Capitulo 18: Inesperado
Cuando Neji la soltó por fin, Sakura dio un paso atrás. Tenía la respiración entrecortada.
—Ahora que ya me has demostrado tu masculinidad, tengo que marcharme.
—Vuelve al estudio. Terminaremos nuestra conversación.
—Nuestra conversación ha terminado ya.
—No del todo...
Neji comenzó a llevarla de nuevo hacia el estudio. Sakura comprendió que no podía estar a solas con él en aquellos instantes. Se sentía demasiado vulnerable. Él podría ver demasiado muy fácilmente.
—Mira, Neji —dijo, orgullosa de la tranquilidad de su voz—. No quiero montar una escena, pero si sigues jugando al hombre de las cavernas me veré obligada a gritar. Y te aseguro que soy capaz de gritar muy alto.
—No, no vas a gritar.
—Sí —replicó ella—. Claro que voy a gritar.
—Sakura, tenemos cosas que aclarar.
—Neji, todo esto se nos ha ido de las manos —observó ella, tratando de no prestar atención alguna a la debilidad que sentía en las piernas—. Los dos hemos tenido nuestra salida de tono... Dejémoslo así. Además, todo ha sido una tontería...
—A ti no te lo pareció en el estudio.
—Por favor, Neji, déjalo estar —insistió ella, sabiendo que estaba utilizando su última oportunidad—.Todos mostramos nuestro temperamento en ocasiones.
—Muy bien —accedió él, tras una pequeña pausa—. Lo dejaremos estar por el momento.
Sakura suspiró. Sentía que, si se quedaba al lado de Neji más tiempo, corría el riesgo de aceptar todo lo que él le dijera. De soslayo, vio que se acercaba un taxi y rápidamente se llevó los dedos a la boca para detenerlo con un estridente y ruidoso silbido.
Neji sonrió.
—Nunca dejas de sorprenderme.
La respuesta de Sakura quedó oculta por el ruido que ella hizo al cerrar de golpe la puerta del taxi.
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La Navidad se acercaba y la ciudad lucía sus mejores galas. Sakura observaba desde la ventana de su apartamento cómo los automóviles y las personas bullían por las calles brillantemente iluminadas. La nieve caía con suavidad, lo que acrecentaba un poco más el espíritu navideño que ella sentía. Los enormes copos caían sobre la tierra como las blancas plumas de una almohada gigante.
Habían completado el proyecto, por lo que había visto muy poco a Neji en los últimos días. Comprendió que cada vez lo vería menos, por lo que una cierta tristeza oscureció su buen humor. Como su parte dentro del proyecto había finalizado, ya no habría contacto diario ni encuentros inesperados. Suspiró y sacudió la cabeza. «Me marcho a casa mañana», se recordó. «A casa por Navidad».
Aquello era precisamente lo que necesitaba. Un completo cambio de ambiente. Aquellos diez días la ayudarían a sanar las heridas de su corazón y le darían tiempo para volver a pensar en sus planes para el futuro, que en aquellos momentos parecía aburrido e insatisfactorio.
El timbre de la puerta la sacó de sus pensamientos.
— ¿Quién es? —preguntó mientras colocaba la mano sobre el pomo.
—Soy Santa, vengo a decirte que este año no recibirás regalos —. Hablo una voz áspera tras la puerta.
—¿Neji? —tartamudeó, incrédula—. ¿Eres tú?
—Veo que no te puedo engañar, ¿verdad? Bueno —añadió, tras una pequeña pausa—, ¿me vas a dejar de entrar o tenemos que hablar a través de la puerta?
—Oh, lo siento.
Sakura retiró el pestillo de la cerradura y abrió la puerta. Entonces, vio que el esbelto cuerpo de Neji estaba apoyado de modo casual contra el marco de la puerta.
—Veo que ahora cierras con llave —afirmó. Observó atentamente la bata de color perla que ella llevaba puesta antes de volver a mirarle el rostro—. ¿Vas a invitarme a entrar?
—Oh, claro —dijo ella. Se hizo a un lado tratando desesperadamente de buscar la compostura perdida—.Yo... Creía que Santa bajaba por la chimenea.
—Éste no —comentó él mientras se quitaba el abrigo—. Me vendría muy bien una copa de tu famoso whisky. Hace mucho frío ahí fuera.
—Ahora sí que estoy completamente desilusionada. Yo creía que Santa se alimentaba de galletas y leche.
—Si es la mitad de hombre de lo que yo creo, estoy seguro de que tiene por lo menos una botella escondida en ese traje rojo que lleva.
—Cínico —le acusó ella. Entonces, se retiró a la cocina, donde encontró mucho más fácilmente el whisky. A continuación, le sirvió un poco en un vaso.
—Muy profesional —comentó Neji, que la observaba desde la puerta—. ¿No me vas a acompañar para que brindemos juntos por estas fiestas?
—Oh, no. Esto sabe como el jabón con el que me lavaron la boca una vez.
—No pienso preguntarte por qué tuvieron que lavarte la boca —afirmó él, tras tomar el vaso que ella le ofrecía.
—Tampoco te lo iba a contar —replicó ella con una sonrisa.
—Bueno, toma otra cosa. No me gusta beber solo.
Sakura abrió el frigorífico y sacó una jarra de zumo de naranja.
—Veo que vives muy peligrosamente —observó él. Sakura levantó el vaso de zumo que se acababa de servir a modo de brindis. Entonces, los dos regresaron al salón.
—Me han dicho que te marchas a Kanagawa por la mañana —dijo él mientras se sentaba en el sofá. Sakura, por su parte, se sentó enfrente de él, en una butaca.
—Así es. Estaré en casa hasta el día después de Año Nuevo.
—En ese caso, te deseo una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo por anticipado. Pensaré en ti cuando el reloj dé las doce campanadas.
—Estoy segura de que estarás demasiado ocupado para pensar en mí —replicó ella.
—Bueno, creo que podré encontrar un minuto libre —repuso él, con una sonrisa—. Ahora, tengo algo para ti, Sakura...
Se levantó y fue por su abrigo. Entonces, sacó un pequeño paquete del bolsillo. Sakura lo observó sin saber qué decir y luego levantó los ojos para mirar a Neji.
—Oh, pero... No creía que... Es decir... Yo no tengo nada para ti.
— ¿No? —preguntó él haciendo que el rubor tiñera las mejillas de Sakura.
—Neji, no puedo aceptarlo. No me parece bien...
—Considéralo regalo del emperador a uno de sus súbditos —insistió Neji. Le quitó el vaso de zumo de la mano y se lo sustituyó por el paquete.
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Flashes |Nejisaku| COMPLETA
Fiksi PenggemarFlashes: La imagen del amor. A pesar de su sofisticada belleza, el corazón de la modelo Sakura Haruno seguía estando en el pequeño pueblo en el que nació. ¿Cómo iba a ser capaz de resistir el arrollador encanto de su nuevo jefe, el implacable magna...
