Capitulo 28: No soy Ninguna
—Pero Sakura...
—No, por favor. Olvídalo. Lo digo en serio —afirmó, a pesar de que sentía la necesidad de arrancarle el cabello a Ino—. No hay necesidad de meter a Neji en esto. Ya he tenido más que suficiente.
—Muy bien, Sakura—dijo Hinata.
Entonces, lanzó a Ino una mirada de desprecio. –Sólo por ti.
Sakura salió de la cocina con rapidez. Deseaba fervientemente poder alcanzar el santuario de su dormitorio. Sin embargo, antes de que llegara a la escalera, se encontró con Neji.
—¿Acaso has estado en la guerra, Sakura? —le preguntó, al ver las manchas rojas que llevaba en el jersey—. Y parece has perdido.
—Yo no teñía nada que perder —musitó ella antes de tratar de seguir con su camino.
—Un momento... ¿Qué te pasa? —le preguntó Neji tras agarrarla por el brazo.
—Nada...
—No me vengas con ésas... Mírate —le ordenó Neji. Trató de agarrarle a Sakura la barbilla, pero ella se lo impidió—. No hagas eso. ¿Qué te pasa? —insistió. Le agarró el rostro y se lo inmovilizó.
—No me pasa nada —replicó ella—. Simplemente estoy cansada de que me manoseen.
Rápidamente, observó como los ojos de Neji se oscurecían hasta alcanzar una tormentosa expresión.
—Tienes suerte de que haya otras personas en la casa o te daría un buen ejemplo de lo que es realmente manosear. Es una pena que yo respetara tu frágil inocencia, pero te aseguro que, en el futuro, mantendré las manos alejadas de ti.
Sakura la soltó por fin. Entonces, con la barbilla y el brazo doloridos por la presión, Sakura lo empujó con suavidad y comenzó a subir tranquilamente las escaleras.
.
.
.
.
Febrero dio paso a marzo. El tiempo era tan desangelado y triste como el estado de ánimo de Sakura. Desde aquel fatídico fin de semana en las montañas no había tenido noticias de Neji ni esperaba tenerlas.
La edición de revista con el reportaje de Sakura había salido ya publicada, pero ella no pudo entusiasmarse en modo alguno mientras miraba las fotografías que cubrían las páginas. El sonriente rostro del papel cuché parecía pertenecer a otra persona, a una desconocida que Sakura ni reconocía ni con la que se identificaba. Sin embargo, el reportaje fue un rotundo éxito y la revistas se vendieron rápidamente. Ella se vio acosada por constantes ofertas de trabajo, pero ninguna de ellas la emocionaba. Contemplaba la continuidad de su carrera con infinita indiferencia.
Una llamada de Hinata puso fin a su apatía. La llamada suponía una reunión con Neji. Sakura dudó si aceptar o no, pero decidió que prefería enfrentarse a Neji en su despacho a que él fuera a buscarla a su casa.
Se vistió cuidadosamente para la reunión. Eligió un elegante traje color lavanda. Se alisó el cabello y se aplicó una delgada capa de maquillaje. Después de mirarse cuidadosamente, se quedó muy satisfecha con la imagen de tranquilidad y sofisticación que le devolvía el espejo.
Mientras subía en ascensor al despacho de Neji, Sakura se dijo que debía permanecer distante, por lo que reflejó en su rostro una expresión de fría cortesía. Decidió que él no vería el dolor que la embargaba. Ella misma se ocuparía de ocultar bien su vulnerabilidad. Su habilidad para reflejar lo que la cámara le pedía sería su defensa. Sus años de experiencia no la traicionarían.
Hinata la saludó con una alegre sonrisa.
—Entra —dijo, mientras apretaba un botón del intercomunicador—. Te está esperando.
Sakura ahogó el miedo y se colocó una permanente sonrisa antes de entrar en la guarida del león.
—Buenas tardes, Sakura —la saludó Neji. Se recostó en su asiento, pero no se levantó—.Ven a sentarte.
—Hola, Neji —respondió ella, con un tono de cortesía idéntico al que Neji había utilizado. Mantuvo la sonrisa a pesar de que el estómago se le había empezado a tensar al ver los ojos de él.
—Tienes buen aspecto.
—Gracias, tú también.
—Acabo de mirar de nuevo el reportaje. Ha tenido tanto éxito como esperábamos.
—Sí, me alegro de que haya salido tan bien para todos.
— ¿Cuál de estas mujeres eres tú? —preguntó él mientras observaba las fotografías—. ¿La alegre niña, la mujer elegante, la profesional dedicada, la amante esposa, la devota madre o la exótica seductora? —añadió. De repente, estaba mirando a Sakura muy fijamente a los ojos.
—Yo soy sólo un rostro y un cuerpo que hacen lo que se les dice y que proyectan la imagen que se requiere. Por eso me contrataste, ¿no es verdad?
—Es decir que, como un camaleón, cambias de una a otro según se exige.
—Por eso me pagan —respondió ella. Se sentía ligeramente molesta.
ESTÁS LEYENDO
Flashes |Nejisaku| COMPLETA
FanfictionFlashes: La imagen del amor. A pesar de su sofisticada belleza, el corazón de la modelo Sakura Haruno seguía estando en el pequeño pueblo en el que nació. ¿Cómo iba a ser capaz de resistir el arrollador encanto de su nuevo jefe, el implacable magna...
