Capítulo 33: Solo unas horas más

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Alex

Nos estamos quedando sin opciones tras cada día que pasa, no sé cómo se encuentre Rachel, solo sé que Rebeca no sería tan estúpida como para matarla.

Sigo esperando a que Jack reaccione, es nuestra última oportunidad, la única manera de arreglar todo. Mañana se cumplen dos semanas desde que Rachel no está, ya deben estar planeando todo para extraer su sangre, no puedo permitir que eso pase.

Mandé a Enzo y Megan a descansar, fue Enzo el único que acató la orden. Megan acaba de ir por un poco de agua, por obvias razones también quiere que Jack mejore, lo observo detrás del cristal, tampoco podíamos arriesgarnos a estar a solas con él sin seguridad.

—Jack, por favor.

Y como si hubiera entendido mi suplica este se voltea y comienza a toser, escupe la sangre y temo lo que suceda, la transformación de nuevo. Se levanta y me da la espalda, creo que al menos esto es un avance.

—¿Jack?

Me quedo sin habla cuando se gira para verme y sonríe. Un gesto tan humano que me quiebra. No lo puedo creer, funcionó.

—Alex —se examina a sí mismo como si no entendiera lo que pasa—. ¿Estoy bien?

—Sí —es la primera vez que no puedo contener mi emoción—. Estás bien.

Abrí el cristal en un parpadeo y lo vi salir despacio, aún tambaleándose, y entonces me abrazó con tanta fuerza que sentí que me aplastaba. No vi el mundo solo el calor de su pecho, y el olor a sudor y desinfectante, todo lo demás se volvió secundario. Entendí que cada noche sin dormir, cada fallo nos llevó hasta este punto.

Megan entró de inmediato y sin pensarlo se lanzó a él para besarlo. Fue un beso cargado de urgencia. No tuve ganas de ser el aguafiestas, pero la realidad me preocupaba, ¿el efecto de esta anestesia será permanente?

—Lo lograron —dice Jack cuando se separa de Megan.

—Por ahora —necesitaba ser realista—. No olvidemos que esto es anestesia, el efecto se acabará en unas horas. Tienes que ir con Fernanda, hacer la cura y conseguir que este cambio sea permanente.

Jack me miró con una mezcla de confusión y esperanza. A su lado Megan no podía dejar de sonreír como si hubiera recuperado algo que le pertenecía.

—¿Fernanda?

—Es la chica que te preparó la anestesia —expliqué—. No sabemos con qué te dispararon, pero Rebeca cambió las reglas del juego. Lo único que tenemos son parches temporales. Si queremos que te quedes humano para siempre, tienes que rehacer la fórmula.

—No es sencillo, Alex —está sosteniendo a Megan de la cintura, entiendo que no se quiera separar de ella—. La última vez que preparé las curas tardamos casi una semana, ¿lo olvidas?

Pero la urgencia me pide actuar.

—Entonces experimentaremos —respondí con la voz que intentaba no sonar temblorosa—. No nos queda otra.

—Aun así, tardaré al menos un día en conseguirlo si es que las cosas siguen funcionando igual.

—¿A qué te refieres, amor? —Megan con la mira preocupada.

—A que, si Rebeca encontró la forma de alterar las anestesias, es claro que tendremos que experimentar con otras sustancias para que podamos crear la cura de nuevo, ya no podemos seguir los mismos pasos, porque las anestesias que robamos ya no son iguales. Y si esto no funciona bueno, no hay plan B que no implique perder gente.

Tiene que funcionar, porque no puedo seguir enviando a chicos a arriesgar su vida.

—Tomará tiempo entonces.

PROGRAMA F3 Libro I y IIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora