Ha pasado un mes, largo y despiadado.
Aunque comienza a ver la vida con más color, sigue preguntándose, muy dentro suyo, qué fue aquello que lo llevó a perder a Namjoon de esa forma. ¿Había hecho algo mal? Si lo hizo... ¿No tenían la suficiente confianza para decirlo?
Si su corazón ya latía por alguien más, ¿no pudo haberlo dicho?
¿Así se sentía Taehyung ahora? Quien apenas se pasaba por la mansión para dar reportes y no podía mirar a Jungkook sin casi echarse a llorar.
Tenía muchas incógnitas, muy pocas respuestas y un nudo hospedándose en su garganta mientras sus dedos acarician por encima del cristal la fotografía que lo acompañó en la cúspide de su dolor cada momento, cada altibajo y lágrima que derramó sobre sus almohadas.
Está sentado sobre la cama, con aquel marco sobre su regazo mientras una lágrima cae desde su nariz y choca en el cristal, rompiéndose y escurriendo.
La puerta se abre y Hana se adentra. Su cabello ahora es pelirrojo y liso, muy bonito. Ha descubierto que el aroma natural de la omega es la lavanda. No hay rastro de frutos rojos, pero sigue siendo muy agradable para su sensible olfato.
— ¿Sigue siendo difícil?
— Mucho... y aunque intente odiarlo, no puedo del todo. Aunque todo lo que hizo grite "ódiame", simplemente no puedo, no cuando lo amé... tanto.
— Te entiendo —Murmura, balanceando sus pies sentada a un lado suyo— Si Yoongi fuera Namjoon y yo fuera tú, tampoco podría odiarlo. A veces el amor es más fuerte que todo sentimiento, por eso existen tantas parejas tóxicas.
— ¿Quieres mucho a Yoongi, no es así?
— Lo hago... —Sonríe, como toda una muchacha enamorada hasta las uñas de los pies.
— ¿Cómo se conocieron?
— Para cuando Yoongi salió de la cárcel, yo ya trabajaba con Usagi. Ese día lo acompañé a recogerlo, y fue tan incómodo cuando fuimos a comer y Jungkook nos dejó solos y ninguno podía iniciar una conversación sin que fuese muy incómoda. Tampoco ayudaba que hubiese muchas personas interesadas en él, acercándose a preguntar por su número. Entiendo que sea un alfa atractivo, ¡pero el pobre hombre acababa de salir de la cárcel!
Jimin se ríe ante la exasperación de la mujer, cuyos ojos ruedan ante el recuerdo.
— Al principio nos llevamos mal, creo que su actitud y la mía eran tan distintas que preferíamos evitarnos de ser necesario. Hasta que... bueno, conoció a uno de los chicos con los que salía. Era un alfa, uno de esos típicos chiquillos que lucen como ángel pero en realidad son una cosa bárbara.
— ¿Qué sucedió con él...?
— Yo... había desarrollado un miedo inmenso a enamorarme, pero mis celos me orillaron a buscar parejas que me ayudaran con eso y al mismo tiempo que sirvieran como terapia. Este sujeto, en cuestión, la primera vez que vio la cicatriz en mi cuello enloqueció con sus ideas primitivas y se puso muy... agresivo. Dijo que no debí haberle ocultado eso...
El omega niega, y entonces recuerda lo poco que a Soobin le importaba ese detalle en él. Ese muchacho es un cielo.
— Yoongi escuchó aquello y recuerdo perfectamente que en media crisis entró como un demonio y... vaya, jamás lo vi tan molesto. En ese momento nos tomamos en serio el uno al otro.
— Es... bueno, creo que ambos merecían una vida feliz como pareja.
— Así es, pero se trata de superar y avanzar —Sabe que tiene razón, pero es más fácil decir que hacer— Nunca podrás olvidar, quizás, pero llega un momento en la vida en que estancarte te hará más daño que perdonar.
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Hate Me (Kookmin).
FanfictionSer un omega dentro de una sociedad que restringe los derechos a una educación y proceso laboral decentes a los de su jerarquía no es nada fácil. Jimin lo tuvo claro tras el asesinato de su alfa, miembro de la policía nacional. Se ve obligado a olv...
