Ser un omega dentro de una sociedad que restringe los derechos a una educación y proceso laboral decentes a los de su jerarquía no es nada fácil. Jimin lo tuvo claro tras el asesinato de su alfa, miembro de la policía nacional.
Se ve obligado a olv...
El salón principal está lleno de invitados con trajes confeccionados de alta costura. Alfas, omegas, betas. Un cóctel de aromas danzando alegremente por el ambiente. Todos disfrutando de la música clásica que los expertos contratados tocan en una tarima improvisada al final del espacio, debajo de un enorme ventanal que deja ver las estrellas.
Entre un grupo de personas que se saludan educadamente, se abre paso un muchachito de grandes y expresivos ojos, que analizan cada rostro desconocido, buscando uno en particular. Su cabello azabache brilla debajo de la luz cálida.
Enfundado en un traje color negro con una camisa color vino debajo de su saco, el joven alfa se detiene en el centro del salón, al inicio de las escaleras mirando con indecisión al segundo piso. Vacila unos segundos antes de colocar un pie en el primer escalón.
— Mamá dijo que debíamos ser buenos anfitriones y cumplir los deseos de los invitados —Escucha la delicada voz de una mujer a sus espaldas. Una sonrisa se ensancha en su propio rostro.
Al dar media vuelta, los grandes ojos de su hermana mayor le escudriñan divertidos. Sus brazos están cruzados a la altura de su pecho, el cual yace cubierto por un vestido a la talla de un pálido color rosado. Su cabello ondulado, recién teñido de rubio, cae sobre sus hombros perfectamente estilizado.
— Te estaba buscando —Al acercarse a ella, enreda uno de sus dedos en un dorado mechón que cae a un costado de su rostro— El rubio te sienta bien.
— A ti te queda bien el negro. ¿Quién diría que terminaríamos tiñendo nuestro cabello al mismo tiempo?
— Por algo somos hermanos, Jihyo. Estamos conectados —La mayor le dedica una amplia sonrisa, antes de separarse con el más delicado andar para encaminarse al otro lado del salón principal. Jungkook le sigue de cerca.
— YongSun está insoportable, parece que ha discutido con sus padres otra vez. Al parecer van a contratar seguridad especial para ella —Dice tras pasar a la mencionada, la cual permanece sentada sobre un sofá inmersa en el fondo de su copa de champagne. Jungkook advierte en las lágrimas estancadas en sus ojos.
— ¿Y eso por qué?
— Sus padres quieren mantenerla protegida —La muchacha ahoga un suspiro, saludando con una reverencia a los mayores que se topan en su camino— La comprometieron con un alfa de la familia de los Choi. Al parecer fue decisión de último minuto, pues los Choi ya tenían a su hijo comprometido con un omega. Sin embargo... desapareció.
— ¿Qué? —Jungkook le mira aterrado, la falta de serenidad en el rostro de su hermana mayor provocan que se detenga a medio andar.
— Es difícil. Al parecer se enamoró de quien no debía, ¿Sabes? Pero él prefirió su propia felicidad y huyó —El silencio entre ellos sobresale entre todo el bullicio a su alrededor. Jihyo parece perdida, con su rostro ausente de una mínima pizca de alegría— Quisiera tener su valentía. Ahora YongSun va a tomar su lugar y le asignarán guardias personales para controlar sus salidas.
— Jihyo... —Es un destello, algo fugaz, pero Jungkook pudo ver la tristeza ocultarse entre los brillantes ojos de su hermana cuando ella se gira y le da la espalda. Quiere abrazarla y decirle que todo estará bien, pero ni él sabía con certeza qué sucedería después.
— Nos vemos al rato, hermanito.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.