Desperté con unos tiernos labios acariciándome. En una neblina, parpadeé un par de veces contra la insistente luz de la mañana que entraba a través de las cortinas del cuarto. Bostecé, me desperecé y al estirar los brazos... me choqué con los dos cuerpos más que había en la cama. Recuerdos desinhibidos acudieron a mi mente y sacudieron mi consciencia. Tenía que acostumbrarme a aquello, ese iba a ser mi despertar de ahora en adelante.
Mis ojos se abrieron de par en par y mi corazón latió más deprisa en mi pecho. Preguntándome cual de ellos era el que me acariciaba y besaba con tanta ternura, bajé la mirada y me encontré a James mordisqueándome un sendero hacia mi pecho. Su oscuro cabello brilló por la luz y su aliento me cosquilleó la piel. Retorciéndome, me arqueé a su invitación mientras él continuaba subiendo.
—Buenos días—susurró.
—Hola—reí con ganas y entonces sentí que no estábamos solos.
Tyler se unió enseguida, como si no me hubiera percatado de que también estaba despierto. Reclamó la otra pierna y también deslizó su cálido aliento por mi cuerpo hasta llegar a la otra parte de mi pecho.
Contorsionándome, giré la cabeza y encontré la mirada de James, encendida, mientras sus labios se ceñían entorno a mi pezón derecho. Lamió y mordisqueó, y luego se llevó el pezón dentro de la boca. Ty se rió por mis gemidos y luego comenzó a acariciar mi entrepierna por encima de la ropa interior. Lo hizo suave al principio y luego con un creciente ardor. Levantó la cabeza y me miró a los ojos.
—Creo que me va a encantar despertar contigo cada día, nene—se burló él.
Mi corazón me dio un brinco e incapaz de hablar, asentí. Había dormido como nunca antes, rodeado por los brazos de ambos. Y después de una noche de ensueño, era capaz de volver a respirar con felicidad absoluta, casi con alivio. El futuro parecía brillar más que el sol de aquella mañana, que nos guiñaba su aprobación a través de las cortinas.
—Estoy de acuerdo—apostilló James al mismo tiempo en que el calor de su boca me hizo estremecerme.
Se separó de mí y se tumbón de espaldas en la cama, con un brillo travieso en sus ojos negros. Me hizo una señal con el dedo índice y yo sonreí.
—Súbete a bordo, nene—incitó mordiéndose un labio.
Tyler me liberó, de acuerdo con la petición de su amigo y luego me dio un azote en el culo que me hizo caer hacia delante.
— ¡Ty!—me quejé.
—No lo pienses tanto—añadió él juguetonamente—. Venga, va.
Mi mirada viajó hacia abajo, hasta la creciente erección de James. Permanecí unos segundos en esa posición y luego me lamí los labios provocativamente antes de hablar:
—Sois unos pervertidos—solté.
James gruñó y luego me agarró de la mano y me arrastró sobre él. Alcé las caderas sobre el colchón y me subí a horcajadas sobre él. Extendió las manos sobre mi cintura y luego me levantó sobre él. Un delicioso temblor me atravesó y él vio mi indecisión.
—Ya estoy lubricado, no te preocupes—asintió una vez—. Hazlo tú.
Sin pensarlo más me abrí sobre él y luego me senté sobre su pene, cerniéndome sobre él poco a poco. Solté todo el aire de los pulmones y me apoyé en su ancho pecho con las manos, mientras le rozaba la barriga con mi pene.
—No te muevas—Tyler se puso justo detrás de mí y me acarició la espalda.
Él quería estar dentro también, lo supe de inmediato. Hubiera querido protestar, pero aquellas alturas ya estaba más caliente que en toda mi vida, y tenía que reconocer que el orgasmo así era verdaderamente enloquecedor.
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Sol de Medianoche
Novela JuvenilAlex comienza una nueva vida con los chicos, James y Ty, pero lo que parece idílico pronto se dará cuenta de que cuesta mucho de mantener una relación sana cuando hay involucrados más de dos personas. Dos pasiones distintas, metas personas diferente...
