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Si era muy sincera, el mes transcurrido sin su mejor amigo había sido demasiado lento, tedioso y muy, muy aburrido.

Para Seori, la ausencia de Jimin había recaído en estarse moviendo continuamente siguiendo órdenes de su superior, Yoonha, o como le había estado llamando los últimos días, Unnie.

Es muy estricta y quisquillosa, pero no se queja. La alfa le invitaba a una especie de... citas en las que habían comenzado a fortalecer su lazo. Su relación había menguado a un punto en el que se quedaban charlando durante horas sin reparo. Muy dentro suyo, aquella mujer le resultaba tan atractiva que le habría robado un beso en una noche de luna creciente.

Por su lado, Soobin se había reintegrado a sus actividades el miércoles de esa semana, recuperado y con una energía contagiosa. El alfa estaba muy convencido de que debido a la ausencia de un cuerpo, Jimin seguía vivo. 

En el caso de Hoseok, habían contemplado la idea de que probablemente Park dejase una pista en alguna parte sobre sus hallazgos. Shin estuvo de acuerdo cuando le comentaron sus sospechas, y ahora se dedicaban a seguir religiosamente el mismo camino que el detective había trazado antes de su desaparición, como el mapa de un tesoro pirata.

Jung se había hecho muy cercano al oficial Kim Taehyung, quien había tenido un éxito escandaloso luego de completar sus actividades con eficiencia. Para el capitán Lee, el alfa, quien se había teñido de castaño la semana pasada, resultaba como un gran hombre en el que depositaba más confianza de la debida.

Las cosas estaban medianamente circulando con normalidad. Ese día, sentada sobre una mesa en la cafetería a la vuelta de la esquina y disfrutando de su hora libre, escucha que alguien toma asiento a su lado. Cuando eleva su mirada somnolienta, una sonrisa cuadrada y entusiasta señala el periódico oloroso a tinta negra que compró luego de salir de casa.

— Veo que Shin está siendo bien recibida por los medios.

El lugar está semi-vacío, pues es una hora en la que gran parte de sus compañeros van a comer algo a los restaurantes de comida rápida, pero ella prefería la tranquilidad y el jazz del Starbucks en el que ya conocían su bebida favorita y le atendían con una sonrisa amable. La cafeína, además, es necesaria ese viernes en el que únicamente anhela llegar a casa y ahogarse en helado de chocolate.

— Sí... Dicen que es muy responsable, y es una alfa —Taehyung asiente. Por primera vez en días, se da cuenta de que una sonrisa sincera se extiende por sus labios— Te ves muy contento, ¿Algo en especial?

— Bueno... —Ambos desvían su mirada al uniformado pidiendo en la caja.

— ¿Hoseok? —Seori piensa unos momentos. Una sonrisa cómplice se desliza lentamente por su pequeña boca— ¿Hay algo sucediendo entre ustedes, no es cierto?

Al castaño se le tiñen las mejillas y sus orbes vagan nerviosamente entre el alfa pelirrojo y su semblante inquisitivo— Y-Yo... No lo sé... Quiero decir... no quisiera emocionarme tan pronto.

— Hoseok es muy buena persona. Estoy segura de que ambos harían una excelente pareja.

— ¿Lo crees? —Sus ojos se iluminan poco antes de que su ánimo recaiga— ¿No tienes problemas en que ambos seamos... alfas?

La omega ríe, doblando las hojas de su periódico y posicionando sus manos entrelazadas sobre la primera plana, en la que hablan sobre que la tasa de decesos ocasionados por Usagi ha disminuido un notorio porcentaje a comparación de meses pasados.

— ¿Por qué tendría problemas con eso?

Cuando se encoge de hombros, Hoseok se aproxima y saluda con un gesto amistoso, rodeando la mesa hasta que puede tomar asiento a un lado de Kim.

Hate Me (Kookmin).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora