Capítulo 6: Un voto de confianza

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Debíamos salir y eso no sería una tarea sencilla, quizás era el olor a sangre o el olor a muerte, pero aquellas criaturas no dejaban de merodear cerca de donde nosotros estábamos, Ethan había encontrado una salida trasera, con suerte eso sería nuestra salvación.

—¿Entonces cuál es el plan? —pregunta mientras carga su arma.

—Tú eres la autoridad aquí, Zachary, creímos que tú lo sabrías.

—Solo cuando les conviene. —Echó un vistazo rápido a la ventana antes de seguir—. De acuerdo no hemos comido nada y esos twinkis no son suficientes, hay un restaurante a un par de kilómetros, podemos ir y ver si encontramos algo de comida —miró nuestras caras de confusión—. No se preocupen el restaurante queda justo en la ruta a la que nos dirigimos, el norte.

—¿Y después? ¿Pretendes que me haga amigo de un cocinero zom...? —permaneció callado sabiendo que lo observaba—. ¿Amigo de un infectado? Disculpa, a Rachel le incomoda el término zombie —susurró lo último.

—Si es el lugar que creo, estaremos bien. Solía desayunar ahí con mi madre. Justo enfrente hay una comisaría; podemos pasar la noche allí y retomar el camino en la mañana. Para entonces deberíamos estar cerca de los límites de Figuer Rou... y de la entrada al domo.

—Entonces debemos movernos ya.

Ethan tomó la delantera. Armados, avanzamos hacia la puerta trasera. Mis nervios se agudizaron cuando el metal chirrió al abrirse. El sonido era tan agudo que me pareció una invitación para que vinieran a devorarnos.

—Necesita aceite —murmuró Ethan.

—Cállate —le soltó Zach con los dientes apretados.

Logramos salir. Cuando las criaturas descubrieran la puerta abierta, nosotros ya estaríamos a kilómetros. Aun así, la idea de que pudieran alcanzarnos en cualquier momento me helaba la sangre.

Zach no había exagerado: el restaurante estaba a un par de kilómetros, pero la caminata resultó eterna. Cada paso parecía desgastar lo poco que nos quedaba de energía.

—¿Y qué hacían antes de esto? —preguntó Ethan.

Como si fuera algo instintivo ambos lo miramos sorprendidos, cualquier ruido podría ser nuestra perdición, pero Ethan consideraba que era un excelente momento para tener una conversación.

Estábamos en desventaja porque el sol aún no se ponía y si tratábamos tan solo de alumbrar nuestro camino, ellos nos encontrarían.

—No entiendo porque se asustan, estamos a kilómetros de cualquier infectado, son rápidos así que créanme si quisieran devorarnos ya lo hubieran hecho.

Él tenía razón, nos encontrábamos en una carretera aparentemente vacía, no era el mejor escenario considerando que estábamos a oscuras, pero al menos seguíamos con vida.

—¿Me dirás que le tienes miedo a la oscuridad, Rachel? He notado que no dejas de estar alerta nunca.

—Escucha, niño —me puse frente a Ethan al notar que Zach se acercaba a él—. Interesante, ya lo defiendes.

Zach hizo el ademan de tocarme para apartarme de Ethan, pero este fue más rápido y alzó el arma de golpe, apuntándole sin pestañear.

—Atrévete a tocarla y te vuelo la cabeza.

—¿En serio crees que eres capaz de hacerlo? Escucha, no sé a qué crees que nos estamos enfrentando, pero o estás alerta o te mueres, tú decides.

Toqué su hombro y eso lo obligó a bajar el arma. Zach siguió caminando como si hace tan solo unos segundos no hubiera estado a punto de morir.

PROGRAMA F3 Libro I y IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora