➤ THE END II

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«Siempre persiguiendo las viejas memorias»

Jimin rememora la última vez que su vida no fue un completo desastre. ¿Fue aquella noche en la que Namjoon y él cenaron en su restaurante favorito? Él le había comentado sobre lo espontáneo que era al hablarle de sus recuerdos más jóvenes de amor.

A pesar de todo, él ya sabía que moriría. Estaba previsto, pero nunca fue capaz de compartir con él sus pesadillas de media noche, que lo atormentaban constantemente hasta que le ordenaba entre gritos que saliese de la habitación.

¿De haberle dicho, su muerte habría sido menos dolorosa? ¿O Jimin habría hecho lo posible por evitarla?

Siente que todo es tan distante, aunque esté siendo arrastrado por un suelo desigual. Se pregunta si está muerto, o si es el único sobreviviente. Después de todo, lo último que escuchó fue la alterada voz de Yeonjun, exclamando; "¡Vamos a volcarnos!".

Entonces habían chocado.

Sus ojos tardan en abrirse, más pesados de lo normal. A través del lazo, puede sentir angustia, miedo y furia ensordecedora en partes iguales. Jungkook está en crisis, sosteniendo su cabeza y formulando palabras que puede leer a través de sus labios pero no escuchar.

Seokjin está a su lado. Parece que su preocupación está oscureciendo su rostro, que se ilumina apenas lo ven reaccionar.

Tenemos que llevarlo, estamos perdiendo tiempo clave... —Jungkook asiente, desesperado. Sus voces no son muy claras.

— ¡Yeonjun! ¡Jackson! Quiero que lleven a Seokjin y a Jimin a salvo hasta la mansión...

— Pero Jungkook... —El menor busca objetar. Tiene un corte en su sien y hay un brote menor de sangre corriendo en hilos. La imagen de esclarece y él mismo toca su nariz, de la que brota un delgado hilo de cálida hemoglobina.

Estaré bien —Asegura, sin embargo; no hay seguridad firme en su tono.

— Promételo...

— ¡Sólo váyanse! —Mucho más consciente, es capaz de ver la transformación de ambos hombres en enormes lobos, aunque hay una distinguida diferencia entre alfa y omega.

Su mano alcanza la temblorosa de su destinado, que al verlo mucho más despierto, suspira por el alivio, acariciando su mejilla izquierda con suavidad. Sabe que está recostado sobre sus piernas, bajo un árbol que deja caer un par de hojas verdes.

— ¿Q-Qué sucedió? —Hay gritos a la lejanía y una sirena de policía.

— Nada por lo que debas angustiarte. Van a llevarte a la mansión, yo tengo un par de asuntos que atender pero prometo llegar por ti, ¿está bien? Seokjin se encargará de ti.

— Pero Jungkook...

— Estaré bien, ya verás.

— Siempre dicen eso en las películas de romance pero al final uno queda viudo. Por favor, mantente a salvo... tenemos un cachorro que criar... —Jungkook se ríe, acuoso, pero es una risa genuina. El dorso de su mano limpia un rastro de tierra sobre su frente.

— Vete tranquilo amor, es una promesa. No voy a morir, al menos, no hoy. Será el fin cuando tenga que ser, pero no dejaré que suceda antes de que tengas la vida que siempre deseaste.

— ¿Promesa?

— Promesa.

Suelta su mano cuando, con mucha dificultad, logra subirlo sobre el lomo del feroz lobo negro que gruñe cuando aprieta de más su pelaje en busca de aferrarse a él. Murmura atropelladamente un par de disculpas antes de recibir el casto beso de Jungkook, quien trata de ocultar la manera en la que debe cojear para caminar.

Hate Me (Kookmin).Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora