A la mañana siguiente, cuando me desperté para ir a trabajar, James ya no estaba en casa. Así que yo me di una ducha, me vestí, desayuné y me topé con Tyler en el salón.
—Buenos días—saludé y luego caminé por el pasillo y él me siguió hasta la cocina.
— ¿Vas a salir?—Tyler alzó una ceja y se puso a mi lado en la encimera.
—Tengo que ir a trabajar—contesté mientras me tomaba un sorbo del café que seguro que había preparado Eve—. Algunos tenemos que trabajar para vivir ¿Sabes?
—Ya, yo no lo necesito—se burló—. Me encanta ser un hombre florero, un mantenido. No me hace falta, me mantienen mi novio y el novio de mi novio.
—Ja, ja—le saqué la lengua.
—No, en serio—se acercó y me agarró una cintura—. Creo que deberías esperar un día más.
—No, no quiero—negué—. No me apetece sentirme acorralado por el desquiciado de Paul.
— ¿Y tus heridas?—me sujetó una mano y yo suspiré.
—Cicatrizan bien—le di otro sorbo al café y me miró atentamente—. Anoche James volvió a curarme y me cambió las gasas. Estoy bien, ya casi no me duelen.
—Sé que lo estás diciendo para salirte con la tuya y poder ir a trabajar—adivinó él.
—Pues entonces ya sabes que no vas a poder hacer nada para evitarlo—sonreí y me terminé el café.
—Vale, pero yo te llevo—explicó.
Sabía que él era tan terco como, que no valía la pena discutir con él o al final llegaría tarde.
—Vale, pero date prisa—me separé de la encimera y salí de la cocina a toda prisa—. No quiero llegar tarde.
Él suspiró, como pensando que aquello no era buena idea, pero yo no le di importancia. Solo iba al trabajo y me encontraba bien. Se lo dije a Tyler antes de que él me lo preguntara y veinte minutos después aparcó en la puerta.
— ¿Seguro que estarás bien ahí dentro?—me preguntó junto a la acera frente a la galería—. Yo podría darme una vuelta y...
—No vas a seguirme por la galería como un guardaespaldas—le dejé claro mientras negaba—. Además, esto está lleno de gente a cada momento, no va ha pasarme nada aquí. Vuelve a la hora de salir.
—Eh, no puedo, hoy entreno hasta tarde—me miró con suspicacia—. Hablaré con James para que él te recoja.
—Si no puede no pasa nada—levanté una ceja—. Puedo regresar solo a casa.
—Ya veremos—me guiñó un ojo y luego yo salí del coche.
Me alejé de la puerta enseguida y me metí dentro del edificio en menos de un minuto. Me dolía la pierna, así que tampoco podía caminar demasiado deprisa.
—Alex. Ayer llamé a tu móvil y tu novio me dijo que habías tenido un accidente. Bueno, uno de tus novios—Margaret me hizo cosquillas en la cintura mientras me asaltaba en mitad de la entrada. Luego se puso delante de mí y me impidió el paso—. Ah, pero bueno, ¿Qué te ha pasado?
No podía ocultar la gasa que me cubría la palma de la mano, así que la mujer la vio y luego me tiró del asa de mi mochila y me acorraló contra el mostrador. Le di la espalda y caminé hasta mi asiento. Me senté y luego me miré el reloj. Quedaban cinco minutos para que tuviéramos que abrir, así que suspiré y le conté lo que había pasado lo más rápido que pude. Ahorrando los detallas más siniestros y pesados.
ESTÁS LEYENDO
Sol de Medianoche
Teen FictionAlex comienza una nueva vida con los chicos, James y Ty, pero lo que parece idílico pronto se dará cuenta de que cuesta mucho de mantener una relación sana cuando hay involucrados más de dos personas. Dos pasiones distintas, metas personas diferente...
