09 ‹ spiderweb

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El plan que había desarrollado para tener una confrontación directa con algún peón de Usagi, lo desarrolló durante la madrugada mientras pensaba en su conversación con Jihoon.

Todo indicaba a que Usagi tenía a varias personas, en su mayoría omegas, trabajando para él.

En una pizarra de corchos tenía la fotografía de Byul-yi anclada, luego los sitios frecuentados dentro y fuera de Seúl. Las víctimas destacables y sus crímenes o aquello que pudo ser motivo de quedar bajo el ojo crítico de Usagi. Inclusive estaba su fotografía, pues las últimas veces mantuvo contacto con la especie de secta que tenían.

Añadió la incógnita de Jeon Jungkook, pues por alguna extraña razón, sentía que su caso y el de Usagi eran más cercanos de lo que parecía.

Mientras pensaba en que la posibilidad de llegar al asesino era mediante su séquito, entonces había contactado a Hoseok para que fuese el alfa que ficharían como siguiente víctima.

El policía había accedido con la condición de que pagara su cena después. Al principio se rió por la ocurrencia del mayor, pero al ver que iba en serio con su precio, le prometió llevarlo al restaurante que más le atrajera de Busan durante sus siguientes vacaciones.

Entonces se habían reunido en Itaewon, y tenían que hacer ver como si fuese una salida casual, sin trabajo de por medio. Una salida entre dos amigos que terminaría en una desastrosa conclusión. La forma era hacer ver a Hoseok como una amenaza para atraer a los cazadores de alfas.

Y aunque creía que no funcionaría, al final tenían a Kim Yong-sun en la estación de policía, sin poder trasladarla hasta que suficiente información facilitara la tarea del detective, quien constantemente le interrogaba hasta que el sol caía y ambos estaban exhaustos por discutir sobre moral.

Los días pasaban y la tensión entre los trabajadores se hacía más densa.

Esa tarde, luego de llenar papeleo, decide escaparse para ir al hospital a visitar a su compañero, quien había despertado esa mañana preguntando por él con insistencia.

Al llegar es bien recibido por la hermana menor del muchacho, Choi Hyojung. Ella le explica que han tenido que recetarle tranquilizantes al alfa pues reflejaba un severo diagnóstico en ansiedad que comenzarían a tratar lo más pronto posible.

Al adentrarse en la habitación resguardada por dos robustos policías asignados por él, la vista de Soobin recostado sobre la cama con sus párpados cerrados le brinda una sensación de calma similar a la que transmite el oleaje del océano.

Se acerca hasta que sus dedos acarician el pálido brazo del policía, y se sobresalta cuando éste le mira con somnolencia. Sonríe cuando lo identifica, e incluso jura percatarse del brillo que ilumina sus ojos cuando estrecha su pequeña mano entre la suya.

Tiene un feo rasguño sobre su mejilla y está seguro de que no es el único a lo largo de su anatomía. Inclusive una mordedura en su clavícula se expone de una manera grotesca, con hematomas a su alrededor.

— ¿Cómo te encuentras?

— Mejor, ahora que sé que estás bien. Gracias por... salvarme.

— Gracias a ti, idiota —El azabache le mira con sus ojos abiertos, confuso— Eres un idiota por haberte arriesgado de tal forma por mí.

— Jamás dejaría que alguien te tocase un pelo, hyung.

Jimin sonríe, acariciando el suave relieve de sus mejillas enrojecidas. Después de eso, sus manos envuelven la izquierda del jovencito, quien emana feromonas de alegría por la cercanía.

Hate Me (Kookmin).Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora