Ania, el chico es agradable… un poco.
Me hace señas para que lo siga, salimos del departamento y vamos directo a la puerta de enfrente. Abre la cerradura un poco torpe, a causa del alcohol y me hace pasar.
- Un minuto, ya vuelvo- dice. Y desaparece por una puerta.
Al cabo de unos minutos me trae unos vaqueros, una camiseta blanca y unas zapatillas. Me empieza a caer mejor.
- Amigo, no sabes lo que te agradezco esto.
- El baño es por ahí- señala una puerta y él se dirige a la cocina.
Una vez que logre sacarme el hedor de encima, salgo del sanitario y me dispongo a agradecerle de vuelta mientras Diego me entrega una bolsa negra para colocar mi traje.
- No agradezcas. Sólo… pórtate bien con Ania. Ella ha pasado por mucho y… merece ser feliz. – por qué me ha tomado este tipo.
- No pretendo nada más que eso.- digo serio y cortante.
- Amigo, no me malinterpretes. Para mí, Ania es como mi hermanita. Supongo que sabrás que si le haces algo, lo más mínimo, lo sufrirás multiplicado por cien.- lo dice con una sonrisa en la cara, y sé que sus intenciones son serias cuando menciona que Ania es una hermanita para él. Aunque sigue siendo una amenaza.
- Si hay algo que respeto, son las promesas. Hoy te prometo que nunca haré nada para dañarla de ninguna manera posible, Diego. – no me siento en la obligación con él. Pero sé que la tengo para con Ania. También sé que a su manera, Diego se preocupa por ella. Asique no dudo en hacer la promesa.
- Bien, me gusta oír eso.- me da una palmada en la espalda e interpreto eso como una despedida cordial.
- Iré a buscar a Mike. Nos vemos.
- Adiós, Jared. Un placer.
A pesar de acabar de hacer una promesa cómo la que acabo de hacer, mi mente está en otra parte.
Mejor dicho, está en otra parte de la conversación. Diego es la segunda persona que me ha dicho que Ania ha pasado por mucho. Mike me lo advirtió en primer lugar.
Entonces analizo la situación. En una primera instancia Ania fue desconfiada al punto de no decirme su nombre. Luego está su intento de boicot a nuestro segundo encuentro. Y también su renuencia para hablar de sí misma.
Me preocupa. Quizás Ania si ha pasado por mucho. Quizás ella ha sufrido o la han hecho sufrir.
Ni bien contemplo esa idea, hiervo de rabia, furia e ira irracional. Cualquier infeliz que se atreviera a hacerla sufrir, no sólo no la merece, si no que merece... Dios! No puedo ni pensar en todo lo que le haría al que la hizo sufrir.
De todas maneras, tengo un amigo que exige rescate, una secretaría ebria, una escritora totalmente fuera de combate, y a la mujer más fascinante y llena de misterios del otro lado de la puerta. Tengo que ponerme en acción.
Gracias a todas las mujeres bellas que se han dedicado a leer mi pequeño y humilde intento de novela. Los personajes, las situaciones, y los lugares son todos de mi invención. Agradezco a quienes me han apoyado para escribir y darle vida a esta historia.
A las chicas del grupo "Amamos los libros" y a Jose del grupo "Hush Hush". A Yani mi amiga de la vida, la primera en ver esta historia, a Noe que me dió su punto de vista especializado. Y a mi mamá, que aunque no ha leído la historia porque no la dejo, siempre me dice que siga escribiendo.
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El sonido que me trae de vuelta a la vida. © #Parte1
Romance#PARTE1 #TERMINADA Ania y Jared se conocen por casualidad en momentos dónde sus vidas son grises y planas. Ambos representan un reto para el otro. Jared cae rendido cuando la risa de Ania lo trae de vuelta a la vida, pero esto no termina ahí. En el...