Rebeca
Una buena copa de vino era todo lo que necesitaba para recordarme que aún quedaban placeres simples en este mundo podrido. El rojo intenso se deslizaba por el cristal con elegancia, justo lo contrario a Víctor, que tuvo que aparecer para arruinar mi momento.
—Rebeca —entró al área de comandos con esa cara de perro asustado.
—Víctor, Víctor —suspiré, girando apenas la copa entre mis dedos—. Espero que vengas con noticias realmente útiles, de lo contrario, hazle un favor al mundo y vete.
—Rachel y su equipo ya deben creer que no atacaremos —dijo con entusiasmo infantil—. Están centrados en otras cosas, es el momento perfecto para...
—No —lo corté, seca—. Ese es el problema con ustedes, no tienen paciencia y actúan por impulso y así es como se fracasa. Si queremos que esto funcione, hay que esperar un poco más.
Frunció el ceño.
—¿Qué esperamos exactamente? —me giré hacia él, alzando una ceja.
—¿No es obvio? Que crean que han ganado —me mira confundido—. Tienes razón, Rachel y sus amigos están centrados en otras cosas y al ver que nosotros no atacamos debemos ser el menor de los problemas, dejaremos que consigan lo que quieren.
—Creí que era eso lo que queríamos evitar.
A veces me frustraba que Víctor fuera tan estúpido, que no pudiera ver más allá. Seguía sorprendiéndome como alguien tan torpe logró llegar hasta aquí.
—Y lo haremos, pero primero tenemos que dejar que Rachel despeje el camino para nosotros, a estas alturas ya deben ver que la supuesta inmunidad que les dejó mi abuelo no les servirá de nada, tenemos que asegurarnos que nuestro informante siga de infiltrado y no nos delate, con suerte Jack encuentra a su adorado padre y lo arreglan, después Rachel irá a Bridgen, cuando vuelva —sonrío un poco—, si es que vuelve, sabremos a qué nos enfrentamos en esa ciudad y será más fácil tener acceso a la base central. Ella creerá que no hay más problemas, incluso podrían sentirse felices.
—Y ahí es cuando atacaremos —concluye.
—Imagínate lo que sentirá cuando vea caer uno a uno a las personas que ama, Alex, Jack, Joe y el encantador Ethan.
—No pretende matarlos, ¿verdad?
—¿Y qué propones? ¿Torturarlos? Yo se lo advertí, debió abrir el cristal cuando aún había tiempo, no puede ganarle a una Legrand.
—¿El apellido es lo que te hace especial?
—El apellido me da historia, Víctor. El sentido común me da poder. Mi abuelo fue uno de los fundadores, y de todos ellos soy la única que ha comprendido lo esencial: el programa F3 es la única posibilidad de vivir una vida mínimamente normal.
—¿Mínimamente?
Me incliné hacia él, disfrutando de su incomodidad.
—¿En serio esperas vivir en paz sabiendo que, más allá de los domos, hay criaturas que nos observan como si fuéramos el postre? —le dediqué una sonrisa fría—. Pensé que eras más listo, Víctor.
—Supongo que hasta entonces empezaremos con el plan.
—Oh, no, el plan ya ha empezado, ¿nuestro invitado ya nos dio algo de información?
—Se niega a hacerlo —Víctor baja la mirada, como si temiera lo que estoy a punto de pensar—. Sí, ya hubo tortura de por medio, él no quiere cooperar.
—Es que no has usado la motivación correcta.
Ahí estaba otra vez: lo que iba a ser una noche tranquila se convertía en una más de esas donde tengo que hacerlo todo. Trabajo con un grupo de inadaptados, hombres que se creen fuertes, pero carecen de visión. En el fondo, sé que quieren acabar con el programa, pero mientras yo respire eso no sucederá.
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PROGRAMA F3 Libro I y II
Bilim KurguLa ciudad estaba en completa oscuridad, pero ellos no se encontraban solos, Rachel, Ethan y Zach, 3 desconocidos con una cosa en común: el miedo a morir. Deberán sobrevivir a las criaturas de la noche y llegar al domo, un lugar que promete ser su s...
