Capitulo 8: Bajo las luces
—Ho...hola, señor Hyūga— contestó ella. Se preguntó por qué había comenzado a sentir una sensación extraña en el estómago al verlo.
—Creo que ya conoces a Ino.
—Por supuesto —afirmó ella al comprobar la presencia de la rubia—. Me alegro de volver a verla —añadió. Entonces, Sakura se volvió a su acompañante y lo presentó también. Sai le dio la mano a Neji con su habitual sonrisa tatuada en el rostro.
—¿Hyūga Neji? ¿De verdad es usted Hyūga Neji? —exclamó Sai, lleno de incredulidad.
—No conozco a ningún otro —respondió él, asintiendo con la cabeza.
—Por favor, únanse a nosotros para tomar una copa —sugirió Sai mientras indicaba la mesa.
Una imperceptible sonrisa se dibujo en el rostro de Neji tras la invitación. A continuación, miró a Sakura, que estaba haciendo todo lo posible por ocultar la incomodidad que sentía.
—Sí, por favor —dijo ella, con escrupulosa cortesía y una sonrisa más falsa que las de su acompañante.
Lo miró a los ojos directamente, decidida a ganar la batalla con los extraños y poco comunes sentimientos que le producía la presencia de Neji. No obstante, cuando miró a su acompañante, la incomodidad se transformó en regocijo al observar que Ino se alegraba tan poco como ella de estar en su compañía. Tal vez la molestaba tener que compartir a Neji con alguien, aunque fuera por un breve espacio de tiempo.
—Los dos hicieron hecho una demostración impresionante en la pista de baile —comentó Neji—. Debén bailar muy a menudo para hacerlo tan bien juntos.
—No hay mejor compañera que Sakura —declaró Sai. Entonces, tocó suavemente la mano de la joven con gran afecto—. Ella es capaz de bailar con cualquiera.
—¿De verdad? —preguntó Neji—. Tal vez me permitas que te la robe durante unos momentos para comprobarlo por mí mismo.
El pánico se apoderó de Sakura y se reflejó en sus expresivos ojos. Se levantó con un sentimiento de indignación cuando Neji se acercó a ella y la ayudó a ponerse de pie sin esperar a que ella accediera.
—Deja de parecer una mártir —le susurró él al oído mientras se acercaban a la pista de baile.
—No sea absurdo —afirmó ella con admirable dignidad. Se sentía furiosa de que él pudiera leerla tan fácilmente.
Para infortunio de Sakura, la música se había hecho más lenta, por lo que Neji se colocó frente a frente con ella y la tomó entre sus brazos. Al sentir el contacto, Sakura sintió la abrumadora sensación de separarse de él, aunque se esforzó para que no se notara tanta tensión. Neji tenía el torso firme, una masculinidad abrumadora. El brazo que le había colocado alrededor de la cintura la acercaba mucho a él, tanto que sus cuerpos parecían fundirse mientras se movían por la pista de baile.
Inconscientemente, ella se había puesto de puntillas y había permitido que la mejilla descansara al lado de la de él. El aroma que emanaba del cuerpo de Neji asaltaba sus sentidos y le hacía preguntarse si se habría tomado su bebida con demasiada celeridad. El corazón le latía alocadamente contra el de él, por lo que tuvo que esforzarse para seguir los pasos que él marcaba.
—Tendría que haberme imaginado que se te daría muy bien bailar —murmuró Neji, contra la oreja de Sakura.
—¿De verdad? —replicó ella haciendo un gran esfuerzo por mantener un tono casual que no reflejara la excitación que experimentaba al notar la boca de él contra el lóbulo de la oreja—. ¿Por qué?
—Por el modo en el que caminas y en el que te mueves. Tienes una gracia tan sensual, un ritmo tan natural...
Sakura trató de reír al escuchar aquel cumplido cuando miró a Neji a los ojos. Sin embargo, se encontró perdida en ellos, incapaz de articular palabra. Los labios de ambos estaban a su suspiro de distancia...
—Siempre había creído que sus ojos eran como de acero —murmuró ella, consciente de que estaba poniendo voz a sus pensamientos—. Pero ahora... parecen más bien nubes.
—¿Oscuros y amenazadores como una nube de tormenta? —sugirió él sin dejar de mirarla.
—A veces —susurró Sakura, inmersa en el poder que emanaba del castaño—. Otras, son cálidos y suaves como la bruma de la mañana. Nunca sé si me voy a encontrar con una tormenta o con una leve llovizna. Nunca sé lo que esperar...
— ¿No? —repuso él mientras le miraba los labios—. Ya deberías saberlo...
Sakura luchó contra la debilidad que la invadió al sentir aquella respuesta y se aferró a la sofisticación.
— ¡Pero bueno, señor Hyūga! ¿Está usted tratando de seducirme en medio de una concurrida pista de baile?
—Uno debe aprovechar lo que está disponible. ¿Se te ocurre otro lugar? —replicó él.
—Lo siento —se disculpó ella. Entonces, giró la cabeza para que sus miradas ya no se cruzaran—. Los dos estamos comprometidos con otras personas. El baile se ha terminado —añadió, con la intención de soltarse de él.
Neji no se lo permitió. La estrechó con más fuerza contra su cuerpo y volvió a susurrarle al oído.
—No dejaré que te marches hasta que dejes de utilizar eso de «señor Hyūga» y empieces a usar mi nombre de pila. Yo estoy muy a gusto así —añadió, al ver que ella no respondía—. Eres una mujer destinada a estar entre los brazos de un hombre. De hecho, encuentro que encajas perfectamente en los míos.
—Muy bien —afirmó Sakura, entre dientes—. Neji, ¿te importaría soltarme antes de que me estrujes tanto que no se me pueda reconocer?
—Por supuesto —replicó él. Aflojó la presión, pero no la soltó—. No me dirás que te estoy haciendo daño, ¿verdad? —comentó, con una sonrisa.
—Ya te lo diré cuando me hayan hecho una radiografía.
—Dudo que seas tan frágil como tú quieres sugerir con esas palabras.
Mientras la conducía a la mesa, aún seguía rodeándola con el brazo. Se reunieron con sus respectivas parejas y el grupo charló durante unos minutos. Sakura sintió una inconfundible hostilidad por parte de la otra mujer, hostilidad de la que Neji no se dio cuenta o prefirió ignorar. No obstante, la joven modelo se sentía muy incómoda. Sintió un gran alivio cuando la pareja se levantó, después de que Neji rehusara la invitación de Sai para que tomaran otra copa. Ino mostraba un aburrimiento que no hacía nada por ocultar.
—Me temo que a Ino no le gustan demasiado las discotecas —explicó Neji mientras rodeaba con un brazo los hombros de la rubia.
Inmediatamente, Ino le dedicó una sonrisa de descarada invitación. Por su parte, Sakura sintió una serie de emociones que se negó a identificar como celos—. Esta noche sólo ha venido para agradarme a mí. Estoy pensando en utilizar una discoteca en el proyecto —le dijo a Sakura, con una enigmática sonrisa—. Creo que ha sido una suerte encontrarte aquí esta noche, Sakura. Así he visto mucho más claramente cómo organizado todo. Hasta el lunes. —concluyó, mientras él y su acompañante se disponían a marcharse.
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Flashes |Nejisaku| COMPLETA
FanfictionFlashes: La imagen del amor. A pesar de su sofisticada belleza, el corazón de la modelo Sakura Haruno seguía estando en el pequeño pueblo en el que nació. ¿Cómo iba a ser capaz de resistir el arrollador encanto de su nuevo jefe, el implacable magna...
