18. O YO O ELLA

125 13 2
                                        


La taza de café ya estaba fría entre mis manos cuando Tyler bajó las escaleras, restregándose los ojos, vestido solo con un pantalón largo de pijama, aunque yo sabía que no llevaba ropa interior debajo.

Yo estaba sentado frente al televisor, mirando las noticias sin mucho interés. Él llegó hasta mí restregándose los ojos, somnoliento.

— ¿Por qué siempre madrugáis tanto los dos?—se quejó con burla mientas se lanzaba al otro lado del sofá—. ¡Eve, una taza de café, por favor!

Giré la cabeza justo a tiempo para ver a mujer del servicio hacer un gesto impertinente antes de meterse a la cocina. Sonreí por eso y luego presté atención a mi novio.

—Por que algunos trabajamos ¿Recuerdas?—levanté los ojos y le dio un toquecito con la punta del piel.

Ty gruñó y luego me agarró de la pierna y comenzó a acariciarme el pie. En aquel momento, Eve llegó con la taza de café y la dejó en la mesa frente a él.

—Gracias—dijo Tyler sin más y sin prestarle atención—. Ya sé que trabajáis, pero es pronto. Acaban de dar las ocho ¿Tú no entras a las nueve?

—Ajá—asentí y sorbí de mi café, ya sin muchas ganas de bebérmelo—. Pero James salió temprano de la cama y me he desvelado.

—Menudo capullo—se burló él—. Es una pequeña galería de arte, no el Guggenheim ¡Por el amor de Dios! No es posible que tenga tanto trabajo como para salir de casa antes de las ocho.

—Me preocupa que Karen lo esté sobrecargando—le miré fijamente y él percibió que quería iniciar una conversación seria, así que se inclinó y me miró atentamente—. Y me preocupa aún más que le esté sobrecargando a propósito.

— ¿Qué quieres decir?—preguntó con curiosidad y también algo preocupado.

—Escucha, tengo que contarte algo...—y así le conté lo que había sucedido entre Karen y yo el día anterior. Así también como mis pesquisas sobre de que lo hacía a propósito para fastidiarme.

—Tus fotos son buenísimas, esa tipa es una idiota—se quejó él más enfadado por aquello que yo—. Quizás yo tanga que pasarme por allí.

—Da igual—me levanté del sofá—. Lo de las fotos es lo de menos. Eso no me preocupa, me preocupa James. Desde que esa chica volvió a su vida está más tenso e irascible. Está raro.

— ¿Estás celoso?—me preguntó mientas me seguía hasta la cocina para dejar la taza de café en el fregadero.

—Sí—admití—. Y al principio creí que solo era eso. Pero esa chica no me gusta nada. Creo que sigue interesada en James y creo que nos esta fastidiando a propósito disfrazada de buenas intenciones con él.

— ¿Tú crees?—él escudriñó las cejas, con recelo, cuando yo me giré para mirarlo—. ¿Y no puede ser solo que no te cae bien y te estás imaginando cosas?—ironizó—. James, te ama, no le va a hacer caso. No te preocupes.

—Puede que tengas razón—me encogí de hombros—. A lo mejor me estoy volviendo paranoico.

—Claro que tengo razón—él se acercó a mí y me aprisionó contra la encimera, pegando su cuerpo al mío.

—Tyler...

—Mmm—se miró el reloj—. Aún tienes tiempo. No llegar tarde y yo puedo llevarte hoy—se inclinó y me mordió los labios mientras metía sus manos por dentro del pantalón de mi pijama.

—Tyler...

—Te espero arriba—se giró y comenzó a contonearse hasta la salida de la cocina—, no tardes.

Sol de MedianocheHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora