XIV

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Hizo crujir su cuello. Lentamente, con sonidos grotescos y gorjeantes, el brazo que había perdido fue reemplazado por otro realmente nuevo e igual al anterior. Sin pena ni gloria había regenerado aquel brazo que dejó en el cuerpo del Demonio Katana atravesando al mismo híbrido. El joven Yakuza se deshizo de aquella extremidad a la vez que tomaba un poco de sangre traída por su compañera, siendo está la invocadora del Demonio Serpiente, el cual obligó al mismo Naruto a retroceder por la aparición de dicho demonio. No era como si fuera a morir o algo semejante gracias a su propia regeneración, pero no quería comenzar a regenerarse desde un pequeño dedo meñique del pie, lo que era molesto y realmente asqueroso tanto para él como para quien lo estuviera mirando.

Probando su brazo adquirido, el Uzumaki mantuvo los ojos sobre la chica que estaba a un lado del Hombre Katana. Era una joven de cabello corto y claro, con los ojos rasgados como los de una serpiente. Una enorme sudadera cubría su torso, llegando incluso a cubrir un poco sus piernas y ocultar completamente el short que impedía a cualquier persona ver su ropa interior, a menos claro que fuera con bragas y no con un pantalón corto como el mismo Naruto pensaba al mirarla. No es que fuera un degenerado, pero aquellas piernas delgadas y de piel clara quedaban completamente al descubierto.

Soltando un suspiro, el rubio tomo los bordes de su propia sudadera aun sintiendo un poco de la sangre reciente que estaba presente en su extremidad regenerada. Era molesto sentir aun aquel líquido, pero nada podía hacer por sí mismo.

Rash

Tiró a un lado la destrozada sudadera. Su cuerpo cubierto por una camiseta de tirantes quedó completamente a la vista. No tenía unos músculos realmente prominentes, pero estaban muy bien formados, duros y denotando que hacía ejercicio y, a pesar de comer ingentes cantidades de ramen, estas eran completamente evaporadas de su cuerpo con los constantes enfrentamientos contra demonios.

Tap

―No daría un paso más.

Formándose, detrás de la muchacha apareció el Demonio Serpiente. Su invocadora lo había avisado con aquella simple frase, sencilla y muy calmada.

―¿Uhm?

―Terminarás siendo engullido por el Demonio Serpiente si sigues avanzando―metiendo las manos en el bolsillo de canguro de su sudadera, la cazadora independiente se separó del Hombre Katana―. Serás desintegrado por sus jugos incluso si intentas regenerarte.

―Eso da asco―aseguró Naruto, señalando con cierto mohín hacia la serpiente que comenzó a enrollarse sobre la chica―. Y es realmente fea con ese rostro medio cocodrilo. Muy fea de hecho.

―¿Ah? ¿Tu quieres morir?―la chica sonrió, mirando hacia su enemigo con los ojos achicados, esperando para dar la señal a su compañero―. Eso sin duda gustará al Demonio Serpiente.

―Tengo recuerdos vagos de cuando una serpiente me comió en un bosque―declaró, rascando su nuca―; pero no sé si fue un sueño una realidad. ¿Me ayudas a recrearlo? En aquella ocasión lo hice estallar desde su interior.

Y mostró los colmillos en una sonrisa divertida y desdeñosa, ciertamente burlona y venenosa. Intentaba por todos los medios que aquella serpiente lo atacara incluso sin las órdenes de su invocadora. Quería destrozarlo y tomar a la chica cuando estuviera desprotegida. Aun así, parecía que el demonio realmente estaba siendo cauto con él. Si se hubiera lanzado, sin duda el zorro la hubiera devorado con sus poderosas mandíbulas.

―No seas incauto, chico―el Hombre Katana recuperó todo su poder. Naruto lo sintió en aquellas palabras, en la forma en como le habló completamente lleno de seguridad, como si tomando un poco de sangre cambiara todo para ellos―. Ahora, sin que hayas tomado sangre, podré lidiar contigo yo solo.

Un Demonio PeculiarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora