Pasé al menos cuatro horas en la camilla. No sé qué me había inyectado Jack, pero había hecho milagros.
También tuvieron que ponerle a él una dosis de anestesia, parecía que cada vez duraba menos el efecto de esta, me preocupaba que en cualquier momento volviera a ser un zombie y no pudiéramos ayudarlo, necesitaba que mi mejor amigo se curara ya.
Cuando recuperé un poco de fuerzas, salí del cuarto de cuidados dispuesta a hacer lo único que lograría calmarme.
Crucé el pasillo y fui directo al área de aislamiento, abrí el cristal y la vi a ella sentada en una de las camas, débil, sin poder alguno. Me lancé sobre ella soltándole un puñetazo. Por las heridas que tenía supuse que ya no tendría fuerza para defenderse, pero hizo lo que pudo.
—¡Suéltame! —gritó en medio de la desesperación.
Oh, no. No iba a detenerme, no tendría piedad con ella.
—Esto es por torturar a Alex —le suelto un puñetazo que la tambalea—. Por convertir a Jack en zombie —otro que esta vez la deja en el suelo—. Porque por tu culpa mi novio está muerto —suelto el último golpe, con todas las fuerzas que tengo y la sangre empieza a escurrir de su boca.
—¡Pues no fuiste la única que perdió! —pude ver sus ojos llenos de lágrimas.
La pateo estando en el suelo y por un momento el golpe le arrebata la respiración. Limpia la sangre como puede.
—Sí. No tienes ni idea de cuánta satisfacción me dio el ver que una bala atravesaba la cabeza de tu novio.
—¡Eres una maldita! —y vuelve a lanzarse sobre mí.
Apenas me tambaleo un poco, esquivo sus golpes y le doy uno que las costillas que la hacen retorcerse del dolor, pero sigue dando pelea. Es hasta que Alex entra corriendo y aleja a Rebeca mientras que Jack me aleja a mí.
Rebeca permanece adentro mientras que los chicos me obligan a salir.
—¡¿Qué diablos hacen?! ¡Lo tenía bajo control! —espeté liberándome del agarre de Jack.
—Te recuerdo que la querías viva —se cruza de brazos elevando una ceja.
—Pues cambié de opinión, Jack, la quiero muerta. Recogeremos su sangre del piso.
Hago un además para abrir la puerta de nuevo y Alex se para frente a mí.
—No todo está perdido —dice con calma, no entiendo nada.
—¿De qué diablos hablas?
—Jack volvió al bosque para inspeccionar.
Ese cosquilleo en mi pecho vuelve y lo odio, porque es esperanza. No puedo creer que aun la tenga, pero si existe la posibilidad de recuperar a mi novio la tomaré.
—¿Lo encontraron? —pregunto con urgencia.
—La camioneta seguía ahí o lo que queda de ella —Jack responde detrás y me giro para verlo—, pero no había cuerpo, y si no hay cuerpo significa que
—Está vivo —murmuro.
Tienen razón, no todo está perdido.
—Alex volverá para ver si lo encuentra.
Vuelvo a centrarme en Alex, no hay emoción en su rostro. Sé bien que la idea de recuperar a Ethan no le fascina y, sin embargo, sé que lo hará por mí. Por eso no puedo permitir que arriesgue su vida, tenemos que hacer esto juntos.
—Iré contigo.
—No —me toma de los hombros—. Tú tienes que quedarte, existe la posibilidad de que esté vivo, pero nada garantiza que nuestras teorías sean ciertas. Debes quedarte y hacer con Rebeca lo que has querido desde hace tiempo, obtener su sangre, yo me encargo de Ethan.
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PROGRAMA F3 Libro I y II
Science FictionLa ciudad estaba en completa oscuridad, pero ellos no se encontraban solos, Rachel, Ethan y Zach, 3 desconocidos con una cosa en común: el miedo a morir. Deberán sobrevivir a las criaturas de la noche y llegar al domo, un lugar que promete ser su s...
