Capítulo 14: Sonrisas.

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Cuando terminamos la vuelta de Ania estoy exhausto. No es larga, pero ella va rápido. Y yo ya corrí por una hora antes. Pero ella no tiene que saberlo.

-        Oye, está noche…- me dice con una voz un poco más baja de lo habitual - no me lleves a ningún lugar muy formal por favor. Odio la ropa que te obligan a usar en los sitios para ricos.

Me quedo parado y sorprendido. La miro y no la comprendo. Y a la vez la entiendo por completo. Su simpleza la hace extravagante. Pero qué clase de mujer te pide que no la lleves a un buen lugar. Todas las  chicas con las que he salido antes, aprovechaban el hecho de que estoy forrado para ir a lugares extravagantes y caros.

Entonces una idea acude a mi cabeza. La mejor en mucho tiempo. ¿Dónde jamás llevaría a esas tipas creídas?

-        Usa vaqueros y una camiseta vieja. Eso estará bien.

-        Al fin alguien de mi planeta… - murmura para sí misma.

La paso a buscar a las nueve en punto y me hace subir por medio del portero eléctrico.

Cuando llego a su puerta está abierta.

-        ¿hola?

-        Adelante, pasa por favor, ya estoy contigo – siento el ruido de un secador de cabello y decido entretenerme con algo.

Paseo por su biblioteca cuando veo una foto de Ania, está de espaldas a la cámara junto con un chico. Hay un paisaje de montañas enfrente de ellos. En la fotografía están abrazados y Ania tiene el cabello más corto.

Continúo mirando la biblioteca y encuentro otra foto, esta vez el chico se ve de frente.

Son muy jóvenes, ambos no pueden tener más de 20 años. Están sonriendo y señalando sus camisetas que dicen “667, el vecino de la bestia”.

Se puede ver que tuvieron una gran relación, pues las miradas que se dedican lo dicen todo. De repente me siento muy celoso. Y además enojado. Si este es el tipo que la hizo sufrir… ¿Por qué tener una foto con él?

Mi cerebro no entiende las posibles conexiones. Y antes de que pueda seguir pensando Ania me saca de mis cavilaciones

-        Lo siento, mi llamada se atraso. ¿Cómo estás? – pregunta. Es todo sonrisas, tal vez no lo sabe pero podría conquistar el mundo con su sonrisa.

-        Muy bien, ¿estás lista?

-        Por supuesto que sí – se señala a sí misma para que evalué su ropa. Efectivamente está lista. Usa unos vaqueros ajustados, unas convers negras y una remera con el logo de Superman.- ¿aprobé?

-        Mmm… ya lo veremos.

Llevarla a Regent´s Park a ver un partido de fútbol con todo lo necesario para un buen picnic a la luz de la noche, fue posiblemente la mejor idea que pude tener.

Lo sé porque Ania me lo dio a entender. Dijo algo así como “vaya, alguien entendió el mensaje” y me dio un toque con su codo en mi costado. Ese toque me dejo tonto por unos segundos y luego continué con el plan.

Puse una alfombra persa de Granny que encontre entre sus cosas en el depósito, y algunos candelabros antiguos de la vieja casona, y les puse unas velas que compre de camino. Use la vieja canasta de picnic que solíamos compartir con Stacy cuando eramos niños y les pague a unos hippies para que colgaran chucherías de papel que combinaran con la iluminación del lugar. Lo acompañe con unas copas de coca cola y sandwiches, sin olvidar el verdadero espiritu del picnic.

El sonido que me trae de vuelta a la vida.  © #Parte1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora