11. EL JEFE DE MI JEFE

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Desperté con unos tiernos labios acariciándome. En una neblina, parpadeé un par de veces contra la insistente luz de la mañana que entraba a través de las cortinas del cuarto. Bostecé, me desperecé y al estirar los brazos... me choqué con los dos cuerpos más que había en la cama. Recuerdos desinhibidos acudieron a mi mente y sacudieron mi consciencia. Tenía que acostumbrarme a aquello, ese iba a ser mi despertar de ahora en adelante.

Mis ojos se abrieron de par en par y mi corazón latió más deprisa en mi pecho. Preguntándome cual de ellos era el que me acariciaba y besaba con tanta ternura, bajé la mirada y me encontré a James mordisqueándome un sendero hacia mi pecho. Su oscuro cabello brilló por la luz y su aliento me cosquilleó la piel. Retorciéndome, me arqueé a su invitación mientras él continuaba subiendo.

—Buenos días—susurró.

—Hola—reí con ganas y entonces sentí que no estábamos solos.

Tyler se unió enseguida, como si no me hubiera percatado de que también estaba despierto. Reclamó la otra pierna y también deslizó su cálido aliento por mi cuerpo hasta llegar a la otra parte de mi pecho.

Contorsionándome, giré la cabeza y encontré la mirada de James, encendida, mientras sus labios se ceñían entorno a mi pezón derecho. Lamió y mordisqueó, y luego se llevó el pezón dentro de la boca. Ty se rió por mis gemidos y luego comenzó a acariciar mi entrepierna por encima de la ropa interior. Lo hizo suave al principio y luego con un creciente ardor. Levantó la cabeza y me miró a los ojos.

—Creo que me va a encantar despertar contigo cada día, nene—se burló él.

Mi corazón me dio un brinco e incapaz de hablar, asentí. Había dormido como nunca antes, rodeado por los brazos de ambos. Y después de una noche de ensueño, era capaz de volver a respirar con felicidad absoluta, casi con alivio. El futuro parecía brillar más que el sol de aquella mañana, que nos guiñaba su aprobación a través de las cortinas.

—Estoy de acuerdo—apostilló James al mismo tiempo en que el calor de su boca me hizo estremecerme.

Se separó de mí y se tumbón de espaldas en la cama, con un brillo travieso en sus ojos negros. Me hizo una señal con el dedo índice y yo sonreí.

—Súbete a bordo, nene—incitó mordiéndose un labio.

Tyler me liberó, de acuerdo con la petición de su amigo y luego me dio un azote en el culo que me hizo caer hacia delante.

— ¡Ty!—me quejé.

—No lo pienses tanto—añadió él juguetonamente—. Venga, va.

Mi mirada viajó hacia abajo, hasta la creciente erección de James. Permanecí unos segundos en esa posición y luego me lamí los labios provocativamente antes de hablar:

—Sois unos pervertidos—solté.

James gruñó y luego me agarró de la mano y me arrastró sobre él. Alcé las caderas sobre el colchón y me subí a horcajadas sobre él. Extendió las manos sobre mi cintura y luego me levantó sobre él. Un delicioso temblor me atravesó y él vio mi indecisión.

—Ya estoy lubricado, no te preocupes—asintió una vez—. Hazlo tú.

Sin pensarlo más me abrí sobre él y luego me senté sobre su pene, cerniéndome sobre él poco a poco. Solté todo el aire de los pulmones y me apoyé en su ancho pecho con las manos, mientras le rozaba la barriga con mi pene.

—No te muevas—Tyler se puso justo detrás de mí y me acarició la espalda.

Él quería estar dentro también, lo supe de inmediato. Hubiera querido protestar, pero aquellas alturas ya estaba más caliente que en toda mi vida, y tenía que reconocer que el orgasmo así era verdaderamente enloquecedor.

Sol de MedianocheHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora