Me despiertan los rayos de luz. Ver el sol de nuevo, sentir ese calor sobre mi piel, era más de lo que podía pedir. Todavía me sorprendía cómo la vida de todos nosotros había cambiado de un momento a otro. Fue un grave error creer que el ser humano podía controlar todo; aquí estaban nuestras consecuencias.
Me giré y el lado de Ethan estaba vacío. Genial, a empezar el día con problemas. Me cambié y bajé a buscarlo. No lo encontré, así que me quedé almorzando con Jack y los chicos. Claro, mi amigo seguía embobado con Megan y no apartaba la vista de ella. Enzo y yo no pudimos evitar reírnos.
Esto es por lo que lucho: para que algún día no tengamos que preocuparnos por criaturas esperando devorarnos allá afuera; para que podamos mantener una vida mínimamente normal, sin miedo ni preocupaciones. Como sociedad cometimos demasiados errores. De algunos aprendimos, de otros no tanto... pero, ¿era necesaria nuestra extinción?
Al cabo de un rato fui a un lugar alejado. Supuse que Ethan estaría allí, y no me equivoqué. Estaba entrenando. Se había quitado la playera y se mantenía concentrado en sus movimientos, golpe tras golpe contra una simulación.
—Puedo sentir tus bellos ojos sobre mí —dijo, justo cuando remató a su oponente.
—¿Cómo sabías que era yo?
—Porque nadie me conoce mejor que tú. —Tomó una toalla y se acercó a mí.
—¿En serio?
—No le digas a mi madre que te dije eso —bromeó.
—¿Sigues enfadado?
—No te importó mucho que me fuera ayer, molesto.
Y aquí vamos de nuevo. No quería lidiar con esto, pero allá vamos.
—Ethan, quie...
—No. —Me interrumpió, levantando las manos—. Ya no estoy molesto. Fue un momento de celos, nada más. Incluso estuve investigando cómo llegar al domo de Rebeca sin que nos detecten. Podremos rescatar a Alex.
—No escuché nada después de "celos".
—No lo voy a repetir, si eso es lo que quieres —dijo entre risas.
Pero notó al instante que yo no estaba bromeando.
—¿Por qué tendrías celos?
—Rachel...
—Si no hablamos, si no nos comunicamos, estas peleas van a ser constantes.
Y eso es algo que no podemos permitirnos. No ahora. No con todo lo que tenemos en contra.
—No lo sé. —Ethan suspira, cansado—. A veces tengo la sensación de que siempre hay alguien encima de mí, si no es Jack es Alex, tu problema con Rebeca, tu acto suicida al ir a Bridgen, rescatar al resto de personas, los zombies —una sonrisa burlona se dibuja en su rostro—. ¿Te das cuenta que en importancia estoy debajo de un zombie?
—Ethan, no puedes esperar que mantengamos una relación de lo más normal, me pides que haga de cuenta que no tenemos problemas, no puedo ignorar que personas inocentes están muriendo allá afuera.
—¿Y nosotros qué? ¿No te importa nuestra relación?
—Por supuesto que me importa. Sabes bien que eres uno de los motores de mi vida.
—Ser egoístas de vez en cuando no está mal, Rachel, considéralo —mi mirada cae sobre su torso desnudo—. No me digas, ¿Es demasiada tentación?
—Algo —confieso.
—Y espera a que me quite lo demás.
—Eres un vanidoso.
ESTÁS LEYENDO
PROGRAMA F3 Libro I y II
Ciencia FicciónLa ciudad estaba en completa oscuridad, pero ellos no se encontraban solos, Rachel, Ethan y Zach, 3 desconocidos con una cosa en común: el miedo a morir. Deberán sobrevivir a las criaturas de la noche y llegar al domo, un lugar que promete ser su s...
