Capitulo 19

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Comienzo a dar vueltas por todo el palacio, mis pasos son rápidos y dispersos como si al caminar pudiera encontrar una respuesta entre todos los pensamientos que invaden mi mente. Cada rincón de este palacio parece reflejar mi confusión, y me siento atrapada en mi propio caos.

Repaso mi vida, una vida que ha sido un vaivén de momentos de dicha y momentos de desgracia. Ahora, al mirarla con perspectiva, me doy cuenta de cuán feliz he sido, a pesar de todo lo que he enfrentado. He aprendido a recuperarme de las peores situaciones, y aunque la pérdida de Kahir me ha dejado destrozada, no puedo rendirme. No puedo dejar que todo lo que hemos construido se derrumbe por la tragedia.

Mis recuerdos se centran en los últimos meses de mi reinado, en las miradas dulces de Kahir, en sus palabras llenas de esperanza y amor. Las lágrimas me resbalan por las mejillas, y por un momento me detengo, mirando al vacío. Ahora lo sé, pienso. La respuesta siempre ha estado ahí.

Me cambio de ropa con rapidez. No puedo permitir que me vean desaliñada en un momento como este. Me pongo un vestido ligero, sencillo pero elegante, y salgo rápidamente hacia el estudio de Kahir. Ese lugar sigue lleno de su presencia, sus cosas aún siguen intactas, como si él estuviera allí, observándome con su serenidad acostumbrada. Me invade una sensación extraña, el aire está impregnado de su esencia, y por un instante, el dolor de su partida se atenúa.

Me siento frente a su escritorio y cierro los ojos. Kahir siempre pensaba en sus súbditos, en su seguridad, en su comodidad. ¿Cómo podría yo hacer lo mismo?  Los astrónomos y sabios han dicho que no hay forma de detener la luna, que el destino es inevitable. Pero... ¿y si hay algo que aún podemos hacer? Pienso. Sí, si podemos salvar a aquellos que dependen de mí. Al menos a ellos.

La ciudad no se salvará, eso lo sé, pero nosotros sí. Es un pensamiento amargo, pero es lo único en lo que puedo aferrarme ahora. Con esa determinación, busco a Scheherazade por todo el palacio, pero no la encuentro. Al pasar cerca de la cocina, escucho ruidos extraños y decido acercarme. Me asomo a la entrada y allí está Light, haciendo esfuerzos inútiles por no hacer ruido, lo cual sólo provoca que se caigan unas frutas. No puedo evitar reírme a carcajadas al ver su torpeza.

Light se apresura a recoger las frutas que se le escurren una y otra vez de las manos, hasta que, en un intento por alcanzar las que caen al suelo, tropieza y cae de espaldas. Me acerco a él, sin dejar de reír, y le extiendo la mano para ayudarle a levantarse. Sin embargo, él se levanta rápidamente sin mi ayuda.

—Gracias por tu ayuda, pero no la necesito...—Dice, más orgulloso que avergonzado.

—Está bien—Le respondo, conteniendo la risa.

Pero Light evita mi mirada mientras tapa algo detrás de él. Mi curiosidad me lleva a intentar ver qué es, pero él se interpone, evitando que pueda echar un vistazo. Me pongo de puntillas para tratar de ver por encima de su hombro, pero él se mueve rápidamente. Finalmente, decido dar un paso y apartarlo ligeramente para poder ver mejor.

Lo que veo me sorprende. Una canasta llena de frutas y flores frescas. Pero lo que más me llama la atención es un sobre con mi nombre en la parte superior. Mis ojos se abren de par en par al reconocer la letra adornada pero irregular del genio. Intento tomarlo, pero en el último momento, Light me detiene, poniendo su mano para impedir que lo abra.

—No lo abras...

—¿Por qué?—Pregunto, extrañada.

—No lo hagas— sus dulces ojitos me dan una súplica.

Light guarda rápidamente el sobre en su bolsillo y, sin decir nada más, sale de la cocina. Lo sigo hasta la puerta, y en el umbral, aprovecho para hacerle una pregunta.

—¿Sabes dónde está Scheherazade?

Light asiente, sin volverse, y me hace un gesto para que lo siga.

Nos dirigimos rápidamente hacia la sala del trono. Cuando llegamos, me señala la entrada.

—Allí está—Me dice.

Escucho voces provenientes del interior, y las puertas están cerradas. Me detengo un momento, dudando.

—Light...—Digo con voz baja.

—¿Sí?

¿Quién más está dentro?

No lo sé, vi a algunas personas entrar con ella.

Mi corazón da un vuelco. Sé exactamente quiénes están allí adentro. Son mis inseguridades personificadas, aquellos que quieren verme caer, que se ríen de la "elección equivocada" que hizo Kahir al casarse conmigo. Cada uno de ellos me observa, evaluando mis fallos, esperando que no pueda soportar la presión. Sé que no soy la reina perfecta, mi pasado no es claro, pero... el amor... el amor fue más fuerte que todo lo demás.

Respiro profundamente, dándome valor, y sacudo un poco mi vestido para calmar los nervios. Me vuelvo hacia Light.

—Deséame suerte—Le pido.

—Suerte...—Dice él, algo nervioso.

Es la hora de la verdad. El destino de Luna Llena está en mis manos. El resultado dependerá de cómo enfrente este momento. Si me dejo vencer, todo se perderá. Pero si soy fuerte, si soy quien Kahir creyó que podía ser, entonces... hay esperanza.

 hay esperanza

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