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Seungmin.

Anna sollozaba tirada en el suelo. Una cantidad enorme de lágrimas empañaban su rostro. Intenté levantarla, pero un manotazo de su parte me alejó.

—¡Podrías haberme soltado de espacio! -me gritó.

No dije nada. No quería empeorar la situación.

Anna me extendió las flores.

Ella seguía tirada en el suelo y se negaba a levantarse. Me acerqué hasta el timbre de la casa, pero ni tiempo me dio de tocarlo, pues una anciana estaba parada frente a mí.

-Mi hijo me dijo que vendrían ¡Vaya, qué bonita sorpresa! -la anciana sonreía animada, mientras tomaba el ramo. Pero luego su sonrisa desapareció cuando observó a Anna- ¡Pero no se queden ahí! ¡Pasen!

Volteé para mirarla. Ella ya se encontraba de pie y caminaba hacia nosotros con la cabeza gacha; sorbía su nariz y se limpiaba el rostro con las mangas del uniforme.

Ambos entramos a la casa.

-Vamos, tomen asiento. -no protestamos a la petición de la señora. Ella fue en busca de un jarrón con agua para las flores.
Cuando regresó puso unas tazas de té frente a nosotros- Dong Wook, me contó lo de las flores. Es un alivio que finalmente haya dado frutos su jardín. Aunque ya se acerca otoño y luego invierno...

-Que bueno que le hayan gustado -hice una reverencia.

La anciana me sonrió.

-Bebe el té, querida. Se nota que lo necesitas -la señora se dirigió a Anna. Ella se sonrojó-. Ustedes me acuerdan mucho a mí cuando tenía su edad... Eran otras épocas, pero Sang Yoon, mi difunto esposo...¡Como olvidarlo! Vivíamos como perros y gatos, antes de nuestro matrimonio, claro. Deben saber que toda relación es difícil.

Anna y yo, nos miramos al mismo tiempo. Esperaba que ella aclarará la situación, pero nunca dijo nada.

-Lo que sea que haya pasado, no creo que sea tan grave para no superarlo -prosiguió la anciana-. Tomen sus manos y véanse a los ojos -creí que era una broma, pero en ningún momento el rostro de la mujer se inmutó. Hablaba enserio. Anna fue la primera en tomar mis manos, tomándome por sorpresa-. Ahora van a pedirse perdón mutuamente.

Eso era vergonzoso, pero tal vez era la única manera de que Anna me escuchara sin intentar golpearme.

-Anna, lamento haberte llevado ese batido y me disculpó por si sentiste que te iba hacer algún mal -suspire-, y lamento haberte tirado de esa manera.

-Te disculpo, Kim Seungmin. -Anna parecía querer empezar a llorar de nuevo- Y lamento haber dudado de ti, y haberte acusado...

-Tienen una linda amistad, espero que los pétalos guíen su camino -comentó la mujer, sonriendo.

Después de beber té y escuchar los consejos de vida por parte de la señora. Anna y yo, nos encaminamos devuelta al instituto.

-Ya que estamos bien... ¿Quieres ir algún lado? -le pregunté a Anna. Ella me observó por un rato.

-No, gracias. Además ya bastante falté ayer.

Torcí mi boca.

-En definitiva eres cero rencorosa, la verdad -bufe.

-Tal vez mañana -murmuró.

✴✴✴

Después de clases, Jisung me acompañó a casa. Íbamos subiendo las escaleras cuando él me realizaba sus preguntas.

Al Otro Lado © [Kim Seungmin] ✔️Donde viven las historias. Descúbrelo ahora