27 ‹ let me down

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Atascado en el tráfico por casi media hora, con un torbellino de sentimientos oscureciendo su día al grado de querer correr por la avenida y lanzarse al río Han, llega al lugar a las afueras de la ciudad únicamente para encontrarse con un caos.

Medios de comunicación y policías desperdigados por todos lados. Supone que a estas alturas, la noticia habrá llegado hasta los barrios más bajos de Corea del Sur.

Las luces azul y rojo lo encandilan cuando se aproxima a pasos agigantados y, luego de identificarse, cruza el límite acordonado y llega hasta la figura histérica de la inspectora gritando órdenes con apuro.

— ¡Quiero que verifiquen diez veces si es necesario el puto perímetro! ¡No quiero ningún cabo suelto!

— Shin —La alfa le escudriña, sujetándolo del cuello de la camisa y empujándolo hasta que su espalda choca con la pared más cercana.

Jamás había sido agresiva, pero con los ojos rojos por la cólera, tener un encuentro escandaloso no es una sorpresa para nadie.

— ¡¿Dónde mierda estabas?! ¡¿No se suponía que debías estar en su guardia?!

Arremete nuevamente. Los laureles de su aroma se intensifican, logrando que su omega se sienta amenazado.

— ¡Claro que no! Hace dos horas y media acabó mi jornada de trabajo e inmediatamente me dirigí a una cafetería en Hongdae para reunirme con la familia del oficial Kim Namjoon.

Ella le suelta, no sin antes haber arremetido contra él violentamente. Nadie está intercediendo por él, ni siquiera Hoseok, quien tiene los brazos tras su espalda y la cabeza gacha.

— ¿Qué? ¿Ahora qué? ¿Soy sospechoso o por qué mierda todos parecen comenzar a verme como el enemigo?

— Jimin, hoy es viernes 03 de diciembre —Hoseok murmura.

— ¿Y?

Recibe una bofetada con un montón de papeles que se riegan por el suelo, a sus pies. El único que sus manos reciben es una impresión a color de su agenda de diciembre. Aquella que fue meticulosamente ordenada por Seori y que terminó pegada en su escritorio.

— Hoy te tocaba estar aquí, con la criminal.

Sus ojos leen, abriéndose cuando llega a ese punto. Sus manos arrugan la hoja cuando entiende lo que sucede, sacando su propio celular para verificar que, efectivamente, la fecha coincide.

Había estado muy abrumado como para darse cuenta de las cosas.

Alguien había cambiado su agenda.

— E-Esperen... ¡Alguien me ha saboteado!

— ¿Ah, sí? Bueno, eso no importa ahora. Tu descuido nos ha costado una importantísima ficha en nuestro juego de ajedrez. Serás destituido del caso.

— ¿Q-Qué? —Estupefacto, busca algún indicio de que todo se trate de una penosa broma.

— Escuchaste bien. De ahora en adelante, volverás a ser el maldito detective público que eras antes y, créeme, eso es mucho para ti. El caso de Usagi no estará más a tu cargo. No más acceso a información confidencial y ni siquiera podrás meter tus narices. Se acabó.

— ¡N-No! ¡No! ¡Tú no tomas esa clase decisiones!

— Ese no ha sido su decreto, Jimin. Es mío.

Tiembla cuando el capitán Lee se acerca, con Taeyong sonriendo de manera burlesca a su lado, disfrutando de su situación. El hombre bebe de un vaso de café con el famosillo logo de Starbucks impreso en él.

Hate Me (Kookmin).Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora