Es un día cálido, las nubes blancas se dispersan por el cielo azul como pinceladas a un lienzo celeste, dándole un bonito y estético aspecto que, ante la perspectiva de Jimin, es una maravilla natural difícil de recrear y conservar su tan inmaculada belleza.
El muchacho cierra sus ojos cuando una fresca ventisca con olor a primavera acaricia su rostro con parsimonia y hace danzar sus pestañas. Sus manos se entierran en el césped húmedo. Puede incluso sentir las diminutas partículas de tierra colarse entre la división de sus uñas con la piel de sus dedos.
Se acuesta sobre la manta cuadriculada color blanco con rojo, disfrutando la fresca sombra que amistosamente le obsequia el lozano sauce recién florecido sobre él, que por el danzar de sus hojas debido al viento emite un sonido que, combinado con las lejanas risotadas de los cachorros, resulta ser melodioso a oídos del omega.
Escucha el pasto crujir tras ser pisado y entonces abre sus ojos, hallando sobre sí al moreno rostro pintado con una hermosa y radiante sonrisa de su pareja, que se ha doblegado y agachado para encarar al rubio con sus ojos ocultos por el abultamiento de sus mejillas, decoradas por preciosos hoyuelos.
Jimin suelta una armónica carcajada cuando la hierba a su lado se hunde por el peso del alfa, que ha decidido recostarse junto a él para también apreciar la hermosura del celeste mar nuboso sobre ellos. Una vez ambos recostados, sus manos se encuentran y entrelazan sus dedos.
— Veo una tortuga —Dice de repente el más alto. El omega gira su cabeza para mirarle con diversión.
— ¿Qué?
— Ahí, justo ahí. Esa nube tiene forma de tortuga —Señala entre risas el alfa, sin embargo, Jimin se mantiene perdido en el brillar de sus orbes color chocolate.
— ¿Ah, sí? —Su mirada se mueve a un montón de nubes, acumuladas y con apariencia pomposa— Pues esas parecen dos lobos... ¡Somos tú y yo!
— El universo nos adora —Ríe Namjoon, mirando con amor la forma en la que los rasgados ojitos de Jimin se iluminan por sus palabras y sus bonitas mejillas redondas se tiñen de un leve tono carmesí. El agarre de sus manos se afianza.
El omega se reincorpora en su sitio, sentándose a manera que puede abrazar sus propias rodillas. Su pareja le imita en silencio, observando a varios cachorros corretearse entre sí envueltos por un agradable entorno familiar. Namjoon se gira para observar los brillantes orbes color miel de su pareja seguir las pequeñas siluetas a la lejanía.
Con su abultada mejilla recostada sobre sus brazos apoyados en sus rodillas, entonces el rubio cuestiona: — ¿Cuándo podremos tener nuestros propios cachorros, Joonie?
El moreno se tensa mientras su mano derecha, oculta por su cuerpo ante los ojos brillantes del omega, arranca varios pedazos de tierno verde césped. Relame sus labios y baja su mirada a su regazo, buscando algo en donde perderse.
— Yo... Pronto, amor, sigo pensando que aún no es tiempo... —Contesta, desviando su mirada para cegarse de la dolorosa decepción que apaga los ojitos de su pareja.
— Siempre dices lo mismo... —Con un puchero, Jimin observa al frente nuevamente— Desde hace un año vienes prometiéndome una familia...
— Lo sé, cariño, pero debes comprender que mi trabajo me lo impide... Los pondría en riesgo a los dos... —Su ancho brazo rodea la esbelta espalda del más bajo, atrayéndolo a su cuerpo— No te desanimes, cariño, ya tendremos todo el tiempo del mundo...
— ¿Lo prometes? —Jimin, con sus ojos irradiando esperanza, cuestiona. A Namjoon le es imposible negarse al dedo meñique extendido de su pareja, por lo que, enrollándolo con el suyo, asiente.
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Hate Me (Kookmin).
FanfikceSer un omega dentro de una sociedad que restringe los derechos a una educación y proceso laboral decentes a los de su jerarquía no es nada fácil. Jimin lo tuvo claro tras el asesinato de su alfa, miembro de la policía nacional. Se ve obligado a olv...
