20. GOLPES DEL PASADO

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Solo vi como un par de manos agarraba la pechera de la camisa de Paul, y acto seguido, este salió volando por encima de mí. Escuché su gemido de dolor al estrellarse contra la gruesa arena antes de alzar la vista.

Le vi frente a mí, mientras tomaba un suspiro de aire y evitaba que mi corazón se saliese de mi pecho. Sentí un alivio tremendo mientras iba recorriéndole con la mirada hacia arriba. Y solo había sentido una vez en mi vida aquella alegría de verle, y fue cuando volví a hacerlo tras dos años sin saber de él.

James estaba frente a mí, con una mezcla de horror y odio en la cara. Le temblaban las manos y su mirada bailaba de mí hacia tras de mí. Fue entonces cuando el alivio se convirtió en un auténtico tormento de miedo. Por que ahora ya no era importante mi vida ni que yo corriera peligro, lo importante es que James estaba allí y él también podría correr peligro, y eso era mucho peor.

—Niño bonito—James calló de rodillas frente a mí y me ayudó a incorporarme poco a poco. En apenas un segundo apoyó su frente contra la mía y comenzó a besarme la cara por todos lados—. Dios, ¿Estás bien? ¿Qué has hecho? ¿Qué has hecho?

—Lo siento—lloré mientras me abrazaba a él—. Me dijo que tenía a Emma.

—Has sido un idiota—me recriminó—. Y nuevamente temerario e imprudente—me besó en los labios—. ¿Qué voy a hacer contigo, eh? Dímelo, por que vas a volverme loco.

—Que tierno—rió Paul a nuestra espalda.

Los dos nos giramos. El tipo estaba tendido en el suelo e intentaba incorporarse poco a poco. Tenías las manos manchadas de sangre y cuando escupió a sus pies, su saliva también estaba llena de sangre.

—Hijo de puta—le gritó James mientras me ayudaba a ponerme de pie—. Te voy a matar.

— ¡No!—una vez de pie, le puse una mano sobre el pecho para que no se enfrentara a él—. Por favor, James, déjalo, no te pelees con él.

— ¿Te ha hecho algo?—me preguntó con los ojos llenos de rabia—. Dios, niño bonito, dime que he llegado a tiempo.

Antes de que pudiese contestarle, él me apartó un poco y me miró de arriba abajo. Me estudió minuciosamente y entonces me di cuenta de que llevaba los pantalones bajados un poco. Eso le enfureció aún más e hizo que él bramara como un animal y se envalentonara hacia delante.

—Has llegado a tiempo—le sostuve de nuevo—. James, no, te lo suplico, vámonos. No ha llegado a hacerme nada.

—Vete al coche, Alex—el chico se giró de medio lado y puso las llaves de su coche en mis manos—. Está ahí detrás. Pon el seguro y no salgas.

— ¡No!—con un miedo atroz, me puse delante de él para defenderle.

—Esto se acaba aquí, hoy, ahora mismo—me miró fijamente—. La policía ya viene de camino. Y no voy a dejar que se escape para que siga atormentándote. No, eso no va ha pasar.

— ¿Y tú vas a detenerme?—ironizó Paul jocosamente mientras daba un paso hacia nosotros—. ¿Tú? El niño pijo va a evitar que me marche ¿Vas a pegarte conmigo, niño pijo?

—Créeme, lo estoy deseando—gruñó James entre dientes.

Eso me produjo más miedo que morir. Por que sin duda James no era un fortachón para nada. Paul era más mayor que él, y sin duda, más grande y más fuerte.

— ¡Vamos!—le incitó James, mientras me empujaba detrás de él para que me marchase. Sin embargo me quedé a solo unos pasos—. ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo? ¿Con él si por que no te hace cara y conmigo no? ¡Vamos! ¡Cobarde!

Sol de MedianocheHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora