Respirar...
Respirar lento y pausado, procurando controlar el infierno que su omega le está haciendo vivir.
Siente náuseas y un agudo dolor en su pecho. Muy literal. Como si su corazón estuviese siendo apuñalado, una y otra vez, sin tiempos para descansar de su tormento.
En todas sus líneas sobre una historia incompleta, Jimin jamás pensó la posibilidad de entablar conversaciones con la muerte. Es decir, contempló que su muerte sería inevitable, pero con veintidós años, era muy pronto.
Una mujer con el uniforme de paramédico le ayuda a neutralizar sus emociones con un respirador y un suero del que bebía cortos sorbos paulatinamente. Sus sentidos dan vueltas debido a que su lobo no deja de rasgar su alma.
Hay mucho movimiento a su alrededor. La sensación es tan desconocida que vuelve a sentirse como un infante que necesita recurrir a sus padres para sentirse seguro.
— Hey, tranquilo, estás comenzando a alterarte de nuevo.
Escucha decir a la alfa de rasgos suaves y amables. Ella está haciendo lo mejor que puede para mantenerlo cuerdo, ajeno a todo el sombrío escenario del que es miembro estrella del cast. Un sospechoso a ojos de los oficiales que examinan el área.
Tal es el caso de un robusto policía que camina a pasos agigantados hacia su figura. Lo sostiene por el cuello de su camisa manchada de sangre que no es suya y entonces lo zangolotea violentamente.
Jimin está hecho un manojo de nervios, intimidado por la intensa mirada carmín del alfa. La paramédico se levanta y empieza a discutir con el oficial, pero su palabrerío pasa a segundo plano cuando empieza a rezumar debido al miedo.
Eso impacienta al robusto hombre, y entonces lo tira sobre el suelo con ímpetu.
— Confiesa ya, estúpido omega. ¡Yo sé que tú asesinaste a Kim Namjoon!
— Basta ya, Lee. El muchacho era su omega y sabía que asesinarlo sería un suicidio. ¿No reconoces a Kim Jimin? Él siempre cuidó de tu adorado Namjoon.
Un alto pelirrojo interviene, cruzado de brazos. Parece ser superior del alfa, pues éste agacha la cabeza en sumisión y finalmente retrocede con la cola entre las patas. Su figura es el doble de imponente, con una mirada peligrosa.
— Discúlpate con él y lárgate de aquí. Creí haberte dicho que tu actitud violenta comenzaba a ponerme de los nervios.
— Lo siento, joven Jimin.
Y se va. Incluso la paramédico se retira cuando el oficial se lo pide, claro, luego de cerciorarse de que el omega pueda sostenerse por sí mismo emocionalmente.
El jovencito de tiernos rasgos se hace un ovillo sobre la tierra, haciendo lo que puede para retener sus gimoteos de dolor. Su cuerpo sufre espasmos, y aunque el uniformado no tenga ninguna responsabilidad sobre él, se sienta a su lado.
Al principio no dice nada, pero luego de un extenso suspiro, atrae al omega contra sí, incitándole a llorar sobre su pecho. No le sorprende que éste inmediatamente se deshaga entre hipidos lastimeros, humedeciendo su camisa.
Lo abraza porque siente la extraña necesidad de sostenerlo y protegerlo de las miradas que no paran de hostigarlo. Es tan pequeño y frágil, que piensa en meterlo en una cajita de cristal y ocultarlo del resto del mundo como a una rosa extraordinaria.
Acaricia sus cabellos rubios y luego su espalda, curveada con la gracia de un ángel. Incluso así, con su rostro hecho una pintura deprimente, puede comprender por qué Namjoon estaba tan idiotizado por el mocoso.
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Hate Me (Kookmin).
Fan-FictionSer un omega dentro de una sociedad que restringe los derechos a una educación y proceso laboral decentes a los de su jerarquía no es nada fácil. Jimin lo tuvo claro tras el asesinato de su alfa, miembro de la policía nacional. Se ve obligado a olv...
