𝘿𝙊𝘾𝙀

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— Dile a Lucil el desastre que tuviste con la papelería.

— Las invitaciones tuvieron que enviarse dos veces. — Otro día, otra conversación totalmente irrelevante. — Y los horribles vestidos de las damas, déjame contarte la gran odisea. Jimin decidió que quería lavanda y sabe que detesto ese color entonces... — Y otra reacción totalmente exagerada por parte de su madre. Ojalá Jimin pudiera prestar atención a la aburrida conversa sobre cómo su opinión volvía a valer nada o menos que eso pero las palabras de YoonGi habían calado en lo más profundo de su ser ¿Ser consumido por sí mismo? Como si eso fuera posible, para él toda llama existente había sido apagada hace mucho, incluso desde antes de comprometerse. Huir ahora era imposible, su madre no había hecho nada más que atarlo a un futuro que no quería pero no por eso iba a dejarla varada.

Eso le gustaría pensar, pero él estaba a nada de correr e intentar saltar al agua por segunda vez desde que había llegado ¿Realmente estaba bien el estilo de vida con el que había crecido? Tan sofocante y estresante, se sentía acorralado.  Todo este tiempo pensó que no habría otra escapatoria o que las alternativas eran incluso peores. Ahora, ahora era diferente, realmente pensaba que había una vida mejor esperando en tierra, sin Dahyun, su madre, sin compromisos. Realmente comenzaba a creer que si había escapatoria.

 Realmente comenzaba a creer que si había escapatoria

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— Hola YoonGi. — El sol empezaba a ocultarse, muchos de los de la primera clase estaban arreglándose para la cena. Momento perfecto para que Jimin saliera a escondidas para ver a su nueva y única persona favorita. — Cambié de opinión. — él lo recibió con una enorme sonrisa, justo como era de esperarse. — Dijeron que estarías aquí.

— Shhhh. Dame tu mano. — Jimin acortó la poca distancia que quedaba entre ellos dos y lo tomó de la mano. — Ahora cierra los ojos. Hazlo. — No había razones para no confiar así que los cerró. YoonGi lo sostuvo de la cintura y lo ayudó a subir los escalones que llevaban al mismo lugar donde días antes Jimin intentó saltar. — Sostente de la barandilla. Los ojos cerrados, no espíes.

— No lo haré.

— Súbete a la barandilla. — ¿De dónde había sacado YoonGi el equilibrio para poner sus pies a la par de Jimin sin caerse y sin haberlo soltado en algún momento? Eso ni él lo sabía. — Sostente. Mantén los ojos cerrados. — Jimin solo disfrutaba de la sensación del viento en su rostro y de lo bien que se sentía escuchar la voz de YoonGi tan cerca de él — ¿Confías en mí? — A pesar de lo obvia que era la respuesta Jimin respondió.

— Confío en tí. — YoonGi deslizó sus manos por los brazos de Jimin y los levantó. — Ahora, abre los ojos. — Jimin abrió los ojos sin apuro y lo que vió fue simplemente hermoso. Era mejor que cualquier pintura o fotografía que hubiese visto hasta el momento. El hermoso cielo teñido de naranja por el sol, el océano reflejando el atardecer sin perder sus ondas y el viento soplando. Nunca se había sentido más libre, como si fuera capaz de volar lejos de ahí sin tener que mirar atrás. Entrelazó sus manos con las de YoonGi y este reposó su cabeza en su hombro. El ambiente era mágico. — Ven Eleonora en mi máquina voladora. Que surge y surge más. — La vista de ambos ya no estaba en el inmenso sol. se miraban el uno al otro, haciendo pequeños desvíos por los labios del otro. YoonGi se acercó lentamente y Jimin, que sabía lo que iba a pasar, se dejó ser y decidió otorgarle a YoonGi su primer beso. Pasó su mano por el cuello del rubio. A ninguno le importó la incómoda posición del beso o los sonidos que se provocaban por la inexperiencia de ambos, todo parecía encajar a la perfección.

>> Esa fue la última vez que el Titanic vio la luz del día.<<

— ¿Y ya? — El pequeño Niki tenía que protestar. Si al principio no estaba interesado ahora tenía que escuchar la historia completa, incluso las escenas de besos que le causaban disgusto.

— Tengo que tomarme mis descansos, pequeño. Hablar tanto me seca la garganta ¿Sun, podrías traerme un vaso con agua? — El niño salió corriendo, él también sentía la urgencia de saber qué era lo que seguía.

— Es increíble. — Niki se veía enojado. — El capitán tiene una alerta de aisber en sus manos y de todas formas pidiera más velocidad.

— Son cosas que pasan cuando la gente se confía Niki, el capitán creía que podría ver el iceberg a tiempo para poder esquivarlo. Los profesionales dicen que el timón era muy pequeño para un barco tan grande.

 Los profesionales dicen que el timón era muy pequeño para un barco tan grande

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— Es lo apropiado te lo aseguro. Es la sala de estar. — Jimin cerró la puerta del camarote. — ¿La luz está bien?

— ¿Qué? — YoonGi estaba concentrado en la lujosa mueblería.

— Los artistas necesitan luz.

— Eso es verdad pero nunca he trabajado en condiciones tan horribles. — Pasó los dedos por sobre la mesa del espejo en busca de polvo, complementando su mala imitación del acento francés. — Monet...

— ¿Conoces su obra?

— Por supuesto. — Un hermoso cuadro de un lago acompañado de unos cuantos nenúfares en él, reposaba en un sillón individual que nadie usaba. — Mira como usa el color aquí ¿No es genial?

— Lo sé, es extraordinario. — Una cosa más agregada a la lista de cosas que tenían en común.


¡Ya pasamos las 100 leídas! *Baile de felicidad* Solo hice acto de presencia para agradecer, para inivitarlxs a por unos tequeños en la esquina y a decir que estamos a nada de llegar a la parte buena - dramática corta venas - y que no me hago responsable ;D

— Nora 💛

— Nora 💛

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𝑻𝑰𝑻𝑨𝑵𝑰𝑪 | 𝒀𝑴Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora