AERIS
Sentía las gotas de sangre en mi piel tanto como ese miedo recorriendo todo mi cuerpo. Yo no creía en lo sobre natural, ni en fantasmas, mucho menos en los zombies, pero lo que veía era más claro que el agua, Eddy Connor estaba vivo, en frente de mi, con una apariencia bastante escalofriante; sus ojos destellaban un color verde muy fuerte, su piel era tan pálida que sus venas entre azules y moradas se notaban por debajo de su piel... Aun con el estado de shock presente, note su disfraz ensangrentado, era el vestuario de payaso, él era el payaso que estaba en la casa. De inmediato reaccioné, y mi boca habló por sí sola...
—Jade... Hanzel... ¿Qué les hiciste?—Juro que nada de mi cuerpo se movió más que mis labios.
Le había hablado a un chico que hasta hace unos días había sido declarado oficialmente muerto. Pude notar de reojo a Seth mirándome.
—Ayúdenme...—Repitió Eddy con esa voz ronca y seca dando un paso hacia nosotros.
—¡Aléjate!—Gritó Seth—¿!Qué le hiciste a mi hermano!?
Su voz se entrecortaba.
—Yo... No puedo controlarme...—Dijo dando dos pasos acelerados hacia mi.
Y una vez más, como si no fuera suficiente, mi rostro había sido impactado con sangre. Un disparo en seco había sonado dejando en mis oídos un sonido irritante, haciendo que por inercia me agachara y colocara mis manos en ellos.
Eddy había recibido un disparo en la cabeza, cayendo justo en frente de mi. Detrás de él apareció el Sheriff O'lain y sus oficiales. Quisiera decir que me sentí segura en ese momento pero no era así.
SETH
7:33 p.m.
No entendía qué estaba pasando, tenía frente a mis ojos el cuerpo de Eddy cayendo como si todo este tiempo hubiese estado vivo.
Me acerqué a Aeris quien estaba arrojada en la tierra húmeda viendo el cuerpo de Eddy a su lado. Al sentir su cuerpo pude notar como este temblaba así que la abracé lo más fuerte que pude, me quite mi chaqueta sin importar lo que ya había dicho, la cubrí con ella y con mis manos tomé su cara para dirigir su mirada a la mía.
—Mírame a mí...—Susurré.
El Sheriff O'lain había volteado el cuerpo de Eddy, dejando ver ese agujero sangriento en todo el medio de su cabeza. Era asqueroso. Él se encontraba verificando si era él, aunque ya lo sabía, su rostro y ese suspiro profundo lo decían todo, algo muy malo más allá de lo que podíamos imaginar estaba ocurriendo en Arcade.
—¡Llévenselos de aquí!—Gritó.
—Vengan conmigo—El oficial Charlie intentó tomar a Aeris pero ella solo se aferró más a mi.
—Necesito llevarlos a un lugar seguro—Dijo.
—Yo la llevó—Respondí. Él asintió comprensivamente.
—Hay una ambulancia esperándolos.
Ahora con el camino un poco más claro y lleno de oficiales pudimos salir del infierno en donde nos habíamos metido. Al salir completamente de la neblina pudimos ver detrás de una cinta amarilla a las personas de la feria, aterradas de vernos. Ambos estábamos manchados de sangre, Aeris mucho más.
Sentí un alivio enorme al ver a mi hermano detrás de esa cinta, de inmediato él y Jade salieron corriendo hacia nosotros, ignorando a los oficiales que les decían que se detuvieran. En ese momento Aeris se separó de mí para abrazar a Jade, y yo para abrazar a mi hermano.
—¿Estás bien?—Me preguntó con miedo en sus ojos.
Realmente no tenía respuesta y eso lo dijo todo.
—Por favor, la ambulancia los espera—Dijo el Oficial Charlie detrás de nosotros.
—Estamos bien, en serio—Dije.
—¿A ti te parece que ella esté bien?—Dijo apuntando con su cabeza a Aeris, quien solo mantenía su mirada baja.
—Tu mamá ya sabe lo que paso, te está esperando en el hospital. A ustedes dos los llevaré a casa—Dijo refiriéndose a Hanzel y a Jade—Y tu mamá ya fue notificada también, está en camino—Finalizó.
Aeris nos había dicho que su mamá estaba en la ciudad, resolviendo asuntos personales. Sentía la necesidad de protegerla y de hacerle saber que no me iría de su lado ni la dejaría sola. Ella volvió a mis brazos y ambos nos dirigimos hacia la ambulancia.
Nos hicieron un chequeo breve en el transcurso, Aeris estaba bastante agitada, así que le dieron una bombona de oxígeno para ayudarle a respirar mejor. Yo me sentía más en calor con la manta gruesa que nos había dado el paramédico.
En el camino nadie decía nada, solo se escuchaba el radio del conductor, diciendo cosas que no entendía muy bien.
Aeris no despegaba sus ojos del suelo, estaba en estado de Shock, y yo lo estaba igual, a mi manera. Trataba de tomarme todo con calma, trataba de no volver a esa imagen, estaba evadiendo mis emociones, no sabía que vendría ahora, todos merecíamos explicación de lo que estaba ocurriendo... Arcade tenía que saber sobre lo que había pasado esta noche.
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ARCADE
Science-FictionEn un grupo de adolescentes de Arcade se prende la chispa de la curiosidad y comienzan a cuestionarse acerca de qué está pasando verdaderamente en el pueblo, llevándose a sí mismos a investigar por su cuenta sin saber qué les espera... Un escalofria...
