Capítulo 10: Tiene una combinación de ternura, inocencia y sensualidad única.

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Ania. Saboreo el nombre en mis labios, y pienso que le queda muy bien. En realidad cualquier nombre le quedaría bien a ella.

-        Si sabías quién era, ¿porque no me dijiste nada? – pregunto una vez que me doy cuenta de que ella supo todo el tiempo quién era yo.

-        No lo sé, pero sabía que a pesar de ser mi jefe, probablemente nunca te encontraría en el ambiente laboral. Asique pensé que tratarnos de igual a igual podría ser lo justo. -  toma la fuente de la carne de mi mano y comienza a atravesar el jardín.

-        Voy a volver a trabajar, Ania.- le informo. No sé porqué, pero sentí la necesidad de decírselo.

Pasamos la puerta roja y comenzamos a bajar el primer tramo de escaleras.

-        Entonces, ya no podremos tratarnos de igual a igual- me dice cuando llegamos al primer descansillo- Jefe -  su cara tiene la expresión de un jugador de póker profesional. No me dice nada. Pero tampoco me da mucho tiempo a mirarla porque se da vuelta y sigue bajando las escaleras.

En el cuarto piso nos detenemos en una puerta de madera común y corriente.

Entonces, ella la abre y murmura muy bajo para sí misma “que comience el show”

Lo que veo me deja aturdido. Es espectacular lo que esta chica ha hecho en unas cuantas paredes. A mi izquierda lo primero que veo es una biblioteca que ocupa toda la pared. Está repleta de libros. A los pies del mueble hay un tifón. A la derecha está la sala tiene un gran sofá enfrente de un TV y hay pequeñas replicas de la biblioteca de la izquierda, a los lados del televisor. Igual de llenas que la anterior.

La cocina es chica pero en la barra puedo ver varias fuentes con diferentes platos y ensaladas. Lo que parece ser el espacio para salir al balcón está ocupado por un gran mesón rectangular de unos tres puestos de largo. Cuento que hay sentadas siete personas.

Genial, falta espacio para mí. El jefe que aparece sin avisar va a ser molestia.

Busco a Mike con la mirada. Y lo veo animado hablando con algunas personas. Nadie se ha percatado de que hemos entrado y Ania parece disfrutar disimuladamente mi incomodidad.

-        Señores, por favor, pongamos orden que ¡el jefe está aquí! -  dice en tono de burla. Está bien, me lo merezco.

Se hace un silencio profundo en la habitación y sé que es el momento incómodo de la noche.

-        Buenas noches, Jared – dice un hombre sentado al final de la mesa, lo reconozco vagamente. La última vez que lo vi tenía por lo menos 10 kg menos y una buena porción de cabello le falta.

-        Señor Cubert, tanto tiempo ¿cómo se encuentra?- aún estoy parado en el medio de la sala.

Sin previo aviso siento la mano de Ania en mi espalda que me empuja a sentarme en un puesto al lado de una chica rubia muy flaca y de July. Bueno un rostro conocido al menos. En frente tengo a Mike y al Señor Cubert.

Todos se presentan esta July, que además de ser secretaria de Mike me informa que estudia relaciones humanas. El señor Cubert, un viejo conocido me cuenta que su mujer sigue con problemas en la espalda, pero que seguro es porque no le gusta acompañarlo al golf. Si mal no recuerdo es el encargado de la parte financiera de la revista. La rubia que está sentada a mi lado es Natasha, es rusa y está en la sección moda de la revista. Eso explica su apariencia. Pero cuando se presenta no resulta ser tan desagradable como preveía.

Gary es de legales. Tiene una apariencia de ratón de biblioteca y no extraña que se dedique al papeleo. Después de todo queda demostrado que todos tienen un poco del estereotipo en el que podría ubicarlos.

El sonido que me trae de vuelta a la vida.  © #Parte1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora