—¿Rachel?
—¡Ethan! —corro hacia él.
Siento que cada vez está más lejos, detrás de mí vienen zombies y, aunque lo intento con todas mis fuerzas no logro escapar de ellos.
Están más cerca y en cualquier momento pueden atraparme. Tropiezo y ahora todo es diferente, no hay más criaturas persiguiéndome solo están Ethan y Alex frente a mí, estirando su mano, esperando que tome una para que pueda levantarme. No haré esto de nuevo, así que me levanto por mi cuenta.
Ethan me sujeta con fuerza y pone una pistola sobre mi cabeza.
—Ethan, detente —le pide Alex con calma—. No quieres lastimar a Rachel.
—Alex, Alex, crees tener las respuestas de todo y no es así.
—Ethan —hablo con los labios temblando—. Este no eres tú, es el chip, te están controlando. No permitas que Rebeca se siga metiendo en tu cabeza.
—Es el problema, Rachel —me suelta y pone la pistola en mis manos guiándola hacía su cabeza—. Ves bondad donde no la hay. ¿Quieres detener el programa? Tendrás que pasar primero sobre mí.
El corazón me da un vuelco. Mis manos tiemblan. ¿Cómo puede decirme eso? No es Ethan quién está frente a mí, es solo una marioneta más de Rebeca.
—No voy a hacer esto, Ethan.
—Créeme, lo harás.
El arma se ha cargado sola. Me sobresalto al ver que no tengo el control de la situación. Mis manos se mueven involuntariamente hacia el gatillo, lucho por no disparar.
—Dispárame.
—No lo haré —intento apartarme, pero algo me lo impide.
—¡Hazlo, Rachel!
—No te voy a dejar —mi voz cargada de desesperación.
—¿Por qué? ¿Quieres ser la heroína?
—Porque te amo.
Permanece callado, pero con el rostro inexpresivo, está siendo controlado por ella y no hay nada que pueda hacer para evitarlo. No sé cómo salvarlo.
—Este es tu destino. Dispara —niego derramando las lágrimas—. Uno —me muevo en contra de mi voluntad, lista para disparar, no puedo seguir luchando—. Dos.
—Por favor no me obligues a hacer esto.
—Y tre
El lugar se vuelve oscuro y ya no tengo ningún arma. Ethan tampoco está.
Simulación finalizada.
Me dejo caer sobre el suelo, de rodillas y una puerta se abre de golpe. Veo a Alex corriendo hacia mí.
—¡Rachel!
No comprendo qué sucedió.
—No quería disparar te lo juro.
—Tranquila, lo sé —me abraza con fuerza y admito que me tranquiliza un poco.
Es como un rayo de luz en medio de tanta oscuridad.
—Lo hubiera matado.
—Shhh —acaricia mi cabeza—. No pienses en eso, creo que han sido suficientes simulaciones por un día.
—¿Tenemos noticias?
—El segundo grupo, el G18 acaba de llegar.
—Vamos, seguro que esta vez han encontrado algo que sirva.
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PROGRAMA F3 Libro I y II
Ciencia FicciónLa ciudad estaba en completa oscuridad, pero ellos no se encontraban solos, Rachel, Ethan y Zach, 3 desconocidos con una cosa en común: el miedo a morir. Deberán sobrevivir a las criaturas de la noche y llegar al domo, un lugar que promete ser su s...
