Atención. Silencio. Grabando. Verlo salir de la oscuridad como un barco fantasma aún me hace estremecer. Ver las tristes ruinas de un gran barco que yacen aquí. Donde terminó a las 2:30 de la mañana del 15 de abril de 1912, tras su larga caída desde...
Jimin se dejó ser. YoonGi estaba cumpliendo su promesa de hacer a Jimin feliz por unas horas. Hoseok bailaba con una hermosa extranjera. Y Zico no podía creer que YoonGi lo había logrado.
YoonGi hizo caso omiso a las palabras de Jimin pidiendo que parara. Prefirió confiar más en la sonrisa de Jimin y en sus ojos brillantes, que en sus palabras. En eso, YoonGi llevó a Jimin a la pequeña tarima de madera y movió los pies al estilo irlandés siendo imitado por el pelirrojo quien se quitó sus costosas botas de tacón y las lanzó al público para poder bailar cómodo. Imitando los pasos del otro, se tomaron de los brazos y empezaron a dar vueltas.
— YoonGi no. — YoonGi tomó a Jimin de las manos y aumentó la velocidad de las vueltas y los gritos se hicieron escuchar.
En una reunión más aburrida la señora Park, Dahyun y la señora Kim estaban sentadas en la sala del camarote de la señora Park hablando de temas cotidianos.
— ¿Vio el vestido que usaba Jisoo? — Comentó la castaña tomando un sorbo de té.
— Horroroso. — Completo su madre.
— Nada podemos hacer, sus acciones por todo el mundo me permiten ignorar su horrible e inapropiado gusto. — Silenciosas risas siguieron del comentario dicho por la señora Park.
Muy aburrido. La pelea de pulso que se estaba desarrollando era más interesante que la insípida conversación. Pelea a la que se acercaron los dos jóvenes nada más para agarrar más bebida, bebida que Jimin se bebió como si de agua se tratase.
— ¿Qué, crees que un chico de la primera clase no bebe? — La pelea acababa de terminar dejando al oponente de Zico como ganador. — Así que. — Tomó el cigarrillo que Zico tenía en la boca y se lo quedó para él. — ¿Se creen muy fuertes? Quiero que hagan esto. — Con una mueca de dolor - No era fácil intentarlo sin zapatos - levantó los brazos a la par de sus pies y se sostuvo sólo del primer dedo de ambos. Solo unos segundo pudo estar así porque perdió el equilibrio y fue atrapado por YoonGi mientras que el resto estaba sorprendido.
— ¿Estás bien?
— Hace años que no hacía eso.
Todos lo pasaban de maravilla, un gran momento, tan grande que nadie vio a un curioso pelinegro de labios de corazón que pasaba por la zona con el propósito de ayudar a su señora, pelinegro que vio perfectamente la pose en la que habían quedado Jimin y YoonGi luego de la caída del primero. Tan maravilloso que Jimin siguió bailando como si nada, ajeno a lo que pasaría mañana.
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Ni las olas del mar, ni siquiera un pájaro que estuviera pasando por ahí, solo se escuchaban los sonidos de los platos y el movimiento de la poca servidumbre que les hacía compañía. Ya era de día y Jimin desayunaba con Dahyun en la cubierta privada de su camarote. Jimin actuaba como si nada hubiera pasado, ni siquiera estaba nervioso pero Dahyun, Dahyun lo miraba como si fuera a matarlo.