Ha pasado una semana. Una semana en la que se ha ensimismado en mantenerse encerrado en su habitación, con las cortinas cerradas y el móvil apagado.
Jimin está muy indispuesto. Para empezar, cree que tiene una fuerte infección en su estómago pues las náuseas apenas le permiten tomar agua. Seori ha ofrecido llevarle al médico un par de veces, pero no sabe si siquiera tiene la suficiente fuerza en sus piernas para ir.
Su hermana e incluso Dahyun han estado llamándole hasta el cansancio. Deben haber visto ya las noticias. Su lástima, sin embargo; es lo que menos necesita en sus días de tristeza absoluta. Su omega está de acuerdo, devastado por la ausencia de Jungkook, quien está seguro que le odiará tanto como él lo hizo alguna vez.
Escucha la puerta de su habitación abrirse; Seori le brinda una mirada angustiada bajo el marco de su puerta.
— Jimin...
— Te dije que te fueras...
— Por favor... sé que estás deprimido, pero debes por lo menos comer. Te traje una hamburguesa de nuestro restaurante favorito...
— ¡Vete de aquí! —Vocifera. La muchacha, cansada de su trato, deja caer la comida en un golpe sordo.
— ¡No! Me tienes harta, Jimin. Sabes que estoy haciendo lo posible por entenderte y aún así me tratas de la mierda.
— Ese es el problema. Deja de hacerlo porque nunca vas a entender lo que estoy sintiendo. Lo tenía todo y lo perdí, una vez más.
— ¡¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?! ¡Date cuenta, Jimin! Por fin lograste lo que tanto querías. Jungkook fue el idiota que asesinó a Namjoon y al fin pagará las consecuencias.
Jimin se irgue, dándole la espalda. Un sollozo escapa de sus labios conforme abraza sus rodillas y oculta su rostro entre ellas, buscando el consuelo de alguien que está tan cerca pero tan lejos de él...
— Me enamoré, Seori...
— ¿Perdona? —Parpadea. No sabe si ha escuchado del todo bien...
— Me enamoré de Jungkook.
— Pero Jimin, ¿qué dices?... Él es...
— Ya lo sé. Ya lo sabía todo.
Hay un silencio tan largo que escucha los susurros de los árboles a la distancia, motivados por un viento turbulento. Al girarse, la omega está contrariada, sosteniéndose de la fría perilla de su puerta.
— ¿Desde cuándo?
— Después de que me secuestrara, comprendí muchas cosas. Supongo que en parte influyó que sea mi destinado...
— ¿Tu qué?
— Mi destinado.
— Jimin... de todas las personas...
— ¡No me mires a mí! Yo no decido esas cosas... —Ella frota su rostro, dándose un par de palmadas a sus mejillas.
— Jimin, ¿sigues con malestar estomacal?
— Sí, ¿por qué?
— Durante tu celo, ¿Jungkook y tú usaron protección?
Jimin parpadea confundido, tratando de hacer memoria. La verdad es que ni siquiera lo consideraron, confiando en que el omega es incapaz de concebir. La mujer que le ayudó a romper el lazo con su omega se lo dejó claro.
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Hate Me (Kookmin).
Fan-FictionSer un omega dentro de una sociedad que restringe los derechos a una educación y proceso laboral decentes a los de su jerarquía no es nada fácil. Jimin lo tuvo claro tras el asesinato de su alfa, miembro de la policía nacional. Se ve obligado a olv...
