16. UN PASEO

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— ¿Te apetece dar un paseo en barco?—incluso medio dormido, pude percibir la ironía en la voz de Ty mientras me zarandeaba de un brazo con suavidad—. Va, levántate, tú familia está aquí.

Descubrí que no me equivoca, que estaba enfadado, cuando abrí los ojos y le vi apoyado en la pared y cruzado de brazos mientras me miraba fijamente y con la cabeza ladeada hacia un lado.

— ¿De que hablas?—bostecé y me fui incorporando lentamente en la cama.

—Anoche teníamos una cena con ellos—me dijo sin más y con algo de burla—. Algo de lo que yo no tenía conocimiento y que me alegro de que tú olvidaras. Pero ahora están aquí, por que quieren pasar tiempo en familia. Y nos han invitado a pasar el día en el yate de la familia.

—Sí, Alexander es muy dado en olvidar contarnos cosas—la puya la lanzó James, quien salió del cuarto de baño, toalla liada sobra la cintura, otra secándose el pelo, y con el resto del cuerpo sensualmente mojado.

Me llevé un dedo a la frente y lo dejé pasar por que no me apetecía nada discutir de nuevo con él. En cambió miré a Tyler quien seguía esperando una respuesta.

— ¿Tú padre tiene un yate?—levanté una ceja, sorprendido.

—Es evidente que sí—siseó él mientras se separaba de la pared—. Sal ahí y diles que no vamos a ir. Que gracias pero que no—hizo un gesto con la mano para descartar esa posibilidad.

— ¿Por qué?—me restregué la cara para espabilarme y luego le miré a él y de reojo a James, quien se estaba vistiendo—. Creía que habíamos venido aquí para eso.

—Yo no estaba de acuerdo—me taladró con la mirada.

—Tú puedes quedarte aquí si quieres—me levanté de la cama—. Llama a alguno de los chicos y haz planes. Yo voy a ir.

—Alexander...—se molestó Tyler.

—Déjale, él siempre hace lo que le da la gana—James se giró, ya vestido, y me miró aún enfadado conmigo—. Nosotros solo tenemos que ir detrás como dos idiotas.

¡Genial, ahora los dos estaban enfadados conmigo!

—Vale, los dos ¿Qué está pasando?—Tyler receló al mirarnos y luego caminó hasta la puerta del cuarto y la cerró suavemente—. ¿Estáis enfadados de nuevo?

Ninguno de los dos dijo nada. Yo desvié la mirada de Tyler a James, pero él se encogió de hombros, dejando claro que no iba a ser el primero en hablar. Yo suspiré y dejé también de mirarle para comenzar a rebuscar en mi mochila algo de ropa.

—Él está enfadado conmigo—susurré sin más—. Y es por una tontería sin importancia.

—Tú seguridad no es ninguna tontería—habló James mientras Ty nos miraba a ambos—. Sabrina ya intentó matarte antes con una pistola.

—No parecía peligrosa—me giré con las prendas en la mano y le miré fijamente—. ¿Cuántas veces tengo que decirlo? Mírame, estoy bien.

—Está vez—apostilló él—. Quieres decir que estás bien esta vez.

—James...

—Esperad—interrumpió Tyler—. Yo estoy aquí también ¿Me recordáis?—ironizó él y James y yo le miramos—. ¿Sabrina? ¿Qué está pasando?

—Ha salido de la clínica este fin de semana y fue a ver a Alex—le contó su amigo—. Y él la recibió en el despacho de Andy y estuvo hablando con ella durante un rato.

Tyler escudriñó las cejas y me miró fijamente, tan reprobatorio como lo había hecho James la noche pasado.

—Fueron cinco minutos—me defendí—. Está en tratamiento y solo quería pedir perdón. La perdoné, ella se alegró yo me quité un peso de encima y luego se fue. ¡Asunto zanjado!

Sol de MedianocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora