Capitulo 24: Intromisión
Él murmuró algo entre dientes y le dio la vuelta para besarla apasionadamente. Aunque se habían besado antes, él siempre lo había hecho con un cierto control. En aquellos momentos, era como si el salvaje terreno que los rodeaba se hubiera adueñado de él. Como un hombre que ha estado reprimiendo su autocontrol demasiado tiempo, le asaltó la boca, le separó los labios y tomó posesión de ellos. Con una mano apretaba las caderas de Sakura contra su propio cuerpo, como si quisiera moldearlos juntos en una única forma. Ella se estaba ahogando en aquella explosión de pasión y se aferraba a Neji mientras él le recorría el cuerpo con las manos, buscando, pidiendo, recibiendo. El fuego de su necesidad prendió también la de ella y Sakura se entregó sin reservas, tensándose contra él, deseando sólo abrasarse por completo en aquel calor.
El sonido del motor de un coche en el exterior hizo que Neji lanzara una maldición ahogada. Apartó la boca de la de Sakura y, tras apoyar la barbilla sobre la cabeza de ella, suspiró.
—Nos han encontrado, Sakura. Es mejor que abras otra lata.
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Desde el exterior se escucharon voces, la suave y aterciopelada de Hinata y el tono elevado y estridente de Naruto mientras compartían una broma. Neji se acercó a la puerta para darles la bienvenida mientras Sakura trataba de recuperar un poco de compostura. El intento de seducción de Neji había despertado en ella una respuesta salvaje y primitiva. Sabía que, si no los hubieran molestado, él no se habría contenido ni ella habría protestado. El deseo que habían experimentado había sido demasiado total, demasiado abrasador. El rápido inicio y el súbito final del contacto entre ambos la había dejado temblando. Se llevó las manos a las ardientes mejillas y se dirigió al fogón para ocuparse de la sopa y del café con la esperanza de que aquellas tareas tan mecánicas la ayudaran a recuperar el equilibrio.
—Veo que ya te tiene trabajando en la cocina —comentó Hinata al entrar. En las manos llevaba una enorme bolsa de papel—. ¿Acaso no es esa actitud propia de un hombre?
—Hola —respondió Sakura, con bastante normalidad—. Parece que a las dos se nos ha asignado un papel. ¿Qué hay en la bolsa?
—Suministros para un fin de semana en la nieve —respondió ella. Rápidamente, desempaquetó los contenidos y sacó leche, queso y otros productos frescos.
—Siempre tan eficiente —afirmó Sakura con una sonrisa. Poco a poco, la tensión iba desapareciendo.
—Resulta muy difícil ser perfecta —rio Hinata—, pero quiero que todo salga bien en este viaje.
Cuando terminaron de preparar el almuerzo, llevaron los boles y los platos a una enorme mesa que había en el salón, con largos bancos a cada lado. Todos devoraron la sencilla comida como si hubieran pasado meses desde que habían tomado un trozo de pan. Sakura trató de reflejar la actitud casual de Neji. Al principio le resultó difícil, pero, tras echar mano de todo su orgullo, se unió a la conversación y recibió los comentarios de Neji con una relajada sonrisa.
Mientras los dos hombres se enzarzaban en una conversación técnica sobre el tipo de fotografías que requerían, Sakura se retiró con Hinata y Tenten a la planta superior para ver el dormitorio en el que se ospedaría. Tenía un encanto tan rústico como el resto de la casa. La luminosa habitación tenía unas vistas espectaculares. Había cuatro camas, cubiertas con rústicos edredones y, una vez más, la madera dictaba la nota predominante.
Sakura se ocupó con la maleta en la que llevaba todas sus pertenencias mientras Tenten se tiraba sobre una de las camas y Hinata acomodaba su cabello frente al espejo.
—¿No te parece fantástico este lugar? —exclamó la castaña.
—Lejos de las multitudes, de los ordenadores y de los teléfonos. Tal vez se ponga a nevar con fuerza y tengamos que quedarnos aquí hasta la primavera. —continua Hinata.
—Sólo podríamos quedarnos aquí si Naruto tuviera suficiente película fotográfica para dos meses. En caso contrario, podría empezar con el síndrome de abstinencia —comentó Sakura mientras sacaba una parca rosa y unos pantalones de esquí de la maleta y los estudiaba con ojo profesional—. Creo que esto debería resaltar bastante en la nieve.
—Ese color te sentará estupendamente —dijo Hinata—. Con el color de tu cabello, de tu piel y con la nieve como fondo, te verás hermosa. El jefe nunca se equivoca.
El sonido de un coche les llamó la atención. Las tres se acercaron a la ventana para ver cómo un hombre muy elegante ayudaba a Ino a bajar del vehículo.
—Vaya —suspiró Hinata. Entonces, miró con expresión triste a Sakura —.Tal vez haya cometido una...
Atónita, Sakura no dejaba de mirar la oxigenada cabeza de Ino.
—Yo no... Neji no me dijo que Ino iba a venir también —dijo Sakura. Entonces, enfurecida por la intromisión de la rubia en su fin de semana, se apartó de la ventana y siguió deshaciendo la maleta.
—¿Esa es la famosa Ino Yamanaka de la que tanto hablas? —comenta la castaña quien observaba con poco disimulo por la ventana.
—Tenten deja de espiar —reprende la pelirosa.
—A menos que él no lo sepa —aventuró Hinata—. Tal vez la tire a la nieve.
—O tal vez —replicó Sakura—, se alegre de verla.
—Bueno, no lo vamos a averiguar quedándonos aquí —afirmó Tenten. Entonces, se dirigió hacia la puerta y agarró a Sakura por el brazo de camino—. Vamos a ver. Tu también camina Neji en versión mujer.
—S-soy Hinata.
Las tres bajaron con cautela por las escaleras. Sakura escuchó la voz de Ino mientras bajaba, fue entonces cuando aceleró su ritmo.
—No te importa que haya venido a hacerte compañía, ¿verdad, Neji? Pensé que sería una maravillosa sorpresa.
Sakura entró en el salón a tiempo de ver cómo Neji se encogía de hombros. Estaba sentado frente al fuego, con el brazo de Ino sobre el suyo.
—No creí que las montañas fueran de tu gusto, Ino —dijo él, con una suave sonrisa—. Si querías venir, deberías habérmelo dicho en vez de decirle a Gaara que yo quería que él te trajera aquí.
—Cariño, sólo ha sido una pequeña mentirijilla. La intriga resulta tan divertida...
—Esperemos que «tu pequeña intriga» no te lleve a «un gran aburrimiento». Estamos muy lejos de la ciudad.
—Contigo yo nunca me aburro.
Aquella voz tan suave y tan seductora ponía a Sakura de los nervios. Pudo ser que hiciera algún sonido que expresara su enojo porque los ojos de Neji se volvieron hacia el lugar donde sus amigas y ella estaban de pie. Ino se volvió también para mirar. Antes de esbozar una vaga sonrisa, tensó los labios durante un instante.
A continuación, se produjo un intercambio de saludos poco sinceros. Sakura optó por la distancia y se sentó al otro lado del salón mientras Ino dedicaba toda su atención a Neji.
—Pensaba que nunca llegaríamos aquí —se quejaba Ino con gesto de petulancia—. ¿Por qué se te ocurrió comprar una casa en este lugar apartado de la mano de Dios? No lo comprendo, cariño. Tanta nieve, con nada más que árboles y rocas. Y hace tanto frío... —añadió. Entonces, tras temblar delicadamente, se acurrucó contra él—. ¿Qué es lo que haces aquí cuando estás solo?
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Flashes |Nejisaku| COMPLETA
FanfictionFlashes: La imagen del amor. A pesar de su sofisticada belleza, el corazón de la modelo Sakura Haruno seguía estando en el pequeño pueblo en el que nació. ¿Cómo iba a ser capaz de resistir el arrollador encanto de su nuevo jefe, el implacable magna...
